Argentinos al Parlamento de Israel

12.3.2015

Por Jana Beris

Nota publicada en PL70 - Enero/Febrero 2015

 

Por primera vez en la historia del Estado de Israel, en las elecciones del 17 de marzo próximo, dos ciudadanos israelíes nacidos en Argentina, serán candidatos simultáneamente a diputados. A ellos se agrega un tercer candidato, cuyo padre llegó hace muchos años de Argentina y  aquí se casó con una sabra.

Claro está que dependerá de la cantidad de escaños que reciba cada uno de los partidos, el que algunos de ellos -o todos- se conviertan dentro de dos meses en legisladores.

 

Los dos argentino-israelíes son el economista Profesor Manuel Trajtenberg, en las filas del partido laborista unido con Tzipi Livni -que desde ahora lleva el nombre “Hamajané Hatzioní” y el jefe del Consejo Regional Eshkol Jaim Jelin en "Yesh Atid". En el partido Habait Hayeudí, se postula Ronen Shoval, hijo de una israelí y un olé de Argentina.

Trajtenberg es cordobés y Jelin nacido en Buenos Aires.

Los dos hablaron con Piedra Libre, explicaron el por qué de sus respectivas elecciones partidarias, compartieron su visión de mundo y contaron sobre sus recuerdos y vínculos con su tierra natal.

 

 

Jaim Jelin: “Si no hacemos algo, vamos a vivir en guerra cada año"

A Jaim Jelin (56) lo hemos entrevistado en numerosas oportunidades, casi siempre en relación a la situación en los poblados fronterizos cercanos a Gaza, que viven desde hace 14 años bajo el peligro de los cohetes. En su carácter de Jefe del Consejo Regional Eshkol (alcalde) de la zona, -al que fue electo en noviembre del 2007-, las alarmas bajo las que vive la población no pueden amedrentarlo y la guerra no logra achicarlo. Es más: está convencido de que la lucha por una vida normal, sin amenazas, debe continuar, pero ha llegado a la conclusión de que desde ahora, debe librarla a nivel nacional.

Es por eso que cuando nos reunimos esta vez con él, en el comedor de su kibutz Beeri, el tema es otro: su candidatura a diputado.

 

Jaim Jelin. Foto: Jana Beris

 

Piedra Libre: ¿Por qué te postulás para candidato a la Kneset? No me parece que te falte actividad en el ámbito regional…

Jaim Jelin: No, pero la política regional tiene un tope. En el esfuerzo para proteger a la población de esta zona, por ser su voz, hay un límite. Puedo hacer mucho pero no puedo cambiar las cosas a nivel nacional…

 

PL: ¿Qué es lo que consideras que debe ser resuelto a ese máximo nivel?

JJ: Quiero que se firme un acuerdo para que finalmente haya calma en esta zona. Es que haciendo política local yo no hablo con nadie, no puedo hablar con los palestinos que viven en la franja de Gaza…ni con el Primer Ministro para tratar de ver qué hacer….

 

PL: ¿El tiene otro enfoque, distinto del tuyo?

JJ: Su ideología es diferente de la mía, porque él ve a todo el país, yo veo únicamente a mi región. Y entiendo que para saber cómo arreglar los problemas tenés que ver todo el país y entender cómo eso se trabaja en la Kneset. Concretamente, quiero hacer lo mismo que estoy haciendo hace años en Eshkol, pero en todo Israel.

 

PL: ¿Y por qué en el marco del partido Yesh Atid, de Yair Lapid?

JJ: Yo hace años estoy hablando con el partido Laborista, opinando que ellos se fueron demasiado a la izquierda. En un país atacado todo el tiempo por el terrorismo no podés estar todo el tiempo a la izquierda. La derecha se fue a un lugar que para mí hoy es ultraderecha. Y creo que se creó un vacío en el centro, donde la gente entiende que lo necesario es que haya dos Estados para dos pueblos.

 

PL: Pero esa no es la postura del laborismo....Estás hablando de márgenes en la izquierda...

JJ: Eso no es el laborismo, pero existe también esa postura. Te cuento que cuando estuvo acá, en Eshkol, la diputada laborista Sheli Yechimovich, que fue jefa del partido, le dije: "No podés hablar únicamente de la necesidad de ser izquierda en lo social...porque necesitás que haya comercio con el mundo y ahora, hagas lo que hagas, el mundo cree que Israel tiene la culpa; y si no explicás al mundo la situación aquí, y los soldados son los únicos que explican, en la práctica, cuando hay que salir a luchar, estamos en problemas".

 

PL: Tu opción política es ir, pues, con Yair Lapid, aunque también considerás que cometió errores... ¿Se puede confiar en él?

JJ: Sí, totalmente. Él me recibió como yo soy y me dijo: “Seguí siendo lo que sos, nosotros te queremos porque sos derecho, sincero, y decís lo que tenés en tu corazón”, eso es lo que él quiere.

 

PL: ¿Cómo surgió la conexión?

JJ: Por la guerra. Me llamó por teléfono.

 

PL: ¿Pero para qué te llamó? ¿Para expresar su solidaridad porque en Eshkol estaban bajo ataque constante de cohetes? El, en la guerra, recordemos, era Ministro de Finanzas.

JJ: Exactamente. Y me llamó por primera vez en la final del Mundial, entre Argentina y Alemania.

 

PL: ¿Para desearle suerte a Argentina?

JJ: No sé, él estaba también en un kibutz de argentinos y yo estaba en Ein Hashloshá.

 

PL: Después él te sugirió venir a la política.

JJ: No únicamente él. Hubo muchas propuestas… Tzipi Livni, (Avigdor) Lieberman, todos; pero no únicamente porque querían que entrara a su partido sino en primer lugar para que entrara a la política nacional. Lo más duro fue decidir si ir o no a la política nacional...y luego hay que decidir adónde vas, con quién.

 

PL: Entiendo que dudaste si ir a la política ¿Por qué?

JJ: Porque es dejar lo que estoy construyendo hace siete años en el municipio y saber que en la próxima guerra no voy a estar yo a cargo de esta responsabilidad, aunque mi familia y yo seguiremos por cierto viviendo en esta zona. No es sencillo.

 

PL: No sé si en política se puede hablar de "querer" a alguien, pero es indudable que la gente aquí en Eshkol aprecia mucho tu trabajo. El hecho es que estás desde el 2007, porque fuiste reelecto hace unos dos años...

JJ: Esa es la palabra...si se aprecia o no lo que uno hace. En política no hay cuestión de amor. Se valora lo que hago, eso sí, lo siento.

 

PL: ¿Qué te llevás contigo de Eshkol al Parlamento?

JJ: Entendí en la última guerra que si no hacemos algo, vamos a vivir en guerra cada año o cada dos años. Yo no quiero que eso pase. Llevo conmigo una tonelada y media de problemas de los chicos, de los padres, de las familias que pasaron por la guerra. En la guerra, el gobierno no estuvo con nosotros. En los últimos 14 años se sigue hablando en  el mismo idioma, el de la guerra, y no tratan de cambiarlo.

 

PL: Creo que estás generalizando demasiado, pero sin minimizar en absoluto la importancia de lo que dijiste y la necesidad de resolver el conflicto, no me parece que la situación en Gaza sea culpa de Israel

JJ: No, seguro que no...La culpa es del terrorismo. Pero justamente me pregunto, si está claro que los terroristas de allí tratan de matarnos a nosotros, ¿cómo es que nos ven a nosotros como culpables?

 

PL: ¿Sentís que hay algo de tu origen argentino que incide en tu forma de ver las cosas?

JJ: Yo nací en Argentina y crecí bajo la dictadura militar, así que entiendo y aprecio el valor de la democracia israelí y de que uno pueda decir lo que siente, que nadie te tape la boca. Claro que está además mi enfoque de mundo, viviendo en un kibutz socialista, en favor de un término medio, que no sea si el capitalismo de Milton Friedman ni el marxismo. Te diré que a mí me quedó un trauma de Argentina, de la época en la que no podías estar en la calle después de las 21 hs., la época del toque de queda. Me fui de Argentina a los 17 años…cuando ser judío y de izquierda, significaba que corrías doble riesgo.

 

PL: ¿Cómo era tu vida en Argentina?

JJ: Estudié en El Once, estaba frente a la AMIA, así que cuando llegué a Israel no llegué por un movimiento judío sino por la AMIA, porque podías venir a Israel durante seis meses como voluntario. Me quedé seis meses, después otros seis, y al final decidí no volver.

 

PL: ¿Tenés también lindos recuerdos de Argentina o sólo lo difícil de la dictadura?

JJ: Si, muy lindos recuerdos. Siempre, si tengo tiempo para ir a visitar a mi familia, que está toda  allá, o ir a pasear con mis hijos, para mí es lo más lindo que hay.

 

 

Manuel Trajtenberg, el candidato a ministro de Finanzas

En marzo de 1967, cuando tenía 16 años, vino al Majón Le Madrijim Jutz La'Aretz. Pasó la guerra. Volvió a la Argentina, lo mandaron a Mendoza a fundar la Tnuá, el movimiento juvenil y en 1969 hizo aliá. Estudió en la Universidad Hebrea, MBA en Sociología y en Economía, después MA en Economía, luego hizo en la Universidad de Harvard  y volvió a Israel a ser profesor de Economía en la Universidad de Tel Aviv. Ahí hizo carrera académica, completamente ligado a Estados Unidos, muchas veces a Harvard, a Stanford, etc., pero estuvo activo también en política económica, en especial en temas de innovación económica y crecimiento y desarrollo. La carrera pública la empezó en 2006 cuando Ehud Olmert después de asumir su cargo de Primer Ministro le pidió que entrara en la Oficina de Primer Ministro para todo lo relacionado a política económica. Ahí estableció el Consejo Nacional de Economía, lo fundó y fue el primer director y asesor principal del primer ministro en cuestiones de economía. En ese cargo inició varias iniciativas económicas importantes, entre ellas el Impuesto a la renta negativo. Estableció metas cuantitativas claras para reducir la pobreza y aumentar el empleo. También jugó un papel importante en la crisis del 2008-2009 en centralizar y coordinar la política económica frente a esa crisis. Cuando subió Benjamín Netanyahu al poder en 2009 le pidió que se quedara en el cargo, "Estuve con él cuatro meses, renuncié, y me nombraron director de la Comisión de Planificación y Presupuesto de la Enseñanza Superior. En ese cargo me desempeñé hasta hace tres semanas. Hice reformas muy grandes, entre otras cosas, un plan quinquenal con un aumento del presupuesto a la enseñanza superior en 30% real después de años de cortes y de una situación no muy buena de que se nos escapan cerebros. Cuando en 2011, vos ya conocés la gran protesta social, el primer ministro me pidió que encabezara la Comisión Nacional para tratar el tema, lo hice, en 49 días escribimos un informe muy amplio, con muchas recomendaciones para tratar de combatir los problemas que surgieron con la protesta bajo el título de “Justicia social”. Varias de esas recomendaciones se cumplieron, especialmente la de la enseñanza gratuita y universal para los chicos de tres a cinco años, esa fue la medida más importante que se tomó. Realmente tuvo un efecto muy bueno para los padres, que les alivió mucho el precio económico. Pero muchas otras recomendaciones no se cumplieron y desde mi punto de vista hoy en día lanzarme a la política es una manera de cumplir con la promesa que hice en ese momento, de que si las cosas no iban a andar, yo personalmente voy a asumir responsabilidad y tratar de hacerlo desde adentro".

 

Manuel Trajtenberg. Foto: cedida por Sharon Achdut

 

Piedra Libre: Justamente a eso iba. ¿Por qué política a nivel nacional y si acaso el Partido Laborista (PL) fue su opción más natural?

MT: Ante todo no hay otra forma de hacerlo que a través de la política nacional. Este es un país chico, los problemas son grandes y hay que atacarlos desde arriba. Me atrajo la unión entre el PL y Tzipi Livni, porque estoy convencido de lo que hace falta es establecer bloques grandes y con una plataforma clara. No cada vez otro partido y otro partido que surge hoy, mañana desaparece, y eso provoca una gran inestabilidad política. Uno, cumplir con la promesa que hice hace tres años y medio, y dos, aligarme con un bloque que surge de unión y no de fragmentación.

 

PL: Pero desde el punto de vista del enfoque socio-económico, era la línea más natural para usted, la única posible?

MT: De vuelta, la línea socio-económica yo la voy a establecer. Es eso lo que me pidieron tanto Isaac Herzog como Livni, dijeron que yo voy a ser el que controle las política socio-económica y también el candidato a ministro de Finanzas. A mí me interesa el asunto de poder determinar cuál es la línea que vamos a seguir. Para mí este bloque es una plataforma, una base que tiene afinidad con mi concepción económica social, y a mí me dieron la autoridad para establecerla. En ningún momento tuve negociaciones con ningún otro partido.

 

PL: Habiendo trabajado con Olmert, después con Netanyahu, y luego estuvo cerca de gobiernos más conservadores y ahora el PL. ¿Las cosas le parece que realmente son blancas o negras?

MT: Por supuesto que no. Mirá, venía leyendo que una de las tragedias de Israel es que las diferencias de opiniones entre los bloques grandes son mucho menores a lo que parecen, lo que hay es un fracaso de liderazgo para realizar lo que la gran mayoría de los israelíes quiere. Y no es que lo que se llama acá la derecha nacional, haya asumido una ideología extremista fanática mesianista. Hay algo de eso pero solamente en los márgenes. Lo que ha ocurrido es que ha habido una parálisis de liderazgo, entonces mi crítica a Netanyahu es que no se ha animado a traducir lo que el 65% o 70% de la gente quiere, que es llegar a un acuerdo. Un acuerdo va a incurrir un precio pesado que va a haber que pagar, pero al mismo tiempo que eso está claro, tienen mucho miedo de que eso se transforme en una plataforma para atacarlos.

 

PL: ¿Y le parece justificado ese miedo?

MT: Claro, es exactamente donde hace falta un liderazgo que sepa tomar las medidas necesarias para avanzar una iniciativa pero al mismo tiempo tratar de aminorar los miedos. Cuando uno tiene miedo hace falta alguien al que uno se pueda aferrar y decir: “Yo confío en él”. Ningún israelí va a estar dispuesto a firmar un acuerdo que entrega a Abu Mazen en territorios por confiar en Abu Mazen. Pero sí uno estaría dispuesto a hacerlo si uno tiene un (David) Ben-Gurión en el que uno confía. Uno tiene que confiar al líder de uno y no al líder del otro. Eso es lo que hace falta en Israel.

 

PL: Esa es una forma muy interesante de plantearlo. ¿Piensa que es factible llegar a un acuerdo en un futuro cercano?

MT: El punto de partida de cualquier iniciativa política en ese campo tiene que ser que sea factible. Si el punto de partida no es factible, entonces la política que deriva de eso es como en su momento fue la política de Isaac Shamir.

 

PL: No hacer nada.

MT: No hacer nada. Sentarse y tratar de minimizar los riesgos inmediatos, etc., pero en el fondo vos no creés que eso sea factible. Los conflictos de esta naturaleza son muy difíciles de resolver pero la historia demuestra que se resuelven, tardan más o menos años, pero se resuelven. Y cuando eso ocurre no es  solamente porque las condiciones objetivas han madurado suficientemente -y eso, en efecto, tiene que ocurrir- sino antes, porque vos tenés una figura, un líder que esté dispuesto a hacerlo.

 

PL: ¿Cuál sería el mensaje central para decirle a la ciudadanía israelí y al mismo tiempo a nuestros vecinos palestinos, para que votaran por usted?

MT: Lo último que un pueblo tiene que perder es la esperanza y la voluntad para tornar la esperanza en hechos. Y lo que ha ocurrido acá, es que se ha perdido la esperanza. Entonces cuando las actitudes reflejan decepción, desilusión, entonces vemos lo que ocurre. Y lo que hay que encender de nuevo es eso, es la esperanza. Nuestro himno se llama “Hatikva” y nosotros lo cantamos pero nos olvidamos del contenido.

 

PL: Qué lindo. Ahora, Manuel, ¿qué input sudamericano, o cordobés o argentino, traerá a la Kneset?

MT: Lo que uno acumula en las fases formativas, cuando es niño, cuando es joven, cuando los sueños de uno se forman, eso no se lo puede cambiar. Y yo, no es casualidad de que todos los viernes, cuando nosotros preparamos el Kabalat Shabat

 

PL: Pone a Mercedes Sosa de fondo.

MT: Sí, pongo a Mercedes Sosa, y eso no es chiste. El canto de ella no es solamente la música, de vuelta, es la letra. Es el “Gracias a la vida”, por un lado, y por otra parte, la injusticia, los cantos de Atahualpa Yupanqui, etc., y cuando estoy solito acá yo recito coplas de “El payador perseguido”: “Si con su permiso via a dentrar. Aunque no soy convidao, Pero en mi pago, un asao. No es de naides y es de todos”. Eso es lo que yo traigo conmigo. Y eso para mí es el input más importante: la sensibilidad, saber que el mundo no nos lo entregaron en una bandeja de plata para gozarlo sino para cambiarlo, para que sea más humano y más justo.

 

PL: Si bien la mayor parte de su vida está acá, porque hizo aliá a los 18 años, es muy fuerte lo que uno trae.

MT: Eso queda ahí, desde mi punto de vista yo tengo una deuda muy grande con Argentina en ese aspecto, porque lo que me formó a mí es la vivencia de los primeros años de juventud, con toda la fragmentación que había ahí ideológica, y al mismo tiempo, por supuesto, con la fragmentación sionista.

 

PL: Qué lindo. Aparte de lo que está en su persona, en su ser, ¿le quedan muchos contactos con Argentina, se siente ligado?

MT: Yo hago una división muy grande entre mi juventud, que para mí es un recuerdo muy lindo, y doy gracias a Argentina por lo que me dio, pero por otra parte viene el corte tan grande con lo que ocurrió en la época de la guerra sucia. Ahí mataron a familiares míos y para mí eso fue una mancha enorme, que hasta hoy en día me duele muchísimo y me cuesta mucho reconciliarme con eso. Yo no volví a Argentina por muchos años por eso, no viajé hasta el año 2000, que fui porque se celebraba el 50 aniversario de mi colegio en Córdoba.

 

PL: ¿En qué circunstancia mataron a familiares suyos? Si puedo preguntar…

MT: Sí, durante los desaparecidos. Eran activistas políticos marginales. Eran jóvenes, como yo, que se quedaban ahí. Yo tuve la suerte de que me vine para acá, sino estaría enterrado en algún lugar por ahí.

 

PL: ¿Su esposa es argentina?

MT: No, es canadiense. Nos conocimos en Harvard, ella también estudiaba para ser un doctorado ahí, y bueno…

 

PL: Se la trajo para aquí, ¿Cuántos hijos tiene? ¿Y no sé si ya nietos?

MT: Tenemos tres hijas de 20, 25 y 27 años. Las dos mayores ya están casadas y tenemos un primer nieto de un año.

 

PL: ¿Cómo le parece una Knéset con dos argentinos?

MT: ¡Muy lindo! Es increíble que eso ocurra. A lo mejor vamos a hacer una sub comisión de la Knéset donde vamos a escuchar a Mercedes Sosa.

 

PL: Yo pido cubrir esa comisión. Van a poder exigir que haya asado en el restaurante de la Knéset.

MT: ¡Y dulce de leche!

 

 

קרדיט: יובל מורגנשטרן תקשורת

Ronen Shoval:

Por un Israel "Más sionista y más judío"

La organización de los tiempos de cara a esta edición, no nos han permitido entrevistar aún al Dr. Ronen Shoval (34), cuyo padre, Eduardo, llegó de Argentina hace varias décadas, aquí contrajo matrimonio con una israelí y formó su hogar. Pero ello no es impedimento para presentarlo, ya que Ronen es una figura joven muy conocida en el “majané haleumí”.

Nacido en 1980, casado con Hamotal, padre de cuatro nenas, residente en Efrat, fundador de la organización “Im Tirtzu” que brega por la defensa de los derechos de Israel desde la óptica de la derecha sionista y combate los intentos de deslegitimar a Israel, Doctor en Filosofía de la Sorbonne, Shoval tiene su camino claro. Y considera que su opción política, de vida, declarándose “enamorado del sionismo religioso”, tiene la singularidad de haber nacido de un trasfondo menos categórico...o al menos, más diverso.

“Nací en una familia de contradicciones políticas”, escribe Ronen en su sitio oficial. “Por un lado, séptima generación en Israel, por otro, nuevos inmigrantes. Mi abuela sirvió en la Haganá y mi abuelo ocupaba un alto cargo en el Etzel”, cuenta revelando ya en sus raíces, posiciones políticas variadas.  “Mi abuelo paterno fue profesor de Economía especializado en cooperativas”, dice de su abuelo argentino, agregando que su padre es hombre de high-tech, área en la que se ha destacado y trabajado mucho.
Cuando se firmaron los acuerdos de Oslo y él estaba en el colegio, fue “el único de su secundario"-según sus términos- que opinaba que “esos acuerdos carecían de lógica política”. La desconexión de Gush Katif en la Franja de Gaza en el 2005, fue la gota que rebasó el vaso, desde su punto de vista, y determinó claramente su posicionamiento político sin tapujos. Ahora, postulándose como candidato a “Habait Haiehudí”, intenta trasladar sus luchas por lo que considera justo, al Parlamento de Israel.

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