Ram Tapia Adler: Asesorando almas y comunidades

15.1.2014

Texto: Adriana Cooper / Fotos:

Entrevista publicada en PL64 - Enero/Febrero 2014

 

 

Este chileno consultor del Joint conoce bien las comunidades judías de Suramérica. Viaja constantemente y en su ir y venir ayuda a que el judaísmo no se extinga. También a que las personas tengan una vida mejor. Una entrevista entre viajes.

 

 

Ram Tapia Adler en un taller que dio en un encuentro internacional realizado en Chile en 2013. Fue para rabinos ortodoxos con los que practicó aprender a escuchar a las emociones, para entender y mirar de otra manera el mundo en que vivimos.

 

Es imposible quedarse indiferente ante él. Después de hablar unos minutos ante un grupo de personas, tiene toda la atención del auditorio. En los minutos transcurridos ha hablado de judaísmo, actividades comunitarias, Israel y algo tan vasto como la vida misma. Este hombre nacido en Chile, fue vicepresidente ejecutivo de la organización B´nai Brith y ahora es consultor del Joint, pasa horas entre aeropuertos, aviones y conexiones aéreas. Mañana puede estar en La Paz, el viernes en Bogotá o en Quito. Visita las comunidades judías latinoamericanas con el fin de dar una asesoría, participar en actividades o ayudar a fortalecerlas. Además de pasar gran parte de su vida involucrado con temas del mundo judío e Israel es un "coach" certificado. Esta palabra que puede traducirse del inglés al español como entrenador, está presente de forma permanente en la vida de Ram. Y es que desde hace un tiempo se dedica a ayudar a las personas y organizaciones, a mejorar. Por eso no es de extrañar que en  la mitad de una conversación haga comentarios que tienen que ver con la forma en que su interlocutor ve el mundo, siente o actúa. Sonríe, habla con sinceridad y es claro en lo que dice. Piedra Libre habló con él.

 

Piedra Libre: Cuéntanos un poco de tu familia. ¿Cómo llegó a Chile?

Ram Tapia Adler: Mi padre nació en Chile y mi madre llegó muy pequeña desde Rumania. Fuimos una familia grande, con 7 hermanos y yo soy el menor. Mi infancia hasta los 9 años transcurrió en la ciudad puerto de Coquimbo, a unos 480 kilómetros al norte de Santiago. Mis recuerdos están plagados de marinos, barcos, mar e historias picantes de ciudad pequeña pero muy cosmopolita.

 

PL: ¿Cómo llegaste a trabajar para el Joint?

RTA: A mediados del año 2006, inmediatamente después de  dejar mi cargo de Vicepresidente Ejecutivo del Distrito 27 de B’nai B’rith - Chile, Perú y Bolivia -, fui contactado por la Oficina Latinoamericana del American Jewish Joint Distribution Committee -más conocida  como el Joint- para ofrecerme el cargo de consultor de esa organización para los países de la Región Andina, en este caso Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú.  Acepté rápidamente y muy honrado porque el Joint es una agencia profesional de muy alto nivel donde trabajan tal vez los mejores profesionales que hoy existen para las comunidades e instituciones judías del continente. Es la única organización que les entrega soporte y acompañamiento profesional en todos los países sin distinciones de ningún tipo ni naturaleza.

 

PL: ¿En qué consiste tu trabajo para esta organización?

RTA: Acompañar y asistir a las instituciones y comunidades en sus desarrollos y emprendimientos; capacitar para la tarea a los dirigentes voluntarios y profesionales; entregar herramientas modernas e innovadoras para la gestión y dirección comunitarias. También es parte de nuestra labor asesorar en todos aquellos temas en los que seamos requeridos y detectar nichos de necesidad u oportunidades que se les presentan a las instituciones y comunidades. Igualmente detectamos y anticipamos escenarios de riesgo potencial para los judíos y para la vida judía en determinados lugares. Generamos propuestas adecuadas para esos escenarios.

 

Otro aspecto de nuestro trabajo en el Joint, es generar coordinaciones y ayudas para la población general luego de catástrofes de la naturaleza. En este sentido he tenido la suerte y oportunidad de generar conocimiento en la organización y coordinación de la sociedad civil en ayuda a población damnificada por catástrofes. Hasta ahora pude aportar un granito de arena en los terremotos de Perú y  Chile y en las inundaciones en Colombia.                         

 

Ram Tapia Adler con damnificados que perdieron absolutamente todo por las inundaciones en Colombia el 2010 y que se encontraban viviendo a orillas de las carreteras en chozas levantadas con bolsas de plástico.

 

PL: ¿Cómo es la vida con tantos viajes de trabajo? Qué es lo que más te gusta de los viajes?

RTA: Viajo mucho y lo que más me gusta es la oportunidad de conocer gente diferente en cada ocasión y el haber recuperado el hábito de la lectura en las horas muertas en los aeropuertos y  durante los viajes.

 

PL: ¿Cómo ves a las comunidades judías latinoamericanas en general en este momento? ¿Hay problemáticas comunes?

RTA: Sí, las hay: La generación de nuevos liderazgos capacitados y preparados para la tarea dirigencial; la dificultad para trabajar con planes de acción acordes a los desafíos y oportunidades de los tiempos actuales y orientados al futuro.

 

PL: ¿Cómo ves la relación entre Israel y las comunidades judías latinoamericanas?

RTA: Israel es, sin duda, central en la vida y el quehacer de las comunidades judías. No creo que eso sea un tema de discusión hoy. 

 

PL: ¿Cuál crees es la clave para que las comunidades judías latinoamericanas no desaparezcan?

RTA: La clave es desear seguir siendo comunidad. La desaparición verdadera, más allá del tema del número y masa crítica de población judía,  llega cuando los judíos comienzan a olvidar el calor, el sabor y la alegría de hacer y vivir en comunidad.  Fenómeno éste último que estamos viendo repetirse en varios lugares.

 

 

PL: ¿Qué necesita el judaísmo para adaptarse a los tiempos nuevos?

RTA: Siendo muy concreto creo que aprender a entregar aquello que la sociedad de consumo, la aldea global, el conocimiento por el conocimiento y la acumulación sin sentido de cualquier tipo no le pueden dar al ser humano judío: la alegría de compartir y agradecer a la vida junto a otros en comunidad. La oportunidad de crecer como individuo y servir para que nuestro entorno y el mundo sean un poco mejor cada día. Y por último, la posibilidad y  el incentivo para actuar frente a las injusticias de todo tipo que ocurren en nuestro alrededor. Si te fijas, no dije nada nuevo, solo dije seamos judíos de verdad, en el hacer y no solo en el decir.  

 

PL: ¿Tú también eres coach, por qué decidiste hacerlo?

RTA: El coaching es una disciplina bastante nueva que se encuentra en pleno desarrollo y ha demostrado ser muy eficaz y exitosa para generar cambios y transformaciones tanto en personas como en organizaciones.  Uno de los aspectos que más me gustan del coaching - y en esto pongo especial énfasis en mi propia práctica profesional -, es  constatar resultados de cambio positivos, concretos y poderosos en procesos bastante cortos de tiempo, evitando generar dependencias ni comercializar la relación. Mi interés en el coaching viene desde hace varios años. Me formé y certifiqué en Coaching Ontológico. Poseo mi propia oficina de capacitación y coaching en Chile. Es una actividad que combino con mi trabajo en el Joint.

 

PL: ¿Qué necesita una persona para hacer feliz?

RTA: Uy, cada persona con su verdad…

Para mi es el estar abierto siempre a mirar el mundo desde las posibilidades. Desde el agradecimiento, desde el respeto real y completo por el otro y desde las emociones positivas.  Con esta disposición hacia mí mismo y hacia la vida, creo que es posible llegar a tener y vivir una vida más sabia y por consiguiente, más completa y feliz.

 

PL: Aunque cada caso es diferente, ¿qué es vital a la hora de tomar una decisión o tener un problema grande? ¿Siempre es bueno dejarse llevar por el corazón?

RTA: Nuestro corazón o realmente nuestras emociones, son vitales y juegan un papel central en las decisiones que tomamos. Por eso es bueno estar atento a escuchar lo que ellas nos dicen. Sin embargo,  la mayoría de las personas nos encontramos en determinados estados anímicos y estos estados nos filtran la realidad que percibimos y nos cierran posibilidades. Por eso muchas veces es bueno recurrir a nuestras redes de apoyo cuando estamos desorientados sin entender por qué lo estamos frente a decisiones que debemos tomar.

 

 

PL: Como coach, ¿Cómo le ayudas a las personas?

RTA: A las empresas y organizaciones les ayudo a mejorar y desarrollar su capital humano, procesos, desatar los nudos y generar mayores y mejores resultados. En cambio a las personas las acompaño para que ellas mismas descubran como están mirando al mundo y porque lo miran así. Una vez que cada uno descubre el tipo de observador que está siendo, se le abre un mundo nuevo, lleno de posibilidades que antes no podía ver.

 

PL: ¿Dónde te gustaría estar en unos años. ¿A dónde te gustaría llegar como profesional y persona?

RTA: Me encantaría poder seguir haciendo lo que hago por mucho tiempo más. Me encanta, nutre y renueva todo el tiempo lo que hago, tanto como consultor del Joint y en el coaching. Disfruto cada día de las personas que voy conociendo, de los aprendizajes que recibo y siempre rodeado del amor y alegría  de mi esposa e hijas.

 

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