Nicole Englander

26.3.2015

Nuestro objetivo es liberar a los presos con el nivel más bajo posible de peligro para la sociedad, que puedan reintegrarse y empezar a tener una vida digna, normal” 

 

Una sociedad que se limita a castigar sin rehabilitar, estará condenada a perpetuar el círculo de la violencia. Una persona que delinque, que tiene que cumplir su condena en la cárcel en Israel, se le da la posibilidad de trabajar con ella, para ayudarla a reinsertarse luego en la sociedad. Una diferencia abismal con respecto a muchos países del mundo. Mirada desde adentro.

 

 

Texto y Fotos: Luli Szerman

Entrevista publicada en PL71 - Marzo/Abril 2015

 

 

Nicole Englander, con tan sólo 46 años, desde hace un año es la Encargada de Comunicaciones de todo el sistema carcelario de Israel.

Llegó de Chile a sus 19 años directo a la mejiná y a la Universidad Hebrea de Jerusalem donde estudió Educación y Sociología (BA). Luego estudió un posgrado en Marketing.

Separada y con 3 hijos israelíes cuenta que al regresar de su viaje de un año por Sudamérica, luego de la Universidad, abrió una tienda de delicateses con una socia brasilera en donde vendían café, todo tipo de cosas latinoamericanas, y luego de pasar un par de meses con este nuevo emprendimiento se dio cuenta que le faltaba algo para llenar su alma. “Vi que buscaban oficiales de Educación en la cárcel y empecé a trabajar en Neve Tirtza. Trabajé tres años con las reclusas en rehabilitación, después trabajé diez años en rehabilitación de presos y luego empecé en el departamento de comunicaciones”.

 

Nicole Englander: “Me preocupo por los derechos y obligaciones de los presos”

 

PL: ¿De qué se trata en general tu trabajo actual?

NE: Existe la Portavoz y debajo tiene dos áreas. Uno es el de las relaciones internacionales y el otro de las comunicaciones. Yo soy la encargada de las relaciones con todos los medios de comunicación. Yo busco cuáles son los proyectos, cuáles son las cosas que nosotros queremos sacar a la televisión, a todos los medios de comunicación, que sepan de nosotros.

 

PL: ¿Cómo es tu horario de trabajo?

NE: Todos los días estoy acá, pero además estoy en las distintas cárceles, ya que siempre tengo algo. Voy de un lado a otro revisando el lugar donde quieren hacer la próxima nota, ordenando y preparando todo. Cada vez que se realiza una nota, en la cárcel u establecimiento que fuese yo estoy ahí. Así es todo el tiempo. Estoy mucho en el shetaj.

 

PL: ¿Cuántos presos hay en Israel? 

NE: Hay 25 mil presos que se dividen en dos categorías. 5500 son presos de seguridad, terroristas y el resto, son presos comunes.

 

PL: ¿Podrías explicar cuál es la diferencia entre los presos?

NE: Los presos de seguridad (bitjonim) son personas que atentaron contra Israel. Con este tipo de presos nosotros no invertimos en rehabilitación. Ellos solamente reciben las cosas básicas. En cambio, a los presos comunes (plilim), que son aquellas personas que cometieron algún delito por fraude, abuso sexual, asesinato, etc. sí les damos todo tipo de tratamiento de rehabilitación. Nosotros en el tiempo que tienen que estar encerrados, cumpliendo sus condenas, les brindamos la posibilidad de trabajar con ellos, para ayudarlos a reinsertarse luego en la sociedad.  

 

PL: ¿De los 25 mil, cuántos son latinos?

NE: Son muy pocos. Menos del 1%. Habrá 10/20 máximo. Los que están son por violencia familiar, fraude y alguno que otro por asesinato.  

 

PL: ¿Los presos saben que sos latina?

NE: Se escucha. Tengo un acento bastante fuerte.

 

PL: Si algún preso necesita del español, ¿cuenta con vos? 

NE: Sí. A veces necesitan escribir una querella y el preso no habla hebreo, entonces saben que pueden pedir y a veces traduzco y ayudo. Generalmente los de gendarmería se comunican conmigo y me piden colaboración. Puedo ayudar por carta, por teléfono, etc. A veces traduzco algunas cartas….

 

PL: ¿Dentro del Servicio Penitenciario hay más latinos? 

NE: Hay pero pocos. Sé que soy la única chilena. Conozco dos o tres brasileros, y hay un par de argentinos.  

 

PL: ¿Cómo es eso de ser mujer en un lugar tan hostil como es la cárcel, rodeada de hombres?

NE: Es un desafío, muy interesante. El 20% de los trabajadores acá son mujeres y la mayoría trabajan en la parte de rehabilitación. Son oficiales de la educación, asistentes sociales, psicólogas o médicas. En dos cárceles del país las comandantes son mujeres, hay otras encargadas de pabellones y otras están en la parte combatiente. Se puede ver que la presencia de mujeres hace bien a todo el ambiente de gendarmería. La mayoría de los profesionales que se dedican a los tratamientos de rehabilitación en las cárceles, son mujeres.

 

 

 

PL: ¿Te acordás de algún momento fuerte, que te haya conmovido?

NE: En la cárcel del Hermon, que es una cárcel de rehabilitación en la cual todos los presos están en algún departamento terapéutico, ya que los presos que están ahí son porque cometieron un delito, lastimaron a sus familiares, etc. Dos veces al año llegan las familias de ellos a un encuentro de todos juntos para que ellos sean partícipes del tratamiento que están pasando los presos. Estos encuentros sirven para mejorar las relaciones entre ellos y además porque si nosotros queremos darle una rehabilitación al preso nosotros entendemos que debemos hacer lo mismo con la familia. En este lugar los presos están con camisa celeste, y no de naranja como en el resto de las cárceles, porque están en rehabilitación. Estar en esos encuentros, es de los momentos más emotivos que he vivido en mi trabajo.

 

PL: ¿Y entre otras, por qué están vestidos de naranja?

NE: En todo el mundo es así. Porque es un color muy llamativo.

 

PL: Volvamos a lo que me estabas contando del encuentro con las familias…

NE: Están todos sentados en forma de espiral, todos empiezan hablar, y de repente, una señora que fue víctima de mal trato por su marido, que la golpeaba, y ahora está pasando un tratamiento, pudo recibir a su marido de otra manera. Ver que pudo sentarse al lado de la persona que la lastimó, escucharla hablar, fue muy fuerte. Hay casos muy emocionantes, con sus hijos…

 

PL: ¿Cuál es el grado de reincidencia?

NE: En Israel el porcentaje es muy bajo, sólo un 42 % de reincidencia. Y creo que la razón es que nosotros invertimos mucho en lo que es la rehabilitación del preso.

En Estados Unidos, que es el país con más presos del mundo, allí llegan, los encierran y les vuelven abrir la puerta cuando terminan la sentencia.

Para Israel sería mucho más fácil mantener cárceles cerradas, sin que el preso vaya a ningún lugar, que no se mueva, que no haga nada; sería mucho más seguro, nadie se podría escapar, pero nosotros creemos que nuestro rol es ayudar a mejorar, a poder enderezarse y a su vez mejorar la sociedad. Nosotros estamos convencidos que si los encerramos sin hacer nada, los dejamos así como llegaron hasta terminar su condena, una vez que salen, vuelven a delinquir. 

 

PL: ¿Y con los presos de seguridad, terroristas, cómo es?

NE: Los presos de seguridad no tienen rehabilitación. Mantener a estos presos es un punto muy estratégico para Israel. Las decisiones que tomamos pueden repercutir a muchas cosas internacionales. Cuando liberan presos por acuerdos o intercambios, los medios internacionales hacen mucho ruido.  

 

PL: ¿Cuántas cárceles hay en Israel?

NE: 32 cárceles. La más lejana está en Eilat y la más alta en el Hermón. Y como dije antes, el 40% de los presos son de seguridad y un 60% criminales.

 

PL: En la calle, a veces se escucha que algunos presos están muy cómodos en la cárcel, que están mejor que en sus casas, que se los trata demasiado bien. ¿Cuál es tu opinión al respecto? 

NE: Te voy a decir lo que dicen los presos: “La libertad no tiene precio. Aunque la jaula sea de oro, sigue siendo una jaula”. El estar preso, privado de la libertad, en el cual hay alguien que te dice a qué hora hablar por teléfono, con quién tenés que dormir, dónde, qué podés comer y qué no, como te tenés que vestir, a dónde vas, etc. es una sensación que es muy básica, difícil de entender. Estar encerrado en una cárcel es una experiencia muy pero muy dura, para unos y para otros. 

 

PL: ¿Hay violencia dentro de la cárcel?

NE: Muy poca. En Israel hay un Oficial de Inteligencia que trabaja desde adentro de la penitenciaría. Esto es un desarrollo de Israel que incluso les enseñamos al Servicio Penitenciario de México, cómo trabajar con un agente de este tipo dentro de las cárceles. Esta persona sabe lo que pasa adentro, tiene gente que trabaja con él, y los presos saben que él está allí. Por otra parte, como dice la frase “un preso ocupado es inofensivo”, con esto quiero decir que ellos tienen un orden del día, saben qué tienen que hacer en cada momento, se los mantiene ocupados. Nosotros trabajamos menos con el castigo, es un método que da mucho para perder.

 

PL: Por ejemplo….

NE: El preso empieza el proceso con una hoja cerrada, por decirlo de una manera. Ahora, si él quiere estudiar, trabajar, estar dentro de los grupos de apoyo, de rehabilitación, lo puede lograr, puede ir mejorando sus condiciones dentro de la cárcel, puede pasar a una mejor, por ejemplo llegar a la que está en el Hermon. Que después de un tiempo pueda tener salidas permitidas por 24 o 48 horas, esto bajo el criterio del servicio de seguridad, estando seguros que no es peligroso.

 

PL: ¿Pero ellos siempre están dispuestos?

NE: Muchas veces queremos que hagan los tratamientos pero el preso no quiere hacer nada. El tiene que querer, tiene que estar preparado. A veces necesita llegar a tocar fondo para poder tomar la decisión de querer hacer el cambio. Puede ser que no se de cuenta la primera vez que está preso, puede ser la segunda o tercera vez. Los presos desde que ingresan al establecimiento saben que pueden lograr todo este tipo de beneficio. Incluso pueden acortar un tercio su condena.

 

PL: Pero no siempre pueden lograrlo…

NE: Muchas veces, al principio, no siempre el preso tiene una motivación interna, que realmente quiera el cambio sino que lo hace para poder recibir los días de salidas, etc. Y para nosotros está bien, empieza por algo y después estamos nosotros para trabajar en conjunto y realmente lograr que quiera un cambio. 

Nuestro objetivo es liberar a los presos con el nivel más bajo posible de peligro para la sociedad, que puedan reintegrarse y empezar a tener una vida digna, normal. 

Trabajamos mucho la relación con las familias, con sus hijos. Si uno no logra ser buen padre, si no puede dar ese ejemplo, es muy probable que los chicos tomen ese ejemplo y vuelvan a cometer el mismo error…

 

PL: ¿Y si las familias necesitan ayuda?

NE: Nosotros trabajamos con los presos, pero trabajamos por ejemplo con gente de violencia familiar, por ende tenemos personas con asistentes sociales que trabajan con la víctima y con el preso para que pueda salir adelante. Hay comisiones que trabajan con el Ministerio de Acción Social para verificar si es correcto que el preso pueda recibir el beneficio de salida. La ventaja que tiene por ejemplo que salga al cumplir un tercio de su condena, si las condiciones lo permiten, es que el preso tiene la obligación de seguir en tratamiento hasta finalizar su castigo. 

 

PL: ¿Que modificarías del Servicio Penitenciario?

NE: No sé que decirte. Es una pregunta difícil. Algunos establecimientos son muy antiguos. Ahora, construir una cárcel cuesta mucha plata…Estamos construyendo en Beer Sheva una cárcel nueva para mujeres. Hay cárceles nuevas muy modernas y otras más viejas. En las más antiguas las pintamos, las arreglamos, pero todas tienen condiciones buenas, potables, con las cosas básicas. 

 

PL: En los últimos años, ¿ha aumentado la población en las cárceles?

NE: Es muy estable. El número en general sube según el crecimiento de la población. Lo que cambia es el tipo de delito. Así como en los ‘80 la mayoría ingresaba por problemas de drogas, en los ‘90 por violencia familiar y en el 2000 por abusos sexuales. 

 

PL: ¿Cuáles son las mayores preocupaciones de los presos? 

NE: Las cosas más mínimas, hablar con los hijos, ver a la familia, lo que va a comer o no va a comer.

 

El 20% de los trabajadores acá son mujeres y la mayoría trabajan en la parte de rehabilitación.

 

¿Y DESPUÉS DE LA CÁRCEL, QUÉ?

Nicole no para un minuto. Se la pasa de cárcel en cárcel, y recorriendo los diferentes lugares donde va a ser la próxima nota para los medios de comunicación. En uno de sus recorridos, estuvo en una fábrica, cerca de Kfar Saba en la cual trabajan varios presos.

 

PL: ¿Podrías explicar quiénes son los que tienen el beneficio de trabajar fuera de la cárcel?

NE: Hay presos que se preocupan por recuperarse, por avanzar para bien y buscan el cambio. Por las mañanas viene un transporte  a buscarlos, los lleva a la fábrica a trabajar y luego regresan a la cárcel. Son presos que ya están por liberarse y nosotros les otorgamos la posibilidad de trabajar fuera del establecimiento para que poco a poco vayan tomando confianza e incorporen las reglas de vivir en sociedad y para que luego sigan trabajando. En una de las fábricas trabajan 18 presos de los cuales 3 ya no están en la cárcel. Cuando estuve allí hace poco, fui para ver bien el lugar ya que quieren hacer una nota con los presos, de repente me encuentro con un chico que  hace 15 años lo traté yo en la cárcel y nos reconocimos. Le pregunté qué hacía y dijo que trabaja allí desde que empezó cuando estaba preso. “Me liberé, terminé mi sentencia y sigo trabajando acá. Ahora soy parte del directorio de la fábrica”. Se casó y tiene dos hijos. Nos emocionamos…. Estuve toda la tarde diciendo: ¡Lo logramos!

 

PL: ¿Cómo hacés frente a un preso que te molesta mucho lo que hizo, por lo que está detenido, que si es por vos …cómo hacés?

NE: Eso es toda la diferencia en ser un buen profesional. Yo puedo estar en mi casa, viendo las noticias, de repente veo alguna nota de alguien que hizo algo terrible y allí sí puedo decir qué tremendo lo que esta persona hizo; pero en el momento  que pasa a ser preso tuyo tenés que darle las cosas básicas que él necesita y tratar de ayudarlo para mejorar. Cuando estoy con el uniforme, ya no tengo ideas personales, en ese momento desaparecen. Me preocupo por los derechos y obligaciones de los presos. Es necesario ser muy claros y precisos. 

 

PL: ¿Qué derechos tienen?

NE: Israel es muy liberal en el tema. Por ejemplo en las elecciones, ya que estamos en época de votar, todos lo hacen. Y esto no pasa en todo el mundo. En muchos países las personas que pasan a ser presos pierden los derechos legislativos. Acá no. Además tienen derecho a elegir, a presentar quejas si es que no están de acuerdo con algo que suceda dentro de la cárcel. Todo este tipo de cosas se suben al Ministerio de Justicia. Apelaciones. Se hacen las cosas según las leyes. 

 

PL: ¿Los derechos son los mismos para todos los presos?

NE: No. Hay derechos que no todos tienen. Los presos de seguridad no salen del establecimiento. Están afuera del pabellón, en el patio, el tiempo que se les permite. No pueden trabajar ni estudiar. Tampoco tienen tratamiento para rehabilitación. Pueden estudiar a través de los libros que ellos ingresan, después de haberlos revisado.

 

PL: ¿Y con el resto de los presos, cómo funciona el tema del estudio?

NE: Pueden estudiar sin problema. Hay clases, algunos estudian en la Universidad Abierta.

 

PL: ¿Cómo se maneja el tema de las religiones dentro de la cárcel?

NE: En todas las cárceles hay un rabino que es el responsable de los derechos de cada religión. Se respeta mucho a todos, sea de la religión que fuere, por ejemplo: Ramadán para los árabes, se festeja Navidad para los católicos y en la misma semana los judíos festejan Jánuca. Cuando llega el momento del rezo, hay sinagoga y los árabes buscan su lugar para poder hacerlo. Hay curas que vienen a visitar a los presos católicos y trabajan en conjunto con nosotros. 

 

PL: ¿Y tus hijos qué opinan que la madre tiene un puesto tan particular?

NE: Mis hijos están acostumbrados. Yo siempre les digo: voy saliendo de la cárcel, pero ellos ya lo toman como algo normal, no se ríen, es parte de sus vidas. Crecieron en una casa donde la madre trabaja hace 20 años. Ellos ven lo que yo hago, lo ven en la prensa, yo les cuento mucho y tienen una actitud muy abierta y liberal. De hecho yo siempre les explico, cuando los niños hacen cosas malas, los papás los castigan, se enojan; y cuando un adulto hace algo malo y daña algo que tenga que ver con la sociedad, entonces la sociedad se tiene que proteger, por eso mandan a la gente a la cárcel. Pero en las cárceles, la sociedad y la gente tienen que tratar de ayudarlo a volver a la sociedad después de que pague lo que tenga que pagar. 

 

PL: ¿Qué te queda por hacer? Un sueño…

NE: ¿Un sueño?... tengo tantos... Por ejemplo el año pasado fui a China, ese era un sueño y lo hice realidad. Otro sueño fue viajar con una delegación del Servicio Penitenciario a Polonia, con el uniforme y también lo pude cumplir.  En el verano me voy a Cuba con mis hijos. Se casa mi hermano. Mi familia vive toda en Santiago, pero decidió casarse allá. Volviendo al sueño….a mi familia la veo cada dos años, me gustaría poder tenerla más cerca y compartir más tiempo. Vivir todos juntos. 

Acá estoy con una tía y la familia de ella. 

Hace tres años fue el bar mitzva de mi hijo y vinieron todos desde Chile. Estuvimos todos juntos en Jerusalem, en el kotel, y ese, fue un sueño increíble.

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