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  • Marcelo Kisilevski

Elecciones en Israel 2021: "guía de los perplejos" para recién llegados

Actualizado: feb 23

El 23 de marzo próximo, Israel irá a las urnas por cuarta vez en dos años. En este pequeño (y no exhaustivo) "manual" para principiantes en la política israelí, presentamos el mecanismo de votación y formación de gobierno, los temas en la agenda electoral, un resumido mapa de los partidos políticos y de las coaliciones posibles. La decisión, querido olé, querida olá, queda en sus manos.

¿Qué y cómo se vota?


El sistema de gobierno en Israel, como en buena parte de Europa, es parlamentario. Ello significa que, a diferencia de los sistemas presidencialistas, más característicos del continente americano, el ciudadano vota sólo para el Parlamento, es decir, la Knesset, y de ella emana el Poder Ejecutivo.


Ello, a su vez, significa que, aunque haya división de poderes, la Knesset tiene "poder de vida o muerte" sobre el Poder Ejecutivo. Si el Gobierno no tiene mayoría parlamentaria, cae, en general también se disuelve la actual formación de la Knesset, y hay nuevas elecciones.


Por lo tanto, los gobiernos en Israel, para "sobrevivir", necesitan mayoría parlamentaria. Ciento veinte (120) diputados forman la Knesset, que es unicameral, y, por ende, el gobierno requiere de una mayoría de 61 diputados como mínimo para funcionar. El problema es que en Israel, debido entre otras cosas a la heterogeneidad socio-política, ningún partido logra semejante cantidad por sí solo en las elecciones. Y de ahí la necesidad de las famosas "coaliciones". Diferentes partidos formarán el gabinete que, a veces, por ello, será supernumerario.


Una vez realizadas las elecciones y sabidos los resultados, el Presidente del Estado (que "preside pero no gobierna") encomienda formar coalición a "aquel líder de bancada con mayores posibilidades de formar gobierno", de acuerdo con las recomendaciones de los líderes de todas las restantes bancadas en la Knesset. En general, se trata de aquel líder con mayor cantidad de diputados en la nueva Knesset, pero no es lo que marca la ley, y el Presidente puede aplicar aquí su propio criterio, teniendo como norte la necesidad de formar gobierno lo antes posible, para evitar una transición demasiado prolongada, cuando no un vacío de poder.


Por todo lo anterior, a las 22.00 hs. del día de las elecciones, en este caso el 23 de marzo próximo, cada ciudadano o ciudadana sabrá grosso modo cuántos diputados tendrá el partido por el cual votó, pero no quién será Primer Ministro de Israel, salvo en casos demasiado claros. Para ello deberá esperar a que se completen las "negociaciones coalicionarias", en las que el candidato intentará persuadir a otros partidos para que se sumen a su coalición.


Para ello, deberá ofrecer a los demás partidos una mercadería variada: ministerios y otros cargos en el Ejecutivo o en la Knesset, un programa de gobierno que les sea potable en un sentido ideológico (temas ligados al conflicto con los palestinos, religión y Estado, etc.) y presupuestario. En ciertos casos, también, qué fondos se le otorgará al partido en cuestión para las necesidades sociales de su electorado.


Una vez completadas las negociaciones, y firmados los acuerdos coalicionarios, el gabinete se presenta ante el plenario de la Knesset y se vota por su aprobación. Si el candidato, en cambio, no logra formar coalición en el tiempo estipulado (28 días con posible prórroga de 14 días más), el Presidente le encomendará al segundo candidato con mayores posibilidades, hacer el intento. Éste tendrá sólo 28 días para lograrlo, esta vez sin prórroga.




¿Qué se discute, por qué temas se vota?


1) El "conflicto"

A diferencia de lo que ocurre en Iberoamérica (y casi en todo país "normal"), el tema económico no es el que más ocupa las mentes de los israelíes. Al menos no a la hora de votar. Si bien existen en Israel una izquierda y una derecha económicas, cuando en Israel escuchamos hablar de "smol" (izquierda) y "iemín" (derecha), la referencia es a quienes están dispuestos a la fórmula "dos estados para dos pueblos" en el conflicto con los palestinos (izquierda, también conocidos como "palomas") y quienes se oponen a dicha fórmula, y defienden la de "paz a cambio de paz" (derecha, también llamados "halcones").


2) El "Corona" y sus secuelas

En estos comicios específicos, sin embargo, el eje "palomas-halcones" ha quedado temporariamente relegado por varios motivos. El principal, sin duda, es la crisis del Covid-19 y su secuela económica. Los resultados de las elecciones reflejarán, en parte, la satisfacción o insatisfacción de la población por cómo este gobierno ha manejado la crisis. Los disconformes subrayarán los más de 5.000 fallecidos por la enfermedad, el enorme índice de desocupación y cierre de negocios, los desequilibrios en la imposición de las cuarentenas, la parálisis del supuesto "gobierno de unidad" Netanyahu-Gantz, etc. Los conformes, en cambio, enfatizarán la mejor y más rápida campaña de vacunación del mundo, la próxima apertura de la economía, y un crecimiento económico negativo de sólo -2.4%, cuando se esperaba un -6%.


3) "Bibi" vs. "No-Bibi"

El premier Biniamín Netanyahu ha gobernado el país por los últimos doce años. Quienes se oponen a que lo continúe haciendo argumentan que demasiado tiempo en el poder corrompe, y que las tres causas de corrupción que están en pleno proceso judicial impiden que dedique su tiempo a gobernar. Acusan a Netanyahu de gobernar de acuerdo a sus necesidades personales de poder y de resolución de dichas causas penales, y no a las necesidades de la nación. Agregan que, aunque así no fuera, Netanyahu ha destruido la moral de gobierno en Israel, ha minado la credibilidad en las instituciones del Estado (al atacar a la policía y a la justicia en el contexto de sus causas penales), y ha dividido a la sociedad de modo casi irreparable. Quienes sostienen la continuidad de Netanyahu en el poder, aducen su habilidad y experiencia para gobernar, argumentan que las causas en su contra son "persecución política", y exponen sus logros: las vacunas, paz con los Emiratos Árabes Unidos y demás países árabes, acción concreta y firme ante la amenaza iraní. También afirman que "no hay nadie que pueda reemplazarlo". En buena medida, pues, estos comicios, como todos los últimos, serán un plebiscito por la continuidad o no de Netanyahu como Primer Ministro de Israel.



¿Quiénes se enfrentan?


Para ingresar en la Knesset, cada partido debe obtener un mínimo de 3.25% de los votos, que le permita tener una bancada de cuatro diputados como mínimo. A ese porcentaje se le llama "ajuz hajasimá", porcentaje umbral. A continuación, presentamos un apretado resumen de los partidos y sus plataformas, en orden decreciente de preferencia en los sondeos de intención de voto. Agregamos, junto al nombre, su cantidad estimada de escaños según dichos sondeos, y las letras que tendrán sus boletas en las urnas. No incluimos, en cambio, a los partidos que, al día de hoy, no alcanzan el porcentaje umbral mínimo.


Likud (29) (מחל)

Su líder es el Primer Ministro, Biniamín Netanyahu. Su líder histórico fue Menajem Beguin, cuyo mentor ideológico fue Zeev Jabotinsky. Otros líderes: Itzjak Shamir, Ariel Sharón. Plataforma: paz a cambio de paz, extensión de la soberanía israelí a los asentamientos en Cisjordania, economía neo-liberal. Sostiene la continuidad de Netanyahu en el gobierno y el combate firme y activo contra la amenaza nuclear iraní. Está a favor de mantener el status quo en materia de religión y Estado, y es el impulsor de la Ley Fundamental: "Israel, Estado nación del pueblo judío".


Yesh Atid (Hay futuro) (18) (פה)

Yair Lapid, ex periodista televisivo, fundó y lidera el partido desde 2012. Se autoproclama como un partido de centro, apoya la creación de un Estado palestino en Cisjordania y Gaza sobre la base de intercambio de territorios, como única manera de mantener la mayoría judía en Israel. Sostiene la necesidad de volver a la calidad moral de gobierno. En lo económico, se presenta como adalid de la clase media. Postula la separación entre religión y Estado, el matrimonio por civil, igualdad de género, minorías y personas con discapacidad, medicamentos totalmente gratuitos para sobrevivientes de la Shoá, y la reforma a la Ley Fundamental "Israel, Estado nación del pueblo judío", para incluir el elemento de igualdad para todas las minorías israelíes.


Tikvá Jadashá (Nueva esperanza) (13) (ת)

Es la agrupación fundada en diciembre 2020, y liderada por Guideon Sáar, luego de retirarse del Likud, por su enfrentamiento con Biniamín Netanyahu. Su ideología es idéntica a la de este partido, e incluso más a la derecha en su posicionamiento respecto del conflicto y los territorios. El argumento principal y explícito para su movida política es la necesidad de poner fin al liderazgo de Biniamín Netanyahu al frente del gobierno.


Yemina (Hacia la derecha) (10) (י)

Partido de derecha religiosa sionista fundado en 2019, a partir de la unión de tres partidos sionistas religiosos (kipá tejida): Nueva Derecha, Habait Hayehudí e Ijud Leumí, si bien hoy en día intentan apelar al electorado judío general. Sus líderes y fundadores son Naftali Bennet, que se postula para Primer Ministro, y Ayelet Shaked. Defienden la idea de la Gran Eretz Israel, y la anexión de parte de Cisjordania como lo postulaba el "Plan del Siglo" de Donald Trump, pero opuestos terminantemente a la creación de un Estado palestino, incluido en el mismo plan. Postulan el fortalecimiento de la identidad judía, especialmente religiosa, en la educación israelí.


Harreshimá Hameshutefet (Lista -Árabe- Unificada) (9) (ודעם)

Frente de izquierda no sionista formado por tres partidos que buscan representar al sector árabe israelí, un 22% de la población: Balad, Taal y Jadash. Su líder actual es Ayman Ode, de Jadash, el partido comunista judeo-árabe. En su plataforma respecto del conflicto defienden el fin de la ocupación israelí en los territorios y la fórmula de "dos Estados para dos pueblos". En el plano interno israelí, postulan la igualdad de derechos para la minoría árabe israelí y la definición de Israel, ya no como Estado judío, sino como "Estado de todos sus ciudadanos". La bandera, el himno, la Ley del Retorno y otros elementos constitutivos, deben ser modificados.


Shas (8) (שס)

Partido jaredí sefardí. Hoy en día se declara sionista. Su líder espiritual fue el Rabino Ovadia Yosef, su líder político es Arieh Deri. Fundado en 1984, el partido era de centro en lo tocante al conflicto, pero su electorado fue virando hacia la derecha del mapa, y hoy le es más cómoda una coalición con el Likud que con Avodá u otros. Sin embargo, su principal plataforma gira en torno a la asistencia social de su público votante (religiosos y tradicionalistas, en su mayoría mizrajim pero no solamente, en general de bajos recursos), y la manutención de su red educativa, El Hamaayán. También se opone a todo cambio en el status quo en materia de religión y Estado.


Yahadut Hatorá (El judaísmo de la Torá) (7) (ג)

Partido jaredí ashkenazí, sus líderes son Yaacov Litzman (jasídicos) y Moshé Gafni (lituanos), y el partido se declara no sionista. Su plataforma gira en torno a mantener el status quo en materia de religión y Estado: matrimonios confesionales solamente, no transporte público en Shabat, definición halájica de "quién es judío", conversión al judaísmo controlada en última instancia por la ortodoxia, no servicio militar obligatorio para jaredim, subsidio a quienes estudian en las ieshivot (solteros) y los kólelim (casados), etc. Si bien históricamente no son sionistas, desde los años '90 se han opuesto a la entrega de territorios a los palestinos y han hecho coalición con el Likud.


Israel Beiteinu (Israel es nuestro hogar) (7) (ל)

Partido fundado y liderado por Avigdor Liberman, quien también se retiró del Likud, allá por 1999. Veterano inmigrante de la ex URSS, Liberman representa a un gran sector de olim de los países que la formaban. Si bien es de derecha en lo que hace al conflicto, una de sus principales banderas es la separación entre religión y Estado, y la instauración del matrimonio civil, para resolver el status de unos 400 mil israelíes, muchos de ellos olim soviéticos, que llegaron por la Ley del Retorno, pero no son aceptados como judíos por la Halajá a la hora de contraer matrimonio, divorciarse, recibir sepultura, etc. También impulsa exigir una "declaración de fidelidad al Estado de Israel judío y democrático", también a los árabes israelíes.


Avodá (Partido Laborista) (6) (אמת)

Fue el partido hegemónico durante las primeras tres décadas del Estado de Israel. Su líder histórico fue David Ben Gurión, primer Primer Ministro. Otros: Moshé Sharet, Levy Eshkol, Golda Meir, Itzjak Rabin, Shimón Peres, Ehud Barak. Su líder actual es la diputada Merav Mijaeli, que ganó las primarias y logró reflotar al partido a un nivel de 6 escaños en las intenciones de voto, luego de rozar el umbral mínimo y correr el riesgo de desaparecer. Formación de centro-izquierda, Avodá apoya la fórmula de "dos Estados para dos pueblos" y el Estado de bienestar. Mijaeli, ex periodista, es también una notoria militante feminista, que enfatiza la conjugación femenina en su discurso.


Meretz (Energía, Entusiasmo) (4) (מרצ)

Partido de izquierda sionista, heredero del partido Mapam (Partido Socialista Israelí) y del movimiento juvenil Hashomer Hatzair. En 1992 se unió a Ratz (Movimiento por los derechos civiles) y a Shinui (partido liberal en lo económico), fundándose Meretz, que prioriza la plataforma respecto del conflicto: reconocimiento del pueblo palestino y fundación de un Estado palestino al lado de Israel, puntos en los que fueron pioneros históricos. También apoyan la separación entre religión y Estado, la igualdad de género, el cuidado del medio ambiente, entre otros puntos. Su líder actual es Nitzán Horowitz.


Kajol Laván (Azul y blanco) (4) (כן)

Partido liderado por el ex Comandante en Jefe de Tzahal, el actual Ministro de Defensa Benny Gantz. Su agrupación se desprendió del Kajol Laván mayor, que había logrado 35 escaños en las últimas elecciones, al quebrar el compromiso electoral de no ingresar a una coalición con el Likud mientras estuviera liderado por Netanyahu. Lo acompañó Gaby Ashkenazi, actual Ministro de Exteriores. Quienes no ingresaron al gabinete fueron Yair Lapid (Yesh Atid) y Moshé "Bogui" Yaalón (Telem).


Hatzionut Hadatit (El sionismo religioso) (4) (ט)

Partido de ultraderecha religiosa. Defiende la idea de la Gran Eretz Israel, que implica la anexión de todos los territorios, sin otorgar ciudadanía a los palestinos. Itamar Ben Gvir es un conocido militante de ultraderecha que, como abogado, defiende a los militantes ligados a agrupaciones como Tag Mejir (Etiqueta de precio) y Noar Hagvaot (Juventud de las colinas), que vandalizan propiedades palestinas, fundan asentamientos ilegales e, incluso, han cometido algunos atentados terroristas contra civiles palestinos.


Último sondeo de intención de voto (19.2.21) (Fuente: Canal 12*)

* En la suma falta un escaño, repartido entre los partidos que no alcanzan el umbral mínimo.

¿Cómo serían las coaliciones?

Si prima el eje "Pro-Bibi" vs. "Anti-Bibi" a la hora de armar la coalición, tomamos los colores de la tabla. Según estos números, el bloque Pro-Bibi, en verde clarito, logra 58 escaños, incluso sumando a Yemina, pintado de amarillo tipo beige en la tabla, porque no ha confirmado ni descartado que se sumaría a este bloque. Según analistas, Netanyahu confía en poder atraer a Yemina y a "desertores" de otras listas, para llegar a los ansiados 61.

El bloque "Anti-Bibi", que estaría liderado por Yair Lapid de Yesh Atid, también estaría en apuros. Si bien los partidos de ese bloque, coloreados en verde oscuro, suman 61, es poco probable que todos ellos acepten sentarse a una misma mesa de gabinete, en especial Liberman con los diputados árabes. Por lo tanto, también le es imperioso a Lapid que Bennet, líder de Yemina, acepte formar parte de su coalición.

Esto convierte a Yemina en fiel de la balanza, y en quien posee el poder para definir quién será el próximo Primer Ministro de Israel.

Por último, no se descarta que estas elecciones terminen nuevamente en un paralizante empate, derivando en un quinto llamado a elecciones generales. Ello daría cuenta de severos problemas de viabilidad en el sistema electoral y, quizás, en el sistema de gobierno en su conjunto.



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