Carlos Tapiero, el rabino israelí/argentino tras los destinos de Maccabi

29.11.2015

Texto: Adriana Cooper /  Fotos: cedidas por el entrevistado

Entrevista publicada en PL75 - Noviembre/Diciembre 2015

 

 

Desde muy joven tenía claro que ese debía ser su lugar: ser uno de los profesionales Mundiales de Maccabi. Su decisión no se debe al ego o a las ganas de figurar sino al deseo de inspirar a miles de judíos en el mundo. Entrevista con el carismático Carlos Tapiero.

 

 

Pocos jóvenes saben con claridad a los 20 años dónde quieren estar. Algunos tienen una idea pero no saben el nombre del lugar con el que sueñan. Carlos Tapiero, Subdirector General de Maccabi Mundial, estaba seguro a aquella edad que un día llegaría a su actual lugar. En ese entonces era un joven sionista que vivía en Buenos Aires y tenía claro que quería ser el director educativo del Movimiento Maccabeo. Un año después, emigró a Israel y ahí comenzó una historia con el país prometido que no termina y se afianza aún más con el paso de los días. Descendiente de una familia sefardí con abuelos turcos y judeo - españoles, cuenta que al llegar a Israel estaba cerrando un ciclo, completando el final de un libro que su familia comenzó a escribir décadas atrás.  Hoy, décadas después de haber dejado Buenos Aires, sigue felizmente casado con la mujer que conoció en la Universidad Hebrea de Jerusalem cuando estudiaba y con la que tuvo tres hijos. En los escasos ratos libres que tiene, le dedica tiempo a los amigos porque cree que “si uno no tiene tiempo para los amigos es pobre” y le encanta escuchar el llamado “progressive rock”. 

 

¿Cómo fue el camino para convertirse en Subdirector Mundial de Maccabi?
Desde hace mucho tiempo admiraba esa organización. Después de mis 12 años de rabino en Guatemala me vinculé desde lo profesional a Maccabi (ya que había sido dirigente voluntario en el Movimiento Maccabeo por más de una década) y al regresar a Israel, empecé después de realizar un post-grado en Maccabi como profesional, abriendo entonces el Departamento de Educación como Director Educativo del Movimiento. Desde los 20 años tuve claro que quería llegar a ser el director de educación del movimiento para poder enriquecer los contenidos judeo-sionistas del Gran Movimiento Maccabeo. 

 

¿Por qué lo pensó así?
En un programa para Directores Comunitarios del que participaba en esos años mozos, mis compañeros de instituciones Maccabeas tenían una gran formación educativa y pedagógica, pero adolecían en parte de contenidos judeo-sionistas. Se trataba del más grande Movimiento – y una gran oportunidad de enriquecerlo. 

 

¿Cuál cree que es el principal valor de Maccabi que tiene actualmente?
Maccabi es la respuesta al pueblo judío fuera del mundo sinagogal y escolar formal. Maccabi es Judaísmo como cultura en su forma más acabada, con Seminarios de Capacitación de Liderazgo en todos los continentes, festivales de teatro judía y rikudim, nuestro Gran Movimiento Juvenil, Maccabi Tzair – con decenas de miles de jóvenes -, programas en Israel para todas las edades, un verdadero Imperio en cuanto a la labor deportiva judía- con  los más grandes eventos del Pueblo Judío: La Maccabiá, los Juegos Panamericanos Macabeos, los European Maccabi Gamnes y más. Servir a este Movimiento es hacerlo a 450.000 judíos en 65 países, en más de 400 Centros Comunitarios y Clubes… Es espléndido. 

 

¿A propósito de esto, cómo lograr llevar estos valores?
Realizamos muchos eventos para propagar la ideología y el espíritu macabeo que habla de fortaleza, valentía, excelencia, ética, compromiso y sionismo. Hacemos seminarios en todo el mundo en todos los niveles, desarrollamos programas, abrimos nuevas sucursales y trabajamos fuertemente en la organización de la Macabiáh,  insisto, el evento más grande que tiene el pueblo judío. 

 

¿Cómo lograr combinar su rol de rabino con su cargo actual en Maccabi?
El movimiento me escogió por ser rabino, porque la formación que recibí para serlo fue vista como un apoyo, un complemento. He conocido a fondo todas las corrientes dentro del judaísmo y eso me ayuda a servir a cada Maccabeo respetando su particular manera de vincularse con su ser judío y con nuestro ideal de Continuidad Judía. Mi tarea actual es educativa y no “sinagogal” - no tengo una congregación. Puedo ser rabino y al mismo tiempo tener un cargo en Maccabi porque la organización es respetuosa de las ideas de cada uno, el sionismo y la aplicación del judaísmo. “Intento mantener ambos temas”. Cuando hacemos un rezo en común con participantes de varias denominaciones, la idea es que sientan que fue un poco más allá de lo que cada uno está acostumbrado. De esa forma, logramos en eventos internacionales, cuando estamos todos juntos, tener nuestra propia experiencia maccabea, que es diferente a la que cada uno vive en su propia comunidad. 

 

 

¿Cuáles son los ideales de Maccabi? 
Los ideales de Maccabi son dos: Continuidad Judía y Sionismo. Cada Maccabeo interpreta estos ideales de diferente manera. En la medida que cada organización Maccabea trabaje por promover estos ideales, entendidos cada uno según la ideosincracia de cada país, podemos estar todos bajo el Gran «Techo» Maccabeo. Estos ideales se complementan, de alguna forma, con aplicaciones concretas: la primera, en algo así como  el “comunitarismo”. Maccabi funciona en centros comunitarios donde la gente se une y todo esfuerzo es posible. La segunda es en el ya trillado concepto de peoplehood. Nosotros hacemos peoplehood en Maccabi, en la reunión de todas las diásporas – pero lo hacemos en un marco sionista: en el Estado de Israel, en nuestra Maccabiá – con 78 países participantes.

 

¿Cuál es el mayor reto de Maccabi actualmente?
Hoy tenemos muchos retos. Los mismos retos del pueblo judío todo. Uno de ellos es la lucha contra la asimilación. Es un problema cuando alguien cree que el judaísmo se limita a disfraces de Purim, canciones o acciones pueriles. Debemos ofrecer alternativas de acercamiento al judaísmo. Ser judío tiene que ver con buscar significado en nuestra vida como individuos, como adultos, ir hacia el fondo del asunto, volver a un mundo ideológico. Hoy vivimos en un mundo “post ideológico” en el que se habla del “sálvese quién pueda” y se cree que las ideologías están perimidas. Debemos ser capaces de reconstruir una ideología desafiante, porque tenemos una imperiosa necesidad de sentido, de trascendencia en nuestras vidas - especialmente, los jóvenes en su búsqueda imperiosa de respuestas. Asimismo tenemos el desafío de devolver al Estado de Israel a un lugar de honra, de reconocimiento como antaño. Eso era innecesario hace 20 años. Israel era el orgullo de la mayoría de nuestro pueblo. Hoy debemos preparar a nuestras comunidades a luchar contra campañas permanentes de mentiras. El gran desafío es mantener el sionismo de los judíos - ésa es una parte importante de nuestra  misión.

 

 

¿Cómo ve a Israel en estos momentos?
Por un lado está en un excelente momento macroeconómico y por el otro, tiene al lado a una dirigencia palestina que se niega a todo diálogo. Es vital buscar alternativas al proceso de paz de Oslo (1993), que acaba de ser rechazado abiertamente por Abu Mazen/Mahmoud Abbas. Esto incluye a la dirección israelí a la que no eximo de responsabilidades. Considero que esto último es muy importante porque cuando no hay dirección de paz, hay vientos de guerra. Como se dice en Inglés, hay que pensar “out of the box”, con creatividad, con valentía, con visión de futuro. Perdemos la altura moral que el mundo reconoce en Israel cuando  no es Israel la que conduce hacia la paz. La desesperación ante una falta de rumbo o respuesta genera hechos o acciones preocupantes.

 

¿Qué parte de usted es argentina, qué le quedó de su país ancestral?
En su libro “El escritor y sus fantasmas”, Ernesto Sábato dice que «la patria de uno es la niñez». A Buenos Aires le debo muchas cosas: mi amor por la música – especialmente el rock progresivo argentino y británico -, el buen teatro, el buen cine, la vida judía comunitaria, mi locura por Borges, el Movimiento Juvenil, la sinagoga que me inspiró de pequeño, mi compromiso por la amistad – esos hermanos que uno elige…  Buenos Aires es una ciudad tan vibrante, tan conmovedora... Sin embargo debo aclarar: soy israelí. Israel es mi Hogar, al que elegí a los comienzos de mis veinte años.

 

¿Qué tienen de latinoamericano sus hijos?
Los tres hablan español porque ese es el idioma que hablaron desde su nacimiento. Con mi esposa hablo en hebreo. Cuando fui rabino en Guatemala aprendieron allá el idioma y parte de la cultura latinoamericana. En lo demás, son muy israelíes y los tres han estado orgullosos de ocupar posiciones diversas en el ejército – mis dos hijos, combatientes, y mi hija Oficial del vocero del Ejército.

 

¿Qué espera del futuro para usted y Maccabi?
Cuando tenía 12 años dije que quería ser rabino y a los 20 soñaba con ser director de educación de Maccabi. Ahora que lo he logrado espero cosas más grandes que mi historia personal exclusiva. Espero que mis 3 hijos vivan en un Israel que logre la  paz. Israel es mi casa, mi hogar. Y creo que aquí deben vivir también los integrantes del pueblo judío. Mis abuelos soñaron con vivir aquí y no pudieron. Por eso para mí es un privilegio poder cumplir con un deseo de generaciones, que es, a la vez, absolutamente mío. 

 

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MACCABI: UNA ORGANIZACIÓN VITAL PARA ISRAEL Y EL PUEBLO JUDÍO

 

Maccabi Mundial es una organización que agrupa a los judíos del mundo alrededor de la educación y el deporte. Está presente en más de 65 países, tiene 450 clubs y a ella están afiliadas alrededor de 450 mil personas en el mundo. El movimiento macabeo comenzó en 1895 cuando los clubes judíos deportivos se fundaron en Europa Central y Occidental. El primer club fue formado en Estambul  -conocida entonces como Constantinopla- por judíos que expatriados de Europa que habían sido excluidos de clubes deportivos similares. Ese modelo se esparció rápidamente por el Bósforo y otros centros de la vida judía. Maccabi inspiró la creación del primer club deportivo en “Eretz Israel” en 1909 que funcionó en Yafo. La primera Maccabiah se realizó en Israel en 1932. La sede principal de Maccabi se llama Kfar HaMaccabiah, y está localizada en Ramat Gan, en el corazón de Israel. Maccabi está presente en Iberoamérica a través de sus organizaciones en países como Argentina, Chile, Venezuela, Panamá, Brasil, Colombia y España. Este año, en el mes de diciembre, se realizarán los XIII Juegos Panamericanos Maccabi en Chile. Además de ligas deportivas, torneos internacionales, festivales de teatro judío y rikudim con miles de participantes, Movimientos juveniles macabeos, Maccabi realiza seminarios de liderazgo para profesionales y voluntarios, programas en Israel, y eventos de gran envergadura.

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