Un pediatra multifacético: El argentino israelí Dr. Tenenbaum

15.11.2014

Por Jana Beris

Entrevista publicada en PL69 - Noviembre/Diciembre 2014

 

En el hospital universitario Hadassah de Jerusalem, Monte Scopus, funciona un centro multidisciplinario de Pediatría, en el cual se trata una variedad de problemas crónicos en infantes y niños. Allí, bajo la dirección del Profesor Eitan Kerem, trabajan dos médicos oriundos de Argentina, hoy ya por cierto israelíes: la Dra. Malena Cohen, especializada en el tratamiento de Fibrosis Quística, y el Dr. Ariel Tenenbaum, experto en Síndrome Down y dedicado también a otros desafíos.

Hoy, la nota es con el Dr. Tenenbaum, a quien conocimos a raíz del viaje que realizó recientemente a Montevideo y San Pablo.

Este es un resumen de la conversación con un pediatra que lleva varios sombreros.

Piedra Libre: Ariel, tú viajaste recientemente a Montevideo y San Pablo a dar conferencias como pediatra  experto en Síndrome Down, pero de hecho, tienes varios sombreros más…Uno de ellos, que creo es muy interesante, es el de Alimentación infantil, o sea problemas que surgen alrededor de este tema ¿De qué se trata?

Dr. Ariel Tenenbaum: En el Hospital Hadassah del Monte Scopus, tenemos un centro dedicado a diferentes enfermedades y condiciones crónicas de niños. Allí funcionan varias disciplinas que están bajo el mismo techo. Una de ellas trata problemas de alimentación. Hay bebés y niños que tienen problemas para masticar o tragar, o que desarrollan aversión a comidas sólidas, calientes o frías. Y también está el tema de problemas con los padres o con quienes les dan la comida.

 

PL: ¿Por la relación que se da con ellos?

Dr. AT: Así es, por ejemplo, con la relación mamá-niño. Tenemos también anorexia en infantes muy chiquitos, no se puede creer pero existe. Hay casos a los que también los tenemos que ayudar en la alimentación, por ejemplo poniéndoles un tubo en la nariz que baja al estómago para que ellos coman por unas semanas o unos meses. Muchos de ellos tienen dificultades y por eso no comen.  

Somos un equipo multidisciplinario. El que formó al equipo fue el doctor Yeshaia Weksler. Hay una psicóloga, una asistente social, una dietista. Y quien creó y dirige el Centro de Enfermedades Crónicas Infantiles, fue el Profesor Eitan Kerem con quien yo trabajo. Tenemos cientos de familias de todo el país que vienen y nosotros les hacemos los tratamientos. Sin duda es uno de los centros más grandes de Israel, pero no el único.

PL: Me aventuro a considerar que la mayor parte de los problemas de alimentación en niños no son por una razón fisiológica u orgánica sino emocional, ¿no?

Dr. AT: Eso varía. Hay muchos que tienen problemas emocionales, hay algunos padres que tienen condiciones o enfermedades psiquiátricas. O también sucede que el chico tiene un problema de alimentación y con ello detona algo en los padres que hasta ese momento estaban bien, trabajando y funcionando como todos. Hemos visto casos de padres que trabajaban con normalidad, que tenían una muy buena posición en su lugar de trabajo y que tienen que dejarlo por la situación. Algunos trastorno por estrés pos traumático. Hay gente que no entiende que es un problema muy grave. Se da mucho entre madre e hijo.

 

PL: ¿Cuando una madre transmite que tiene demasiada importancia que coma todo, por ejemplo?

Dr. AT: Claro, cuando los chicos sienten en el aire que hay un estrés, que la madre viene cuando el chico no come y hay manipulaciones que los bebés que tienen unos meses ya empiezan a hacer.

PL: ¿De meses? Qué impresionante.

Dr. AT: Sí, es muy impresionante. También uno de los errores que se puede cometer es forzar al bebé a comer. Hay bebés muy chiquitos que ya con meses de edad, tienen una mala experiencia con el tema comida, porque todo fue con estrés, a los gritos y con fuerza. Unos meses después el chico empieza a “vengarse” -inconscientemente por supuesto-y la madre empieza a sufrir una época muy mala. Recordemos que la comida es algo alrededor de lo cual gira gran parte de la vida familiar. La familia se reúne cuando se come, sabemos que las fiestas judías tienen en la comida también un elemento central. Pero hay problema también entre los árabes, y tienen otra cultura…

 

PL: O sea que el problema no es sólo la “idishe mame” que quiere que el nene coma todo….

Dr. AT: No, no solamente. La cultura también influye, eso es cierto. Lo que sí te puedo decir es que a veces, cuando conocemos a los padres sabemos más o menos cuáles van a ser los problemas con los niños. Hay algunos que son muy prácticos: el chico no aumenta de peso y los padres vienen explicando que el hijo no come suficiente, cómo podemos hacer que coma más, los ayudamos y ya está, la intervención fue muy corta. Hay otros casos en los que los problemas son mucho más serios y la comida es solamente la punta del iceberg.

 

PL: ¿Siempre es clave conocer a los padres? O sea, ¿no podrías tratar bien al niño sin conocer a los padres?

Dr. AT: Jamás, siempre los padres tienen que venir. A veces se dice que la responsabilidad es de la mamá. Pero tiene que ser de los dos. También sucede que la mamá se toma muy a pecho la situación y el padre no lo ve como un problema. 

 

PL: Además del consejo que deriva de lo que ya dijiste, de no alimentar por la fuerza a un bebé o un niño, ¿qué otro consejo práctico darías a los padres, en general, para que no se desarrollen esos problemas?

Dr. AT: Los consejos claves serían no alimentar a la fuerza y si hay un problema tratar de manejarlo temprano, no esperar y venir al centro de atención.

 

 

EVALUANDO NIÑOS ANTES DE ADOPCIÓN

 

PL: Otra de tus ocupaciones está en el trabajo de evaluación médica de niños que van a adopción ¿Cómo funciona eso?

Dr. AT: Hace siete u ocho años el Ministro de Bienestar Social habló con mi jefe para organizar todo el asunto de la evaluación de los chicos que están por salir en adopción en Israel ya que hoy en día los padres adoptivos quieren saber no sólo cómo está el bebé, sino de dónde viene, en el sentido de cómo era la mamá, si había problemas médicos, qué le pasó en el hospital, cosas así.

No se trata de muchos niños. En Israel hay unos  100 o 150 chicos  por año. Esta cifra no incluye a los que se traen de otros países.

 

PL: ¿Cuáles son las circunstancias por las que son niños que van a adopción? ¿Son todos chicos a los que hubo que sacar de sus familias o a los que sus familias abandonaron?

Dr. AT: Aproximadamente la mitad porque los sacaron de sus familias por problemas muy serios y la otra mitad porque los padres decidieron que no quieren, o no pueden…

 

PL: ¿Son chicos que están viviendo en instituciones tipo internados?

Dr. AT: En Israel casi no hay instituciones de ese tipo. La mayoría de los niños están temporalmente en casas de familias que los cuidan hasta que se llegue a un arreglo final. Ninguno de esos niños está en la calle. Hay algunas instituciones en las que están a veces por tiempo corto, cuando es cuestión de semanas hasta que sean adoptados. Pero los que  tienen que estar más tiempo esperando se los dan a familias que los cuidan hasta que termina el proceso judicial y se halla una familia definitiva.

En Israel los chicos casi no tienen que esperar, las familias que quieren adoptar son las que están esperando. Por eso traen del exterior, porque no hay muchos bebés acá en Israel que puedan ir a adopción. La familia puede esperar cinco o seis años hasta que le ofrezcan un bebé. Es mucho tiempo.

 

PL: ¿Y cuál es el papel que ustedes cumplen?

Dr. AT: Nosotros hacemos la evaluación médica y de desarrollo con una psicóloga que trabaja con nosotros. Es algo objetivo porque generalmente no vemos a las familias biológicas ni a las que lo van a adoptar, solo vemos al bebé. Nuestro interés se centra en cómo está el bebé. Y hay veces que no está bien, porque la mamá tomó alcohol o tiene otros problemas genéticos, no siempre los bebés están sanos.

 

PL: ¿Hay casos en los que quedan niños a los que nadie adopta?

Dr. AT: Siempre se va a encontrar una forma para que el chico crezca en un marco familiar. Hay chicos que tienen discapacidades físicas o cognitivas y también a ellos les van a encontrar una familia. Hay chicos que tienen síndrome de down que son adoptados, familias que adoptaron uno, dos o tres chicos con down. En Israel un chico casi nunca se va a quedar sin marco en una familia.

 

PL: Es algo precioso imaginar lo que hay detrás de lo que me acabás de decir. ¿Cómo describirías a una familia que adopta a un niño con síndrome de down, y a veces a más de uno?

Dr. AT: Yo creo que son como ángeles. Nosotros nos encontramos con la gente, y parece gente común, que habla y trabaja como nosotros, la mayoría ya tienen tres, cinco chicos, pero deciden adoptar, también a chicos con discapacidades, es algo muy especial. Algunos tienen una historia familiar, había alguien con discapacidad en la familia. También hemos visto casos en los que la mamá adoptó y años después, su hija también adopta. Es muy lindo.

 

 

JUDÍOS Y ÁRABES EN EL HOSPITAL

 

PL: Ariel, hay un tema muy común en Israel, que no siempre se conoce suficiente en el exterior: la convivencia judeo árabe en los hospitales, donde todos son atendidos por igual ¿Cómo lo ves tú en Hadassa?

Dr. AT: Nosotros lo vivimos diariamente en Hadassah. Más o menos la mitad de la gente que está en tratamiento en la sala de pediatría u operaciones es árabe. También muchos de los que trabajan allí son árabes. Es muy especial la vivencia. En la misma sala hay una familia árabe y una judía. Los chicos tienen los mismos problemas, están en el mismo cuarto, duermen juntos, no importan sus ideologías políticas, están juntos, comparten los problemas. Se entabla una comunicación personal. La verdad es que lo que nosotros vemos en el hospital es muy especial. Ojalá sea una esperanza que pueda haber coexistencia también fuera del hospital. Hoy es difícil verlo porque estamos viviendo tiempos muy problemáticos.

 

 

LA VISITA A URUGUAY

 

PL: Nosotros conversamos antes de tu viaje a Uruguay. Fuiste invitado para dictar una conferencia en el Sindicato Médico sobre Problemas de salud en niños con síndrome Down. ¿Cómo fue la visita?

Dr. AT: Muy buena. En todos los lugares me recibieron muy bien. Lo que más me impresionó son las familias. Siempre que doy una conferencia en otro país, me encuentro con familias que tienen chicos con Down. Esa gente siempre es la que más me impresiona.

 

PL: O sea que cuando vas a otro lado, familias te van a consultar…

Dr. AT: Sí, y te diré que en Uruguay  me encontré con que no había sillas ya porque muchos querían venir y no había lugar. Te diré que los asuntos planteados eran muy comunes en todos lados, los problemas, las mamás, las peleas, lo que tienen que atravesar para que sus chicos sean incluidos en las escuelas, en el trabajo, especialmente los mayores… con  30 o 40 años es mucho más difícil.

 

PL: Las familias seguramente sabían que no era que tú resolverías sus problemas en un encuentro...pero querían escuchar una palabra ¿Qué es lo que querían entonces?

Dr. AT: Saber qué hacemos en Israel, qué es diferente, qué opciones tenemos. Yo por ejemplo mostré el modelo nuestro con un centro que tiene bajo el mismo techo a todas las instituciones y a los profesionales. Es algo que no existe en Uruguay, como en muchos otros países.

 

PL: Es bueno sin duda poder aprender de otras experiencias. ¿Te llevaste contigo alguna enseñanza, algo que te tocó en especial de la historia de alguna familia uruguaya con las que te encontraste?

Dr. AT: Muchas cosas…Por ejemplo en la Facultad de Psicología la sala estaba llena de gente, muchos estudiantes. A mí me gusta en especial encontrarme con los estudiantes, además de las familias, porque son el futuro. Respecto a las familias, me impactó en especial el encuentro con una mamá que tiene un hijo de 44 años, con síndrome Down. Ella  no podía hablar porque se emocionó mucho. Su hija me contó de cómo su madre se emociona cuando recuerda lo que pasó hace 44 años. Imagínate… en aquella época en general se dejaba a los chicos en el hospital y los doctores y las enfermeras les decían a las familias: “Dejalo acá, lo vamos a pasar a un instituto, olvidate, buscá otro hijo, no pienses en este chico”. Yo le dije: “para los chicos que nacen ahora en 2014 ustedes son los verdaderos héroes”. Es que ellos abrieron la puerta, ellos cambiaron toda la situación de gente con discapacidades. Los pioneros fueron aquellas familias.

 

PL: Ariel, por un lado tú me dijiste el otro día que los niños con síndrome Down, con toda la dificultad, traen alegría a la casa, enriquecen el hogar…Y al mismo tiempo, destacas que es muy difícil lidiar con esa situación. ¿Cómo explicas entonces la combinación de ambas cosas?

Dr. AT: Hay un modelo que habla del chico que no nació, la mamá tiene experiencias y se imagina la niña o el niño que va a venir pero ese niño no vino, jamás…Es como un chico que murió. Se  habla de duelo, de un chico que no nació, en cuyo lugar vino un chico nuevo que ella no se imaginó. Las mamás pasan todas las etapas de duelo por el hijo que no nació. Y ahora tiene que tratar a este chico que, además, puede tener muchos problemas médicos. Hay madres que hablan del  fracaso de no poder tener un chico normal, hay otras que… no es fácil, por eso la intervención tiene que ser muy temprana, en las primeras horas y días.

 

PL: ¿A qué te refieres al hablar de la  intervención?

Dr. AT: Cuando se cuenta a los padres que tienen un chico con síndrome de Down, qué hace la enfermera, cómo hacer la conexión entre el chico y la mamá. Ahora a la mayoría de los chicos que tienen síndrome de Down les dan de mamar… eso también es una revolución. Antes no se lo hacía, para no estar en contacto, para no conocer al chico…Pero si la aceptación es cuando recién nació, es todo mucho más fácil. La revolución actual es que hay mujeres que están embarazadas y saben con plena certeza que van a tener un hijo con síndrome de Down e igual lo tienen.

 

PL: ¿Qué es lo más difícil para los padres? ¿Saber que hay límites para lo que el niño podrá alcanzar?

Dr. AT: Nosotros no hablamos más de límites. Yo pienso que hay muchas cosas, como el aspecto físico, y también problemas de desarrollo y crecimiento, que se sabe que van a continuar. No es que el hijo llega a los 21 años, sale de la casa y es plenamente independiente. Es algo para toda la vida…Es una lucha continua de las familias, en cada edad con otro desafío.

 

----------------------------------------

Inmigrante a los 5 años

Ariel nació en 1968 en Rosario, Argentina. Su papá era otorrinolaringólogo y su mamá fue maestra en Bialik, la escuela judía. Después que nacieron sus hermanos, casi cuando tenía 5 años, en 1973, decidieron venir a Israel. "Mis padres siempre fueron sionistas, iban a Macabi, eran activos…y vinimos al país justo antes de la guerra de Yom Kippur. Recuerdo las idas al refugio".

 

 

Please reload

banner_OLIM_TLV_ESPAÑOL_NEW.gif
banner muni KS adultos en movimiento.gif
banner leon amiras.gif
Notas recientes

Pan dulce de Guille (Receta de mi madre y abuela)

December 5, 2018

1/10
Please reload

Notas publicadas

January 28, 2020

November 16, 2019

October 28, 2019

October 24, 2019

August 20, 2019