Cada vez que brindábamos o nos juntábamos en familia, mi abuela decía: “Que siempre sea en fiestas” y así es, qué lindo es festejar y tratar de mantener las tradiciones de cada familia y como ya les conté en ediciones anteriores parte de mis ancestros son de Esmirna en Turquía y el apellido materno es Saragusti. ¿A qué viene todo esto?
Se acerca Pésaj que es sinónimo de libertad y pasamos otra fiesta que también es libertad y alegría que es Purim, pero ¿Sabían que hay un Purim de Zaragoza? que de allí proviene mi apellido materno, así que les contaré la historia.
El milagro de este Purim ocurrió en 1428 en la ciudad de Zaragoza que era la capital del reino de Aragón. Ocurría que el rey visitaba a los judíos en su “Judería”, buscando la lealtad y admiración de sus súbditos. Era costumbre hacer una parada en la calle Real o principal de la Judería y todos los judíos tenían que presentarse a saludar al Rey vistiendo sus mejoras ropas y joyas; así se demostraba aprecio a él y al país. Esto tuvo un carácter importante debido a que en otras partes del país habían comenzado las persecuciones forzando a los judíos a la conversión, lo que vino a conocerse después como la Inquisición Española y Portuguesa; pero los judíos pudieron vivir en Zaragoza con relativa tranquilidad.

En orden de mostrar honor al rey, los líderes de la Sinagoga tenían la costumbre de sacar un rollo de la Torá que era portada en el Tik, o sea una especie de caja redonda con el rollo adentro; la colocaban en frente de la Sinagoga cuando el rey pasaba. Cierto año se sugirió que era un deshonor que el rollo de Torá se presentara ante el rey que era gentil y entonces, los líderes de la comunidad decidieron colocar los Tiks vacíos y dejarlos sin la Torá adentro. Esto permitía que los judíos honraran al rey sin tener que deshonrar la Torá.
Desafortunadamente, un judío que se había convertido al cristianismo se dio cuenta de esto y decidió usar su influencia ante el rey para convertir a todos los judíos o destruirlos. El fue motivado por la obstinación judía de cambiar su fe y por el rechazo de ellos a él y a su familia después de haberse convertido al cristianismo. El le dijo al rey que los judíos eran desleales a él y lo consideraban por debajo de su dignidad al colocar los Tiks de la Torá sin los rollos dentro.
Al principio el rey no le creyó y le respondió que al día siguiente, cuando se iniciara la parada el abriría por sorpresa los gabinetes para cerciorarse si los rollos se encontraban dentro. Si no se hallaban dentro se les daría un ultimátum a todos los judíos de convertirse o la muerte.
Esa noche, los shamashim (custodio y cuidado de la sinagoga) tuvieron un mismo sueño. Un hombre vino hacia a ellos y les dijo que colocaran el Sefer Torá dentro del Tik cuando el rey viniera de visita al día siguiente. Ellos así lo hicieron. Cuando el rey se aproximó a la Torá el enemigo de los judíos insistió a gritos que probaría la deslealtad de ellos. El Rabino no tenía idea de lo que había ocurrido la noche anterior y cuando vio que el rey se disponía a abrir los Tiks, se llenó de terror y miedo y enmudeció pensando que iban a ser descubiertos los Tiks sin los rollos dentro. De repente, el rey vio con sus ojos que los rollos de Torá se hallaban dentro y decidió entonces llevar a la horca al enemigo de los Judíos.
Esta historia se las conté como preámbulo a una receta sefaradí que me encanta y que es acorde también para esta época del año. Es un plato de cocina delicioso. Es un arroz con carne picada y frutos secos. Verán que es muy sencillo de preparar y resultará un éxito para tu familia.
Ingredientes:
Dos tazas de arroz, 250 gramos de carne de ternera picada, 1 litro de caldo, aceite, nn puñado de piñones y uno de almendras, pasas de uva (opcional), sal, pimienta, comino y especias de tu preferencia.
Preparación:
Comienza dorando un poco en una cacerola con aceite tanto las almendras como los piñones. Déjalos unos pocos minutos, retíralos y resérvalos sobre papel absorbente. Sobre ese mismo fondo de cocción sofríe la carne con un poco de sal, pimienta, una pizca de comino y los condimentos que te apetezcan. Cuando la carne ya esté cocida, añade el caldo. Cuando rompa el hervor, agrega el arroz y deja que la preparación absorba prácticamente toda el agua. Cuando esté lista, simplemente tendrás que apagar el fuego y dejar tapada la cacerola antes de servir. Emplata y decora con los piñones y almendras sobre el final, así no se humedecen y llegan crujientes a la mesa. Es exquisito. Espero que les guste. ¡Jag sameaj!






