Un país hijo de rutas
Israel es un país muy pequeño. Pero sólo geográficamente hablando, porque es enorme en historia, en hermandad y en tradición. No obstante, en extensión territorial es extremadamente chiquito. Tan pequeñín que se lo puede recorrer de norte a sur, de pe a pa, en muy poco tiempo.
Tal vez como consecuencia de esto, Israel es un Estado con muchísimas ciudades, todas muy cercanas entre sí. Esto puede resultar muy positivo, por ejemplo, ya que se puede vivir en Azor, bello lugar, tranquilo, y en cierta forma “alejado del bullicio de las grandes ciudades” subirse al auto y en 15 minutos estar en Tel Aviv para ir al cine. Pero, y siempre hay un pero, para esto resulta imprescindible tener auto. Tantas ciudades en tan pequeño país generan que casi todos los caminos sean en rutas. Es así, que con tantas rutas, tanto tránsito y velocidad, sin auto estás perdido. Así estoy yo, con mi triciclo inútil. M.L.



Acido Vital
