
En Jerusalem están terminando la primera etapa de una de las obras que más van a influenciar a esa ciudad: un tren liviano que recorrerá las principales vías de la ciudad. Un ejemplo a seguir por las otras ciudades de Israel
Jerusalem, ciudad milenaria, construida, destruida y reconstruida a lo largo de 3000 años asiste en este primer decenio del nuevo milenio a un cambio radical en su compleja estructura urbana.
El trazado de una completa red de tranvías que componen un total de 5 líneas, está proyectado para entrar en total funcionamiento en el año 2020.
La primera línea de tranvía que se está construyendo actualmente en la ciudad capital, va a ser también la primera del país. Esta primera línea unirá los barrios de Pisgat Ze'ev y Neve Yakov, situados en el norte de Jerusalem; con el monte Herzl, recorriendo a su paso la calle Yaffo en el centro de la ciudad.
Se están realizando las primeras pruebas de las formaciones de las vías y de todo el sistema eléctrico, para la puesta en funcionamiento definitiva en el mes d e abril de 2011.
Trabajando con las piedras
Las obras relacionadas con la construcción de la primera línea del tranvía comenzaron en los primeros años del nuevo milenio. A mediados del 2002 comenzaron los trabajos del tendido de cables bajo tierra para el suministro de electricidad necesario para el funcionamiento del nuevo transporte. Conjuntamente con esos trabajos de infraestructura, comenzó en el centro neurálgico de la ciudad, el proyecto y desarrollo del planeamiento urbano necesario para adecuar calles y avenidas al nuevo recorrido de las existentes líneas de autobuses. Esto fue necesario para liberar al trabajo de tendido de vías, a calles tan transitadas como la céntrica calle Yaffo o la importante vía de comunicación Derech Bar Lev (Kvish 1).
El trazado de toda la red de tranvías que componen un total de 5 líneas está proyectado
para entrar en funcionamiento en el año 2020.
Uno de los principales problemas con los que se iban a encontrar (y en realidad se encontraron) fueron los restos arqueológicos que yacen sepultados bajo el asfalto de Jerusalem. Siglos de historia que salen a la luz, en algunas ocasiones, con sólo excavar menos de un metro de profundidad. Esto implica trabajar con sumo cuidado en el desarrollo de la excavación, documentar por medio de fotografía y dibujo, todo lo encontrado y redactar el documento final de la excavación arqueológica. Luego de realizado dicho trabajo, se continúa con el desarrollo de las obras de infraestructura.
Una de las áreas que más tiempo demandó debido a esta razón, fue Derech Bar Lev (Kvish 1), desde el cruce de hoteles (tzomet ha melonot) hasta su paso por la ciudad vieja. A poco más de dos metros de profundidad comenzaron a aparecer los primeros restos arqueológicos. Tumbas y canteras fueron los principales descubrimientos a lo largo de estos 900 metros de longitud. Tumbas que datan de la edad del hierro (época del primer templo). Canteras de donde se extrajeron piedras de grandes dimensiones, todo parecería indicar, para la construcción de la tercera muralla al norte de la ciudad vieja de Jerusalem, en el año 40 D.C. Que se continuó construyendo y se completó a finales de los años 60 D.C. por los rebeldes de la primera gran revuelta contra los romanos.
Asimismo fueron descubiertas paredes de épocas posteriores a estas, como así también utensilios de uso diario, como lámparas de aceite, botellones, vasijas, etc.
En un futuro todo este patrimonio podrá ser revisado y apreciado, sólo en los papeles, por medio de la documentación que se confeccionó durante las excavaciones de rescate.
Esto a diferencia de otras ciudades alrededor del mundo que al construir el sistema de transporte sobre rieles, lo hicieron bajo tierra. En esos casos, los restos arqueológicos forman parte del acontecer cotidiano ya que están expuestos en las diferentes estaciones por las que el subte o el Metro discurren. La estación Bastille en París, por ejemplo, donde se encontraron restos de las fundaciones de la antigua fortaleza – prisión, o la estación Pino Suárez en la ciudad de México en donde está expuesta la pirámide del dios del viento (Ehecatl), encontrada durante los trabajos de excavación para la construcción de ese Metro. Y como éstas tantas otras estaciones en ciudades como Atenas, Estocolmo o Nápoles son algunos ejemplos de convivencia entre el pasado y el presente.
Siglos de historia salen a la luz, en algunas ocasiones, con sólo excavar menos de un metro de profundidad
Pero Jerusalem, la dorada, cuenta también con parte de su historia sobre la superficie. Historia que es recorrida en el sentido literal de la palabra, como un viaje. El tranvía comienza su recorrido en uno de los nuevos barrios ubicado al norte de la ciudad, atraviesa la colina de las municiones, conquistada en la Guerra de los Seis Días en 1967, pasa frente a la muralla occidental de la ciudad vieja, muralla que fue reconstruida por el Sultán Suleiman el magnífico en el siglo XVI d.C. y restaurada por los ingenieros británicos en los albores del siglo XX. Continúa su trayecto por la céntrica calle Yaffo en donde se pueden admirar algunos de los mejores ejemplos de la arquitectura inglesa construidos en esta ciudad, como el edificio central de correos y el edificio para la compañía Generali de Seguros, ambos construidos en los años '20 y '30. Una de las estaciones del tranvía estará ubicada frente a la nueva municipalidad, complejo que se desarrolló en los años '80 y '90, conjugando construcciones existentes con una nueva edificación. Y termina el recorrido en el histórico Monte Herzl. Pero antes de llegar a su estación final, el tranvía nos regalará una postal magnífica a su cruce por el puente blanco de cuerdas que proyectará para la entrada de la ciudad el arquitecto valenciano, Santiago Calatrava. Una obra monumental que cuenta con la curiosa particularidad de haber sido inaugurado (25/06/2008), sin haber estado concluido en su totalidad y sin ser utilizado aún, inclusive dos años después de aquella pomposa ceremonia.
Luz verde para el tranvía
Se puede afirmar que se están haciendo los ajustes finales, que están siendo verificados todos y cada uno de los elementos que componen este complejo sistema de transporte. Y que finalmente los jerosolimitanos en particular y los israelíes en general vamos a poder disfrutar de un medio de transporte silencioso, limpio, seguro y eficiente. Esto último tal vez lo más importante para aquellos que padecemos día a día el transporte público.



Reportaje






