Dos mujeres rebeldes

26.3.2015

Por Romina Reisin

Nota publicada en PL71 - Marzo/Abril 2015

 

En el renovado y paquete barrio de Neve Tzedek en Tel Aviv se exponen hasta el 20 de abril comics, esculturas, máscaras, objetos rituales y pinturas cuya única conexión es su relación con Vashti, una reina persa que aparece en una historia bíblica de hace 2500 años.

Shira Friedman decidió hacer su primer trabajo como curadora de arte en el Centro de Cultura y Artes Judías Neve Schechter sobre el controversial personaje de Vashti. Y resultó que casi veinte artistas contemporáneos de distintos puntos de Israel y el mundo se interesaron en presentar trabajos que de alguna forman conversan con la mítica reina.

 

VASHTI

En el libro de Ester, Vashti y sus acciones son descriptas lacónicamente. La historia ocurre en el siglo 4 antes de la era cristiana, en los jardines persas del Rey Ajashverosh. Al comienzo del cuento, Vashti se opone a aparecer con la corona del rey frente al rey en el banquete. Ajashverosh, dolido por la respuesta y preocupado de que otras mujeres tomen su ejemplo de rebeldía, decide quitarle la corona real y pasársela a Ester. 

Los sabios judíos a través de los tiempos han interpretado estos cortos versículos sobre Vashti de manera negativa. Le adjudicaron ser la nieta del rey Nebujadnetzer, quien destruyó el primer Templo de Jerusalem. Decidieron interpretar que el pedido del rey era aparecer vestida solamente con la corona, es decir, desnuda, frente a todos los comensales del banquete. Que el ángel Gabriel le hizo aparecer una larga cola de animal. E incluso, que fue mandada a la horca por su negativa.

También en la tradición cristiana aparece Vashti como un mal modelo femenino. Martín Lutero, en la Alemania del siglo 15 aconseja a los maridos de mujeres rebeldes: “Si se opone a tus órdenes, deshazte de ella. Toma una Ester y deja a tu Vashti, como hizo el rey Ajashverosh”.

Sin embargo, desde fines del siglo 19 Vashti comenzó a ser vista de manera diferente, sobre todo por las pioneras del movimiento feminista que la consideraron una heroína por haberse rebelado contra las órdenes de su esposo y haber seguido sus propias convicciones. 

A principios de nuestro siglo, judías feministas norteamericanas crearon una bandera con campanas para ser usada durante la lectura de la historia en la sinagoga en la fiesta de Purim y hacerlas sonar cada vez que se nombrara a Vashti o a Ester. 

Esta tradición moderna toma como inspiración las matracas que el público toca cuando el lector nombra a Hamán, el personaje malo de la historia. La bandera con campanas es usada en varias comunidades judías liberales del mundo para reivindicar el lugar de Vashti y Ester en el relato y con la intención de reforzar el lugar y la voz de las mujeres contemporáneas.

 

Campanas de Vashti y Ester de los artistas Avi Biran y Iris Tutnauer. Foto: Sasha Katsnelson.

 

ALEJANDRA

“Shira y yo somos buenas amigas, colegas”, dice Alejandra Okret sobre la curadora de la exposición de arte en el Centro Neve Schechter. “Ella sigue de cerca mi obra y cuando me ofreció participar del proyecto de arte contemporáneo sobre la temática de Vashti, se me ocurrió enviar la pintura ‘Zapateando’”.

 

Alejandra Okret es una artista uruguaya-israelí que vive y trabaja en Modiín. Su obra “Zapateando” no fue creada especialmente para la exposición, sino que surgió hace algunos años, por una necesidad de expresar su propia rebeldía.

“Decidí llamar a la obra así, porque describe de la mejor manera lo que sentía al hacerla. El hecho de que está en gerundio, zapateando, solo lo entiende quien entiende el español. No existe en hebreo esa forma verbal que denota acción. Cuando zapateas largás energía y te llenás de energía. Soltás fuerza a la tierra y recogés fuerza de la tierra. El zapateo es pura rebeldía, ‘yo hago lo que quiero, no lo que me piden los otros’. Como un capricho de niño llorón que se para en el medio de la vereda, zapatea, grita: no, no, no y se va llenando de fuerza, energía, momentum.”

La rebeldía que Alejandra devela en este caso es contra el sistema de elección de artistas en Israel. “En cada país hay un sistema de elección, pero el nuestro es un país muy chico y hay pocas opciones para mostrar arte. Aquellas galerías o museos están reservados casi siempre  para un mismo grupo reducido que es coleccionado por coleccionistas que mantienen los museos y así también expuesto por las galerías de renombre para que los coleccionistas los compren. Pocos osan abrir el círculo galería de renombre-coleccionista- museo. Se quedan en lo conocido y seguro, lo que otra persona de renombre ya certifico como válido. No voy a diseñar mi obra para estar más a la moda. No estoy dispuesta a hacer lo que el rey me pide. Vashti perdió su lugar de honor en el reino por decir que no. Yo seguiré tal vez sin ser aceptada por el establishment, pero no voy a renunciar a quien soy como artista”.

 

Zapateando, es una reproducción de Studio Shuki Kook.

 

La obra de Alejandra muestra la suela del zapato de una bailarina de flamenco. ¿Por qué flamenco y no folklore? “Es cierto”, contesta Alejandra. “En el folklore del Río de la Plata el hombre zapatea. Pero en el Flamenco, la mujer también lo puede hacer. La china, delicada, no tiene permitido zapatear. En cambio la bailarina de flamenco con su sensualidad, vitalidad y fragilidad controla toda la escena con sus zapatos de taco”.  

Hay mucho de la metáfora del mundo del baile en el trabajo de Alejandra.  La mesa donde apoya el papel en el que dibuja es para ella como un palco escénico. Las técnicas japonesas y los pinceles livianos que usa la hacen moverse a mucha velocidad cuando pinta. “Yo soy la coreógrafa que mueve la bailarina y la música es el color que aparece en la pintura”.

 

Otro signo de rebeldía en “Zapateando” es el uso de textos en español. Para Alejandra, que llegó hace treinta años a Israel, su voz interna sigue hablando en español. El grito de rebeldía contra el sistema le sale naturalmente en castellano, y lo muestra con palabras que bailan como líneas de dibujo acompañando el zapateo universal.

“No me defino como artista latinoamericana, no me cierro a esas categorizaciones. Seguro que no en el estilo. Sin embargo, cuando volví a Uruguay, descubrí a otros artistas uruguayos que se habían abierto al mundo como yo y que hoy en día trabajan parecido. Hay algo que nos une”.

 

La exposición en el Centro Neve Schechter es gratuita. Está abierta de Domingo a Jueves, de 9 a 17 horas (cerrado en Pesaj). Shlush 42, esquina Eilat, Neve Tzedek, Tel Aviv. Tel 03-5170358

Solo mira a la linterna volar,

es una reproducción de Doron Adar.

 

Las obras de Alejandra Okret pueden verse en su página web: 

http://www.alejandraokret.com/ 

 

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