Mercado Majané Yehuda: El corazón palpitante de Jerusalem

5.2.2015

Texto: Adriana Cooper / Fotos: Gabriel Tolcachier

 

En este sitio vital es imposible ser indiferente porque los sentidos no tienen descanso ante el constante desfile de personas, colores, olores y sonidos. Recorrido por un lugar que no se parece a ninguno.

 

Calles internas del Shuk Majané Yehuda. Foto: Gabriel Tolcachier.

 

No cabe duda. Si cada ciudad tiene un corazón, el de Jerusalem es el mercado Majané Yehuda. Y es que en este sitio la circulación de personas, comidas y objetos se convierten en un fuerte torrente que constantemente inyecta vida a una ciudad que es más conocida por su lado espiritual y etéreo.

 

Este lugar es recorrido por judíos ultraortodoxos, chefs que buscan ingredientes frescos, árabes, jóvenes estudiantes del pintoresco barrio Najlaot, sacerdotes, grupos de turistas, intelectuales y músicos. Pobres que buscan los mejores precios o ricos que quieren encontrar los mejores ingredientes para la siguiente cena.

 

Es viernes de mañana y el reloj marca las diez y cuarenta. Los vendedores gritan sus mejores ofertas y las calles están repletas de compradores que caminan con prisa y quieren llegar a casa antes de que comience el Shabat, el día de descanso judío y que con su arribo hace que la ciudad adquiera un ritmo tranquilo y aletargado. Los autobuses se detienen, las tiendas cierran sus puertas y la calma se apodera por completo de Jerusalem cuando cae la tarde y aparecen tres estrellas en el cielo.

 

Cuando faltan minutos para el comienzo de este día singular, algunos judíos ultraortodoxos que viven en los alrededores del mercado llegan hasta él para gritar que el Shabat se aproxima y es hora de terminar las labores y entregarse al descanso. El mercado se levantará lentamente de su sueño el domingo siguiente cuando regresan algunos de los vendedores. Los lunes de mañana todos estarán de vuelta.

 

 

Tan fuerte como el amor

El escritor y premio Nóbel irlandés George Bernard Shaw dijo una vez que no hay un amor más sincero que el que se siente por la comida. Esto lo confirma Rami Shaul, uno de los vendedores de pan y rugelach, esos rollitos de harina rellenos de chocolate.

Pan recién horneado. Foto: Gabriel Tolcachier.

 

“Cuando las personas se encuentran con la comida aquí en el shuk es difícil que sigan al pie de la letra la lista que trajeron de la casa. Muchos se emocionan y ni pueden parar de comer, probar y comprar. Otros se molestan cuando se acabo lo que buscan o revelan realmente lo que son cuando negocian o comen algo que les encanta o no soportan”.

Este amor que el pueblo de Israel le profesa a la comida ha permitido que el mercado se mantenga en pie a pesar de los momentos adversos del pasado y que incluyeron cierres temporales o ataques.

 

El vecindario en el que nació el actual mercado fue creado en 1887 por Johannes Frutiger, Shalom Konstrum y Yosef Navon cuyo hermano Yehuda fue honrado al darse su nombre al nuevo  lugar. Por esta época, el nuevo mercado se formó de improvisada entre este barrio y otro  llamado Beit Yaacov.

 

En la época del imperio Otomano, el shuk creció rápidamente con la llegada de nuevos vendedores y productos hasta el arribo de los Británicos quienes decidieron cerrarlo por una temporada a finales de 1920 y hacer cambios para acabar con el desorden y las deplorables condiciones de higiene.

 

Las labores de construcción terminaron en 1931 y el mercado adquirió techo y una nueva cara y siguió mejorando con alcaldes como Teddy Kollek.

 

 

Por la calle de la nuez y la fresa

El mercado atrae a cientos de visitantes cada semana no sólo por sus frutas y verduras frescas sino también por sus tiendas de ropa, quesos y vinos; floristerías, tiendas de artículos judíos o restaurantes variados que ofrecen desde comida casera hasta platos gourmet. Aquí existen bares y cafés que en las noches de verano, despliegan sus mesas sobre las calles vacías de compradores y ofrecen a sus comensales manjares y hasta notas de flamenco, tango, música oriental o bolero.

 

A estos lugares se llega por Majané Yehuda o Etz Hahaim, las calles principales o por otras pequeñas que se conectan entre ellas como Hatapuaj (la manzana), Haafarsek (el durazno), Hatut (la fresa) o Haegoz (la nuez).

 

Y es justo en el cruce de esta con Hatut donde se encuentra uno de los personajes memorables del mercado. Se llama Uzi Eli, tiene la barba y el pelo blanco y con una sonrisa dice provenir de una familia yemení que inmigró a Israel. Uzi es reconocido por preparar jugos de frutas y trigo que según él, son capaces de curar las enfermedades e incluso la tristeza. Están basados  en la medicina de sus ancestros y en los métodos del sabio judío Ramban que vivió en España durante el siglo doce.

 

En esta zona también es posible encontrar una sinagoga, una tienda de ropa con creaciones exclusivas y fibras elaboradas naturalmente.

 

Pero el mercado es mucho más que estas dos calles. Este lugar de rincones inagotables también contiene el llamado mercado iraquí donde se encuentra una amplia oferta de frutas y verduras. En sus otras vías es posible ver una extensa variedad de tiendas y restaurantes donde cada vendedor tiene una  historia que contar.

 

En el shuk se escuchan relatos de empresarios de tecnología que abandonaron sus trabajos para abrir el restaurante de sus sueños o sobre el joven jugador de checkers que después de ser campeón en Rusia emigró a Israel y se convirtió en uno de los vendedores de este mercado.  Y es que en este lugar la comida es más que una suma de sabores y energía para el cuerpo, es pura vida.

 

 

Otros mercados en Israel

El mercado al aire libre o shuk es uno de los lugares para el comercio más populares de Oriente Medio. Estos surgieron y se desarrollaron con fortaleza a partir de finales del siglo XIX cuando los turcos del Imperio Otomano continuaban con el control de la región.

 

Otros de los mercados famosos son el Carmel y Hatikva ubicados en Tel Aviv. A ellos se suma el  del puerto de esta misma ciudad y que atrae algunos días de la semana a todos aquellos que quieren disfrutar de las ofertas gastronómicas con el mar de fondo.

 

También existen mercados en ciudades como Netanya, Haifa, Beer Sheva, Nazaret, Ako y la Ciudad Vieja de Jerusalem.

 

La reconocida chef israelí Janna Gur opina que “el shuk conserva su encanto aún hoy cuando los supermercados son preferidos para las compras diarias. Los mercados al aire libre son principalmente de comida y están ligados a la cocina local”.

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