Logros en las investigaciones del científico uruguayo - Dr. Javier Ganz: "Para mí la ciencia no es trabajo. Es pasión..."

26.3.2015

Por Jana Beris

Entrevista publicada en PL71 - Marzo/Abril 2015

 

El Dr. Javier Ganz (33), uruguayo y desde hace cuatro años también israelí, nos recibe en el Hospital Beilinson en la ciudad de Petaj Tikva, donde se encuentra su laboratorio. Habla de sus investigaciones, de los desafíos, del aporte que quiere hacer a la humanidad a través de lo que estudia, y queda claro de inmediato que no habla meramente de su trabajo, sino de su pasión.

 

Dr. Javier Ganz: “Israel es un país de última generación en lo que es investigación biomédica y científica en general”

 

Y evidentemente, esta tiene ecos. Unos días después de nuestro encuentro, nos cuenta que fue seleccionado por su trabajo para formar parte de una red de excelencia de investigación científica en neurociencias de todo Israel, un programa auspiciado por Teva Pharma. Nos consta que se trata de una distinción que llega a poca gente, por la que Javier puede sentirse realmente privilegiado.

La terminología del comunicado es clara, al contar que la Red Nacional Israelí de Excelencia en Neurociencia (NNE  en su sigla en inglés), establecida en el 2012, tiene como objetivo “apoyar a las comunidades israelíes académicas y de investigación, en la comprensión y el hallazgo de nuevas soluciones para enfermedades del cerebro, que atacan la esencia misma de la condición humana”.

Javier hizo en Uruguay la Licenciatura en Bioquímica en la Facultad de Ciencias bajo la dirección de la Dra. Mónica Marin y el segundo título lo obtuvo en el Instituto Pasteur de Montevideo, bajo la dirección del Dr. Hugo Peluffo y de quien lo encabeza, Dr. Luis Barbeito. Su Maestría fue en Biología Molecular y Celular, que pertenece al PEDECIBA [Programa de Desarrollo de las Ciencias Básicas] y a la Universidad de la República. 

Después de casarse llegó a Israel hace cuatro años y medio con su esposa a hacer el doctorado en Biomedicina en la Facultad de Medicina de la Universidad de Tel Aviv. Sus investigaciones actuales las lleva a cabo en el marco de un proyecto conjunto entre la Universidad de Tel Aviv y el Hospital Beilinson, concentrándose en el área de la medicina regenerativa.

Para conocer a fondo su trabajo y aprender por qué tanto le apasiona, es que realizamos esta entrevista, con la que nos hemos enriquecido.

 

Piedra Libre: Javier, uno piensa en ciencia y se imagina a menudo laboratorios en los que se pasa días enteros investigando…Pero eso es sólo una parte ya que el desafío, luego, es usar lo investigado para salvar vidas o curar dolencias ¿verdad?

Javier  Ganz: Justamente. A mi me interesa llevar la investigación a la medicina. En otras palabras, poder aplicar lo que se investiga. Por eso me vine a un hospital donde tenemos más contacto con pacientes, donde podemos diseñar terapéuticas y podemos pensar un poco más en como utilizarlas en las personas. Eso era lo que me interesaba para esta etapa, profundizar y especializarme en células madre, ingeniería de tejidos y tratamientos del sistema nervioso. Estamos hablando de medicina regenerativa.

 

PL: ¿En qué problemas concretos estás trabajando?

JG: Al principio comencé con Parkinson, lesiones del sistema nervioso periférico y esquizofrenia, pero después fuimos ampliando un poco y ahora a lo que me estoy dedicando, aunque sigo con Parkinson, es más que nada a lesiones del sistema nervioso central, en concreto médula espinal. Desafortunadamente aun no puedo dar muchos detalles de este último proyecto.

 

 

AÚN NO SE PUEDE REVELAR DETALLES

 

PL: ¿Todavía no está suficientemente desarrollado? ¿O por otras razones?

JG: Está avanzado a nivel experimental de laboratorio, pero todavía hay temas de propiedad intelectual por los cuales no podemos difundir los resultados. Básicamente y sin entrar en detalles se trata de una combinación de ingeniería de tejidos con ingeniería de células madre para el tratamiento de lesiones traumáticas de la médula espinal. Los resultados obtenidos para una fase preclínica son muy alentadores, pero vale aclarar que nosotros nos encontramos en un marco de investigación y esto no quiere decir que hoy en el paciente se podría utilizar eso que nosotros diseñamos y desarrollamos. Por eso somos cautelosos, primero que nada porque el generar expectativas en las personas que precisan de nuestra ayuda es algo muy a tener en cuenta. Aun debemos seguir trabajando para poder confirmar y caracterizar los efectos del tratamiento en cuestión.

 

PL: Trato de entender más a fondo, sin que digas lo que no podés…¿Estás diciendo que cosas que hoy parecen irreversibles dentro de 10 años, o el lapso que sea, gracias a lo que tú y tus colegas están haciendo, sí podrán revertirse?

JG: Teóricamente y desde una perspectiva simplista podría decirse que si. Lo cierto es que es un largo camino y nosotros estamos intentando por todos los medios contribuir con nuestro grano de arena para que así sea.

 

PL: ¿Uno puede vaticinar cuánto tiempo transcurre hasta que eso se pueda traducir realmente en un tratamiento concreto?

JG: No, creo que no. Existen reglas teóricas que te dicen 10 años y 1.000 millones de dólares, pero eso es algo que se usaba en los modelos de la farmacéutica clásica para llevar una droga al mercado. Estos nuevos abordajes terapéuticos son más complejos y dependen también de muchos otros factores por lo cual aun no podemos estimar un tiempo concreto. Actualmente hay varias empresas y equipos de neurocirujanos y neurólogos con gran interés de llevar este proyecto a la clínica.

 

PL: Entiendo que no solamente factores médicos propiamente dichos….

JG: Así es. Entre otros, depende también de políticas, regulaciones, marcos legales, inversiones, resultados y otras investigaciones que estén saliendo en el mundo en paralelo. Es casi inverosímil tratar de decir cuánto tiempo va a llevar en esta temprana etapa.

 

PL: Medio en broma y medio en serio, te pregunto si esto significa que en un futuro podré decir…”ese científico del que todos hablan…yo lo entrevisté cuando recién había terminado su doctorado…”

JG: No sé si tanto, pero esperemos que sí.

 

 

LOS LÍMITES DE LA CIENCIA…Y LOS SUEÑOS

 

PL: El que la investigación a la que estás dedicado ahora hayan llegado ya a resultados sin precedentes, que estén logrando cosas antes impensables…¿te lleva a pensar que quizás no hay límites…que en algún momento todo mal humano físico podrá ser curado?

JG: No lo creo, pero lo digo porque siempre van a surgir nuevas cosas. Cuando la gente moría a los 40 años la frecuencia de aparición de enfermedades neurodegenerativas eran menores ya que son características y más frecuentes en el adulto mayor. Ahora que vivimos hasta los 80 en promedio, hay nuevas enfermedades que surgen a la luz, que antes no surgían porque la gente se moría antes. Creo que a medida que vayamos encontrándole los trucos al sistema, el sistema también nos va a mostrar cosas nuevas en las que hoy no pensamos.

En el mundo de la medicina y biología actualmente hay cosas que son como ciencia ficción. El crecimiento que ha tenido la ciencia en estos 100 años es exponencial. Existen nuevas disciplinas, como por ejemplo la biología sintética, la cual intenta crear y diseñar nuevos sistemas u organismos con funciones determinadas. La medicina regenerativa por otra parte, intenta como dice la palabra, regenerar diferentes partes del cuerpo o sus funciones específicas. Los avances actuales han quebrado dogmas que estaban puestos hace muchos años. Por ejemplo, se quebró el dogma de que las neuronas no se reproducían, que no había generación de nuevas neuronas, eso cayó y eso se sabe que sí hay regeneración natural. Por lo tanto creo que en los años venideros veremos realmente una explosión de desarrollos biomédicos basados en muchos años de ciencia básica. 

 

PL: Cuando un científico encuentra la solución a algo va a buscar otro desafío, ¿vos hoy, siendo todavía tan joven, te planteás por ejemplo cuál sería tu sueño, qué logro tendrías que alcanzar para decir “hice lo mío en este mundo”?

JG: Creo que es el poder aportar algo a la humanidad haciendo lo que te apasiona, decir: durante mi vida hice algo significativo por hacer la vida de alguien mejor. Idealmente: hacer de este mundo, un mundo mejor.

 

Sus investigaciones las lleva a cabo en el marco de un proyecto conjunto entre la Universidad de Tel Aviv y el Hospital Beilinson.

 

PL: Pero dentro de ese título grande entran los puntos concretos. Ahora estás en esa investigación con células madre cuyos detalles sabremos más adelante… sos joven y habrá mucha cosa por hacer todavía…

JG: A mí lo que me interesa particularmente es la medicina regenerativa, y dentro de ésta es estimular al cuerpo para que sane por sí mismo, tocando aquí, allá, modificando circuitos, dando órdenes al cuerpo directamente o bien estimulando los procesos intrínsecos de reparación, pero que el cuerpo sea el que genera la cura. Mi objetivo es especializarme y poder aportar en esa área.

 

 

SU SUEÑO, DESDE NIÑO

 

PL: ¿Desde cuándo tenés claro que este es tu camino? ¿Qué querías ser cuando eras chico?

JG: Desde muy chico, te diría que después de pasar por astronauta y piloto ya sabía que quería estar en el tema de la medicina. Me gustaba, tenía una atracción natural, siempre me interesaba y quería aprender. Y particularmente la biología y la medicina.

 

PL: ¿Porque es un área en la que hay muchos misterios por desvelar o ya pensabas en esos términos de aportar a la humanidad?

JG: Creo que en esa etapa era prematuro pensar en algo así, que en ese momento simplemente te interesa y punto. Mis padres también siempre me estimularon a seguir los caminos que a mí me interesaban... y bueno, hoy estamos acá.

 

 

LA ETAPA ISRAELÍ

 

PL: ¿Cómo fue la evolución del proceso por el cual al final llegaste a Israel, dónde has hecho el doctorado?

JG: Israel es un país de última generación en lo que es investigación biomédica y científica en general. Entonces era una excelente combinación entre alta tecnología y buen nivel de ciencia, pero también con algún marco de amigos…una buena combinación para esta etapa. Pero de nuevo: esta gira todavía no se terminó sino que recién empieza. Estoy evaluando una próxima etapa, en Estados Unidos.

 

 

EL CORAZÓN URUGUAYO Y LA CIENCIA

 

PL: Javier, estás hace unos años en Israel. ¿Dónde está Uruguay en tu corazón? ¿Y qué te dejó la vida, la parte profesional en Uruguay?

JG: En términos de porcentajes, tengo 33 años y 28 los viví en Uruguay, quiere decir que Uruguay es la inmensa mayoría de mi corazón. Todo lo que soy hoy se lo debo en gran parte a Uruguay porque sin Uruguay todo sería diferente, no sé si mejor o peor, pero diferente, familia, amigos… Soy un agradecido al estado, la universidad y mis colegas que me dieron la posibilidad y las herramientas para poder estar cumpliendo con mis objetivos. Soy un agradecido con el Uruguay y es mi profundo interés retribuirle al país.

 

PL: ¿Cuál es el contacto profesional que has tenido con Uruguay? Quizás por allí pasaron oportunidades, como ya has dicho, de devolver algo a Uruguay.

JG: Tuve el privilegio de ser invitado en numerosas ocasiones a dar conferencias en Uruguay: Facultad de Ciencias, Hospital de Clínicas, Instituto Pasteur. Es mi humilde posibilidad de llevarles información a estudiantes, al público interesado y realizar un valioso intercambio de ideas con los pares locales. Creo que cuánto más uno pueda hacer, divulgar y estimular a nuevas generaciones a que también emprendan este camino, mejor va a ser el futuro en ese sentido. 

 

PL: ¿Cómo ves a Uruguay en el ámbito de la Educación Científica?

JG: Uruguay tiene una excelente capacidad científica. La formación en Uruguay es muy buena, creo que tiene un gran potencial, siempre la limitante son los recursos. Es muy difícil a veces competir con países más desarrollados como por ejemplo Estados Unidos, porque la diferencia en los recursos es abismal. Si bien hay una mejoría importantísima y si vemos el número de científicos desde fines de los ’80 a ahora, el cambio es radical en Uruguay y creo que eso es beneficioso. Creo que Uruguay está apostando más a una inversión en conocimiento y personalmente creo que ese es el camino correcto a recorrer. 

 

PL: Vos optaste por hacer el doctorado en Israel y seguirás tu camino a otros lares. Si un joven en Uruguay quiere dedicarse a la investigación científica ¿dirías que, si quiere lograr avances muy grandes, en algún momento tiene que salir del país, o es demasiado drástico decirlo así?

JG: No… acá no hay cosas absolutas, las cosas pasan y uno puede descubrir cosas en el sótano de tu casa y hacer una revolución. Lo que se recomienda siempre en el ámbito científico, y es algo ya establecido, son instancias de intercambio y especialización en otras partes del mundo.

 

PL: Eso te nutre.

JG: Claro, porque es muy difícil hacer investigación solo, entonces generalmente se juntan varios grupos de diferentes países, y bueno, es ese networking que va funcionando y que nos permite ser más fuertes que nosotros solos en el sótano de nuestra casa. Teniendo redes, uno hace una parte, otros otra, y es un común mundial en el que la ciencia se basa mucho, la cooperatividad. No digo que una persona tenga que salir de Uruguay para lograr avances, pero yo si recomiendo que salga  y tenga la oportunidad de aprender nuevas técnicas, enfoques y observar como se hace ciencia en otros lugares del mundo.

 

PL: Vos mencionás eso del sótano de tu casa y yo me pregunto cómo es el momento en el que al investigador científico en su trabajo se le ocurre algo, el momento en que capta lo que estaba buscando….¿Tuviste esa vivencia alguna vez?

JG: Pasa cuando proponés un experimento, ves los resultados y decís: “¡Guau, qué bueno!”. Sí, eso pasa, o levantarse en la mañana y decir: “soñé esto y esto”, o levantarse a la mitad de la noche con algo, porque uno se acuesta y la cabeza sigue funcionando. Mi padre siempre me decía: lo deja ahí procesándose y cuando está pronto sale y ahí está la respuesta. 

 

PL: ¿Qué consejo darías a un niño o jovencito uruguayo que te dice que quiere ser científico?

JG: Que siga su pasión, que sea perseverante, pero no sólo para ser científico, sino para cumplir cualquiera de sus objetivos. Que siga su pasión, porque eso es lo que va a hacer mejor y es donde tiene más chances de aportar. La perseverancia, porque como dicen: un tropezón no es caída, hay que probar 10 veces y en la 11 será… así funciona.

 

PL: Y no es casualidad que usás la palabra “pasión”.  Esto no es para vos un trabajo…

JG: Es verdad... Me siento un privilegiado en ese sentido porque puedo hacer lo que me llena, lo que me entusiasma y lo que podría hacer después del horario de trabajo: sentarme a leer algo relacionado, porque es lo que me gusta, no es que suena el timbre y me voy corriendo…

 

 

LA INSPIRACIÓN FAMILIAR

 

PL: Y entonces ¿cómo manejas el tiempo libre? 

JG: Para mí son muy importantes las interacciones personales, mi vida familiar…Me  parece que lo importante en la vida es el balance, el cómo poder equilibrar lo profesional- aunque sea tu pasión- con tu otra pasión, tu familia, tu esposa.

 

PL: Y para vos, hablando de familia, el apoyo de tus padres fue clave para llegar adonde has llegado ¿no es así? 

JG: Sin duda fue clave. Mi mamá, Clara, falleció hace unos años… Mi papá, Noel, está en Uruguay. El apoyo de la familia es clave en todo, que te estimulen a ir en busca de más y a conseguir lo que te hace feliz, que no por diferentes circunstancias de la vida uno largue enseguida, sino realmente ayudar a cumplir los sueños. Mi vida está dedicada a ellos en ese sentido porque ellos fueron los grandes artífices de esto.

 

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