Llevando el teatro alternativo al límite

29.11.2015

Texto: Marcos Lion / Fotos: Mercaz Shlomi le Teatron Alternativi

Entrevista publicada en PL75 - Noviembre/Diciembre 2015

 

 

Al referirse al teatro Peter Book habla de tres conceptos, el Espacio Vacío, o recurso mínimo, el trabajo de la representación realizado en los espacios no convencionales, La relación Actor-Público, lo que hace falta para lograr un auténtico acercamiento con el receptor y finalmente habla del Actor y su vida, en la cual el actor mediante su trabajo puede abrir por completo su cuerpo, su voz, su inteligencia y sus sentimientos para crear un espacio de miedos en su interior.

Iniciados en el camino de entender lo teatral es que nos encontramos con dos artistas de origen argentino, Pablo Zaltzman y Claudio “Pancho” Edelberg, que forman parte importante de un grupo que ha desarrollado el Centro de Teatro Alternativo en la Ciudad de Shlomi, un lugar mágico enclavado al lado de la frontera con el Líbano, donde se respira teatro y donde el teatro respira con una libertad que rodea las paredes que existen y que suben y bajan de acuerdo a las necesidades. Un espacio al que llega gente de todo el país para integrarse a sus seminarios, o bien ser parte de los alumnos que pueblan su escuela o simplemente participar de las vivencias teatrales que allí se presentan en cada una de sus obras.
Pablo llegó al país en un día histórico, el 17 de setiembre de 1978, día que se firmaban los acuerdos de Camp David, “... lo primero que hicimos con mis padres es bailar un oirá en el aeropuerto para festejarlo, estábamos convencidos que trajimos la paz”. Llegó con 19 años desde La Plata al kibutz Or Haner donde ya estaba su hermana, y de allí al merkáz klitá de Raanana que recién se abría. Luego a la mejiná en Haifa con su otro hermano y otros olim jadashim, hasta que decidió  su carrera en Jerusalem, economía. “Mi plan era venir a Israel a ser jugador de fútbol o actor. En Argentina llegué a jugar en las inferiores de Gimnasia y Esgrima de La Plata, pero la rama fuerte era la actuación por parte de la familia de mamá. Ella era declamadora y toda su familia tenía tendencia. Ella me enseñó a declamar y yo actuaba, y siempre tenía la actitud de actuar en el colegio, en la tnuá, siempre…”

 

 ¿Pero fuiste a estudiar economía?
Sí, fui a Jerusalem y me fue muy bien en el primer año. Cuando llegó el verano hice un viaje a Europa y al volver ya tenía la cabeza en otro lado, me desconcentré. Trabajaba en el Banco de Israel y al tiempo empecé a pensar en abandonar la carrera. Finalmente tomé la decisión y abandoné.

 

¿Y después de la Universidad, cómo llega el teatro?
Tenía un amigo Guillermo con quien empezamos a soñar y pensar en el teatro, hacer ejercicios, obras. Después fui a estudiar con Mario Kotler (z’l), que tenía un grupo de teatro, de argentinos, en el año ‘80 y él me llevó al Teatro Hakaron y me empezó a meter en obras. Y así fui decidiendo a hacer la carrera de actor en Ben Tzví, (Escuela de Artes Dramáticas) donde después de tres años, salí con el título de actor.

 

Ahora a buscar trabajo…
Como todo estudiante que termina su carrera empecé a buscar trabajo y como anécdota, te cuento, que al primer número que llamé fue el 03-5051404 que después de unos años fue mi número de teléfono. Ese era el teléfono de Neta Plotzkin… Yo había escuchado de ella, me gustaba la expresión corporal y tenía interés de estar en alguno de sus grupos; pero me contestó el contestador automático y no llamé más. Así fue que llegué al Cámeri, después me incorporé a un grupo de Teatron Bubot y participé de Festivales. Por suerte, nunca trabajé de otra cosa que no fuera el teatro. Siempre me pegó lo alternativo aún estudiando en Ben Tzví. Ví una obra de Mario Golswasser, otro argentino que estaba dirigiendo y me impactó mucho. Un día, ya en el año ’86, encontré un programa del Festival de Israel y encuentro que Mario Kotler que fue quien me preparó, estaba ahí, presentando una obra. Lo llamé y me invitó a una audición porque justamente le faltaba un personaje; y me encuentro con que la actriz que ya tenía su personaje era Neta Plotzkin, una actriz ya conocida, a quien yo había llamado una vez sin fortuna. Ahora la tenía ahí. Enseguida hubo química y fue una buena audición. Hicimos la obra, y desde ese encuentro, no nos separamos más…

 

¿Qué diferencia hay del teatro convencional al alternativo?
Los medios son los mismos, el lugar es el mismo, pero la forma de uso es diferente. Siempre en mi época de estudiante adoraba la preparación de los ejercicios, la creación de los personajes, darle vida, y después de eso que creaste, de la vida cotidiana del personaje, no entra nada en la obra, vas con eso al texto. En el alternativo no tenés la obligación del texto, puedo crear situaciones con los personajes que investigué, te abre oportunidades que no están basadas en la textualidad de la escena, la investigación y lo que queda después del filtro del actor, es lo que a mi me interesa….

 

Neta Plotzkin y Pablo Zaltzman en la obra “Malkele”

 

 

Claudio “Pancho” Edelberg llegó a Israel en el año 1981. Según el relata “Salí antes de la guerra de Malvinas y entré al poco tiempo en la Guerra del Líbano. Tenía 21 años y ya estaba casado. Llegué como parte de un garín de Shomer Hatzaír al kibutz Asikim. Hice menos tzavá porque ya había hecho ejército en Argentina, cuando fue lo del Beagle con Chile. Mi sargento me decía: “Ruso hay que mandar a todos los judíos al sur… pero por suerte no me tocó…” En medio de todo eso, fui a ver una obra de Elizondo, que era una obra de teatro alternativo que se llamaba Los Diarios, que era sin texto. Esa noche me abrió la cabeza y me decidí ir a estudiar con él a su escuela. Yo estaba encaminado a ser técnico electrónico o ingeniero y paradójicamente despacito, una vez que estuve adentro del grupo de teatro, me fueron orientando a la parte técnica y allí tomé contacto con conceptos como la “cuarta pared”, que para la época eran muy avanzados. Y hasta hoy en día tengo la influencia de esos conceptos… siempre fui muy técnico , hacía comics, luces, dibujos…” 
“Un día yendo a trabajar al Teatro del Picadero, que era el teatro donde trabajaba  el grupo, una cuadra antes de llegar, una  compañera me paró y me dijo que no vaya, que estaban los militares adentro. Ahí entendí que no quedaba mucho por hacer. Tenía todo mi instrumental allí, ya estaba casado y teníamos fecha con el garín, así que decidimos venir… 
Hice lo que me quedaba de la Tzavá y trabajaba en el kibutz. Conseguí salir tres veces por semana a Tel aviv a estudiar. Primero fue Teatron Bubot y dibujo, yo había quedado marcado por lo del teatro en Argentina y me metí de lleno en el kibutz en la parte cultural y empezamos a hacer una revolución. Con otros integrantes de otros garinim hicimos la primera obra dentro de un miklat y como homenaje, tratamos el tema de Latinoamérica. Se llamó “Viva Chile Mierda”. Causó sensación sólo con el boca a boca, eran obras experimentales…un espacio como un refugio, y generábamos nuestras propias normas…”

 

¿Siempre en el kibutz?
Sí, hasta que  nacieron mis hijos y empezamos a tener un conflicto interno con el tema de cómo los chicos dormían en forma colectiva y empezamos a pensar en dejar el kibutz. Coincidió que empecé a trabajar en un proyecto de teatro, en Tel Aviv, viajaba dos horas después de trabajar en el kibutz y un día cuando volví el secretario del kibutz me dijo que tenía que dejar el teatro, que era una fantasía mía que se había acabado la fiesta. Ese día lloré. Fuí a buscar a mi mujer y decidimos irnos…no tenía nada, ni a dónde; pero me conecté con gente de Tibon que me llamó y me ofreció trabajo. Viajaba tres horas hasta allí hasta que se abrió más trabajo  y de ahí salimos del kibutz con una mano atrás y otra adelante, con un coche viejo donde cargamos las cosas y empezamos… 
Hice de todo, escenografías, enseñé y siempre mis trabajos fueron visuales…hasta que conocí un grupo de arquitectos que se llamaba Kvutza TAB  de Haifa. Ellos tenían una comuna, vivían allí, tenían una carpintería que de noche se transformaba en un café artístico y tenían ideas muy avanzadas para la época. Me llamaron por un trabajo mío que habían visto ya que querían hacer allí un teatro multimedia. Estuve con ellos desde el ’90 hasta el 2000. Hicimos allí muchos trabajos que combinaban un Beit Café con tres pisos como andamios y allí en cada espacio hay un espacio; y la gente podía pedir por ejemplo: una copa de vino y un monólogo de Shakespeare, un café y un poema…o un bailarín con una pizza.

 

¿Cómo se conocen entre ustedes?
Pablo: Pasó que Neta fue a hacer un Taller con juventud en el norte y cuando la fui a buscar, estaba Pancho, que también daba un Taller en ese espacio. Allí nos presentaron.
Después el encargado de cultura de la moatzá de Misgav la invitó a Neta a formar un grupo de teatro allá, a pesar de que vivíamos en Holón. A ella le interesó el tema y a veces yo la acompañaba. Se armó una obra que era el Cumpleaños de Mozart para presentar en el Festival de la naturaleza, donde el Grupo Tab hacía todo el diseño del espacio y apareció Pancho, haciendo la escenografía. Allí fue el primer contacto profesional. Nos empezamos a conocer y a trabajar juntos.

¿Hay algo de la argentinidad de cada uno que los haya unido?
Pancho: Quizás en la sensibilidad, en la forma de ver la vida y ver el arte. Yo creo que mantuve el provincialismo, nunca fui buen porteño y en eso creo que nos encontramos los dos, y por eso estamos en la periferia…
Pablo: Hay una esencia, pero nuestra idiosincrasia hoy es más israelí. Yo trato de enseñar el amar los obstáculos porque eso abre una oportunidad….lo que te permite superarte es justamente el obstáculo que se presenta delante tuyo.

 

¿Cómo surge Shlomi?
Shlomi terminó siendo la resultante de varias coordenadas, la semilla del grupo de Misgav. Yo estudio dirección teatral con Dudi Mayan y en el ínterin Neta funda con Dudi el teatrón de Acco. Se dio que Dudi dejó Acco y nos reunimos estos grupos junto con otros integrantes. Empezamos un laboratorio artístico en el kibutz Cabri, y se crea Shuljan a Mishpaji. Una mesa alrededor de la cual fuimos creciendo como grupo y donde cada uno aportaba su parte. En eso se produce el milagro de la salida de Israel del Líbano en el año 2000, y una de las decisiones del gobierno fue repartir la cultura en las fronteras. Se creó un proyecto que se copió como modelo de Inglaterra y se llamó JAMAMOT TARBUT (invernadero de cultura), se dio que justo cambiaron también las autoridades de la ciudad y con el apoyo estatal, llegamos a los galpones enormes, absolutamente sucios, que nos llevó un año limpiar con nuestras manos, y así llegó la primera obra, Coleccia Kaitz.

 

¿Cuándo empieza la escuela?
La escuela empezó desde el principio. Teníamos una escuela una vez por semana que era solo un año. Y al poco tiempo, teníamos un segundo año y hoy, son tres. En algún momento decidimos profesionalizarla y se formalizaron los tres años. Es el único lugar en Israel que es un teatro y que tiene adentro una escuela. Nosotros creemos mucho en eso, que vos no enseñás teatro en general, enseñás un idioma, que es el nuestro…

 

 ¿Cómo está en ese sentido posicionado Shlomi en el universo de lo alternativo?
Pablo: Somos el grupo que más tiempo hace que trabaja junto y creo que a pesar de las edades de los integrantes, seguimos siendo los más extremistas, los que vamos más a buscar lo nuevo, siempre tomamos muchos riesgos, pero son riesgos con experiencia, es un teatro de experimentación con experiencia.
Pancho: Siempre incorporamos las nuevas tecnologías. Somos de los primeros que incorporamos el Video Art al teatro en Israel. Nos interesa llevar lo nuevo a nuestro idioma.
Pablo: Una muestra de la continuidad es que el grupo que actúa está formado por alumnos que se formaron acá y salieron de la escuela. Eso también mantiene joven al teatro.

 

¿Cuál es el idioma Shlomi?
Pancho: La parte de investigación es fundamental, le permite encontrar a cada uno su propio idioma, su idioma artístico. Nosotros no cerramos las definiciones de actor sólo al que actúa, o músico al que hace música. Acá se aprende en forma integral. Mucha gente estudió con nosotros y no es lo que se dice un actor clásico. Lo ves en las obras desarrollando su idioma y es muy lindo.
Pablo: La mayoría de los integrantes no son sabras, y no encontramos una explicación lógica; pero quizás el hecho de que cada uno pueda usar su idioma y crear un nuevo idioma artístico, sea el atractivo. 
Hoy también tenemos un abono que incluye obras que no son propias de Shlomi pero que vienen acá como parte de diferentes ciclos.

 

Las obras de Shlomi también participaron en diferentes Festivales en Israel y en el exterior, y han empezado a cosechar diferentes premios.
La creación  “Un momento antes de…” (rega lifnei she…) fue galardonada como Mejor Obra Nacional Friench del año 2014 , y este año, la obra “La caja Negra” cuenta con cinco nominaciones a mejor trabajo grupal, mejor idioma artístico, Video Art, mejor vestuario y mejor música original creada por el cordobés Gustavo Bustamante, también integrante del elenco.

 

Si bien los límites de la frontera con el Líbano  y sus montañas están claramente marcados, los límites del alcance del equipo que forma el Centro de Teatro alternativo de Shlomi no tienen fin y se renuevan cada vez que se corre el telón y una nueva creación empieza… 

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