"Como decía mi abuela: el verde significa renovarse"

11.9.2015

Por Cheff Guille Segal

Receta publicada en PL74 - Septiembre/Octubre 2015

 

 

Por lo general el 31 de diciembre, hacemos resoluciones de Año Nuevo. Muchas de estas metas están relacionadas con dietas y ejercicios, particularmente después de la gratificación extra de la temporada de fiestas. Muy pocas se relacionan con cambios de carácter. Incluso menos se enfocan en metas espirituales. Y, desafortunadamente, incluso menos aún se mantienen en el tiempo. Finalmente, nos encontramos enfrentando el siguiente 31 de diciembre a punto de hacer las mismas o muy similares resoluciones (¡aunque para algunos de nosotros la resolución de hacer dieta es una ocurrencia diaria más que anual!). 
En cambio, Rosh Hashaná es diferente. En primer lugar, las metas son espirituales más que físicas. Queremos crecer como seres humanos. Queremos mejorar nuestro carácter. Queremos profundizar nuestra relación. Queremos lograr un cambio duradero. Y queremos que penetre más allá del nivel físico superficial. 
Pero eso no es todo. La celebración judía del año nuevo no es sobre resoluciones; es sobre compromisos. No es sobre buenas ideas; es sobre cambio real. ¿Cómo nos aseguramos de no enfrentar el siguiente Rosh Hashaná de la misma forma que enfrentamos cada fin de año secular? Haciendo compromisos, diciendo que esta nueva decisión, esta nueva acción es ahora inviolable.
Esto no es tan fácil de lograr. Tenemos que elegir nuestros compromisos muy cuidadosamente. Tienen que ser suficientemente pequeños y suficientemente razonables como para que haya una alta probabilidad de éxito. Debiéramos elegir una o dos cosas en las que trabajar. Y debemos ser realistas. Algunos no podemos comprometernos con “nunca más gritarles o ponernos nerviosos en el trabajo a pesar de la presión del mismo”. Pero podemos decidir que cada día, entre las 7 y las 10 am mantendremos controlado nuestro carácter, incluso si requiere mordernos la lengua, salir un ratito afuera a respirar aire puro o mojarte la cara con un poco de agua fría.

 


Y en estas épocas de fiestas también llega la oportunidad de agradecer y siguiendo con la travesía de mi viaje a mis raíces, esta vez le quiero dedicar esta receta a Judit Moljo, una gran señora que conocí ahora, que gracias a su espiritualidad y a su hemuná, mi mamá encontró un grupo de contención y una amiga que a esta altura de su vida ni se lo imaginaba. 
Y como solía decir mi abuela que en Rosh Hashaná se debe comer algo verde ya que el verde significa renovarse,  aquí va un quiche de espinacas y piñones para comer como entrada o meselik en la cena de Rosh Hashaná

 

 

QUICHE DE ESPINACAS Y PIÑONES 


Ingredientes:

Masa quebrada básica que se compra en los supermercados

• 3 huevos

• 1 pote de crema de leche o vegetal

• 750 gr. de espinacas frescas o congeladas o en conserva

• 50 gr. de piñones

Sal

Pimienta

 

Procedimiento:
• Una vez tengamos la masa quebrada básica, sólo nos queda escurrir bien las espinacas y batir los huevos con la crema.
• Salpimentamos al gusto, incorporamos los piñones, precalentamos el horno a 180º.
• Colocamos la masa del quiche en el molde y esparcimos la masa por su interior. Para finalizar el quiche de espinacas, metemos el molde en el horno durante media hora más o menos.
• Sacamos, dejamos templar, desmoldamos y servimos, una receta que seguro gustará mucho en casa por su textura y sabor.
Solo me resta desearles Shaná Tová, Jatimá Tová. Salud, amor y sonrisas, siempre!

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