Dos meses como locales en Israel

31.3.2016

Por Pablo Duer

Nota publicada en PL77 - Marzo/Abril 2016

 

 

Un grupo de casi 100 jóvenes latinos llegó a Israel a capacitarse en distintas áreas. Divididos en tres grupos, la gran mayoría pasó sesenta días en el país y muchos, tentados por sus distintas pasantías, decidieron quedarse. 

 

90 historias. 90 ilusiones, recorridos, judaísmos, experiencias. Todos y cada uno de ellos están parados frente al mismo muro y miles de pensamientos y sensaciones los invaden a minutos de comenzado el shabbat. No están con sus familias, pero con algo que se le asemeja bastante. Resulta imposible siquiera acercarse a pensarlos como un todo o insinuar la palabra homogeneidad. La variedad de orígenes se suma a los distintos viajes que realizó cada uno dentro del mismo programa que los unificaba. Onward Israel fue para ellos mucho más que un tojnit: experiencia profesional para unos, social para otros, reencuentro con Israel para la mayoría y fuente inagotable de vínculos. 

 

Onward Bet. Visitaron cuatro Startups por día. Foto: cedida por Natan Deyheralde


El programa, que se realiza todos los veranos desde hace ya cuatro años, se dividió en tres grupos: Business en Tel Aviv, Social en Jerusalem y Bet viajando por Israel. Los primeros dos incluyeron pasantías de dos meses a las que se sumaban clases sobre emprendedurismo, en negocios para unos, y más orientado a la temática social para otros. Las pasantías variaban en cada caso y se ajustaban a los intereses o aspiraciones de cada uno de los participantes, en su mayoría argentinos. Desde voluntariados con refugiados hasta puestos en la Cámara de Comercio Israel - América Latina, pasando por tareas en Yad Vashem o en empresas dedicadas al cultivo de marihuana medicinal.
La rutina de los participantes tenía una intensidad tal que la asemejaba más a la de una vida laboral que a una vida de viaje. Dos veces por semana tenían clases, los de business en la Universidad de Tel Aviv y los de social con un profesor especializado en la temática. Ambas estaban orientadas no sólo a la formación sino a la creación de un proyecto individual o grupal ligado al tema o a los intereses de cada uno. Los jueves era el día que dedicaban a realizar paseos y actividades, siempre orientadas a la capacitación, ya sea conociendo proyectos o startups innovadoras como lugares significativos del país. Además tuvieron charlas sobre distintas temáticas que fueron desde Medio Oriente hasta Kabbalah, pasando por liderazgo y neurociencias. Los momentos de ocio llegaban el fin de semana, cuando los jóvenes tenían tiempo para explorar el país por sus propios medios. Algunos fines de semana, sin embargo, tuvieron lugar los llamados shabatot, que nucleaban a los participantes en actividades relacionadas a la identidad judía pero cuyo resultado más evidente fue la consolidación de los vínculos sociales entre los distintos grupos.

 

Onward Business. tuvieron dos clases semanales en la Universidad de Tel Aviv. Foto: cedida por Gustavo Levensohn


En lo que a los vínculos respecta, lo más destacable de este programa puede haber sido tal vez su capacidad para integrar a dos culturas bastante similares pero que tienden a rivalizar. Sucede que 19 de los participantes del plan eran de Brasil y, junto con un uruguayo que se agregó sobre el final, conformaron un grupo que no sólo se encargó de organizar un carnaval para todos sino que aportó otro idioma, otra idiosincrasia y otra perspectiva al viaje en su conjunto. “La vivencia en Israel y las clases de judaísmo unen a estos dos grupos y la verdad es impresionante lo que logra. Trabajaron en conjunto, presentaron proyectos unificados y se ayudaron mutuamente”, opina Marcelo Krawiec, director de Hillel Buenos Aires, institución que fue socia de Onward tanto en la organización como en la financiación del programa.
El rol de Hillel como partner local de Onward en Argentina fue el de difundir el programa, reclutar a los participantes y atender algunas cuestiones logísticas y educativas. Por otra parte, existe también un organizador, en este caso la Javaia Israelit, cuya función es la de proveer el alojamiento, conseguir las pasantías, los madrijim, las clases y capacitaciones.
“Onward es un programa global, tenemos 60 distintos, cada uno con un partner del país de origen de los participantes. Nuestra tarea es la de supervisar que todo funcione acorde a nuestros estándares. Al mismo tiempo estamos buscando nuevos socios para traer más gente cada año. Este verano vamos a comenzar un programa para México, tenemos otros dos grupos de Brasil y hemos tenido gente de Chile”,  explica Ilan Wagner, nacido en Estados Unidos y Director Ejecutivo de Onward Israel.
En paralelo con los programas de dos meses, existió otro más corto, mucho más intenso, de nombre Bet. Orientado a la temática de los negocios, duró 14 días en los que compartieron variados encuentros con los otros participantes. Su rutina, sin embargo, era muy distinta. Visitaron cuatro startups por día, conocieron varias ciudades y tuvieron peulot. “El programa surgió en su momento para gente que no podía dejar por tanto tiempo sus trabajos y quería conocer lo que son las empresas  de acá y tener la vivencia de lo que es la vida y sociedad israelí”, menciona Marcelo. “Es un programa que tiene mucho de capacitación y de actividades. Cuando los chicos vuelven, nosotros los ayudamos ofreciéndoles un laboratorio de ideas para que puedan desarrollar sus proyectos”.

 

Onward Social. Estuvieron viviendo dos meses en Jerusalem. Foto: Florencia Benzacar


“Para mí es impresionante que tantos chicos se animen a renunciar a sus trabajos o que se vayan a capacitar al momento de sus vacaciones”, reconoce Krawiec, que más allá de su cargo en Hillel es el rabino de la comunidad Chalom en Buenos Aires. “Para muchos fue la primera vez en Israel y es emocionante. Que puedan conectar con nuestra tierra y nuestras fuentes al mismo tiempo que con sus trabajos, profesiones y oficios, es algo maravilloso”, agrega.
“Lo que nosotros brindamos es la posibilidad de trabajar en Israel”, remarca Ilan. Las pasantías no son remuneradas pero les brindan a los jóvenes la posibilidad de acceder a puestos y empresas que tal vez no conseguirían en su país. Por eso muchos lo tomaron como un desafío y se esforzaron para poder ser contratados y conservar sus trabajos una vez terminado el tojnit.
De hecho, sobre los 90 participantes, al menos 15 ya confirmaron su permanencia en Israel, ya sea de la mano de otro tojnit o adentrándose en la aventura de comenzar una vida acá de la mano de la visa de trabajo. “Queremos que los participantes crezcan, se sientan conectados con Israel y entiendan y sepan más sobre su identidad judía. Si eso los lleva a permanece en Israel, bienvenido sea”, aclara Ilan.

 

 

>> TESTIMONIOS >>

 

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Nombre: FLORENCIA ASQUINAZI

Edad: 24
Procedencia: San Luis, Argentina

Programa: Onward Social

 

¿Dónde hiciste tu pasantía?
En un centro interreligioso de medio ambiente y desarrollo sustentable llamado Interfaith Center for Sustainable Development. Me gusta mucho el tema del medio ambiente y las necesidades de empezar a cuidarlo más.

 

¿Cuál es tu relación con el judaísmo?
No tengo mucha relación con la religión en Argentina, menos en San Luis, donde es una comunidad muy chica. Después de este viaje siento más ganas de conectarme con el judaísmo.

En tu opinión, ¿qué es lo mejor y lo peor de Israel?
Lo mejor es que siento a este país como mi casa donde todos somos iguales. Lo peor es a veces sentir miedo por los ataques que suelen haber. Pero igual pienso volver, a hacer Masá o algún plan más largo.

 

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Nombre: IARA ROMANO

Edad: 21
Procedencia: Buenos Aires, Argentina

Programa: Onward Business

 

¿Qué hacés en Argentina?
Trabajo en comercio por Internet hace 3 años, estudio Consultoría y Corredor Inmobiliario.

 

¿Dónde hiciste tu pasantía?
En Paperwallet, una compañía norteamericana-israelí. Venden billeteras de papel por Internet. Me sirvió, aprendí mucho de mi jefe y me gustó la experiencia de trabajar en otro país con otra cultura laboral.

 

¿Qué balance hacés del viaje?
Lo mejor fue la parte social y laboral. Conocí mucha gente que hoy son amigos y en cuanto a lo laboral, me encantó mi pasantía, fue una gran experiencia. De hecho, voy a seguir trabajando en Paperwallet por los próximos meses. El proyecto que tienen ellos hoy en día es expandirse a nivel mundial. Yo me voy a encargar de las ventas en Latinoamérica.

 

Entonces te quedás en Israel…
Sí, hasta fin de septiembre. Antes de venir sabía que me iba a tomar unos meses sabáticos, quería viajar, mi idea no era quedarme tanto tiempo pero me gustó mucho. 

 

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Nombre: ELI SALEM

Edad: 20
Procedencia: Buenos Aires, Argentina

Programa: Onward Social

 

¿Dónde hiciste tu pasantía?
Tuve dos, iba a «The Cognitive Preparation”. Un centro con gente con discapacidad mental en donde mi tarea fue la de realizar talleres y hacer participar a la gente. Intentábamos hacer un intercambio entre la cultura israelí con la Argentina para hablar de las diferentes costumbres. Y estuve yendo a “Yad Vashem”. Estaba en el departamento de Latinoamérica, me ocupé de la logística en los seminarios que se dictaron. 

 

¿Qué te llevaste de esas experiencias?
Ambos lugares fueron una gran experiencia. Creo que trabajar en Cognitive me hizo aplicar muchísimo mis herramientas de trabajadora social y Yad Vashem fue una experiencia excelente pero por mi interés personal en la historia. Tuve una enorme oportunidad y creo que la aproveché al máximo, pude crecer personal y profesionalmente.

 

¿Te quedás o te vas?
Antes del viaje pensé que dos meses iba a ser muchísimo tiempo pero estando en Israel me pasó que no quería volver. Fue mi casa, mis cosas, mi familia, mi trabajo, todo muy natural. Pero todavía me quedan dos años de carrera para recibirme de Trabajadora Social y tengo que volver, pero me hubiese quedado con algún otro plan. Nunca pensé que me iba a pasar. 

 

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Nombre: ROMINA LIBERMAN

Edad: 25
Procedencia: Córdoba, Argentina

Programa: Onward Business

 

¿Por qué hiciste este plan?
Por la gran oportunidad que me brindaba y por lo completo que era. En Argentina participo activamente en Hillel, soy coordinadora del grupo de derecho en Córdoba, por lo que sabía lo que era. Decidí anotarme y por suerte quedé.

 

¿Que hacés en Argentina?
Trabajo como abogada en los Tribunales Provinciales de Córdoba, en el Juzgado de Control en Lo Penal Económico y Anticorrupción. Me recibí en marzo de 2014.

 

¿Dónde hiciste tu pasantía?
En un estudio jurídico en Tel Aviv. Al principio me costó mucho, la idiosincrasia israelí y más la de mis jefes, dista mucho de la nuestra. Que lleguen y no te saluden, que me den una tarea y a los cinco minutos vinieran y preguntaran por ella me fue difícil. Pero supe adaptarme, por suerte había otros pasantes de Francia, Alemania e Israel que realmente hicieron que valga la pena todo lo vivido allí.

 

¿Te quedás o te vas?
Me quedo con otro plan en principio hasta julio, con la idea de experimentar por más tiempo qué es Israel, si es mi lugar y con muchas preguntas para responder. Tengo ganas de hacer algo más de lo mío, derecho.

 

En tu opinión, ¿qué es lo mejor y lo peor de Israel?
Lo mejor es sentirme judía sin tener que hacer mucho para sentirlo, salir a la calle y ver gente con kipá, hablar hebreo, la conexión con los lugares como el Kotel, la energía que se siente y en definitiva pisar el aeropuerto y ya sentirme como en casa. Lo peor es el conflicto árabe-israelí a nivel macro. Con respecto a la gente, la impaciencia, como gritan... Estoy enamorada de Tel Aviv y con muchas ganas de antes de volverme averiguar cómo sería el tema de validar mi título acá, por si acaso. 

 

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Nombre: FLORENCIA KIJAK

Edad: 24
Procedencia: Buenos Aires, Argentina

Programa: Onward Social

 

¿Qué hacés en Argentina?
Estudié Economía Empresarial, me recibí hace un año y medio y estaba trabajando en marketing antes de viajar. Renuncié especialmente para irme a Israel.

 

¿Dónde hiciste tu pasantía?
Hice mi pasantía en el Jerusalem Institute of Justice (derechos humanos). Siento que me sirvió muchísimo, de hecho pienso seguir en contacto y ser voluntaria de la organización desde Buenos Aires. La idea es armar algo en conjunto con el Instituto, poder difundir desde varias instituciones judías el material que genera el JIJ para educar a las personas en Argentina acerca de temas relacionados a derechos humanos en Medio Oriente.

 

En tu opinión, ¿qué es lo mejor y lo peor de Israel?
Es un lugar muy especial, tanto los lugares como la gente son muy diferentes a nosotros, y eso lo hace único. 

 

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Nombre: ALAN HADID VAICBERG

Edad: 21
Procedencia: Río de Janeiro, Brasil

Programa: Onward Business

 

¿Por qué decidiste hacer este viaje?
Vine para saber si mi negocio actual es el negocio de mi vida, para trabajar como empleado y poder pensar el rol de jefe desde otro lugar. Además yo sueño con vivir en Israel, creo que es un milagro, el mejor lugar para vivir.

 

¿Pensás hacer aliá?
Puede ser, tengo intenciones de abrir un local de sushi acá. Tengo uno en Copacabana, estoy abriendo otro en el norte de Río y uno más en San Pablo. De hecho, hice mi pasantía en la Cámara de Comercio América Latina – Israel para conseguir contactos acá. Como máximo en el 2017 voy a traer mi negocio a Israel.

 

¿Cómo surgió el negocio de sushi?
Se llama Sushinharia, la ingeniería del sushi. Yo estudio Ingeniería de producción y pensé que podía ser una buena idea estandarizar el producto y ubicarme en la franja vacía entre los sushis muy caros y los baratos. Cuando tenía 18 años fui a un club judío en Río y pedí alquilar la cocina, pero apostaron en mí y me la prestaron. Me fue muy bien, hacemos sólo delivery y es un producto kosher.

 

¿Cómo fue el vínculo con los argentinos del programa?  
Fue complicado al principio, se rompió el hielo y fue maravilloso. Hoy algunos son personas esenciales en mi vida y que me van a hacer mucha falta. 

 

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Nombre: IVÁN GUELFAND

Edad: 24
Procedencia: Buenos Aires, Argentina

Programa: Bet

 

¿Qué hacés en Argentina?
Estoy terminando la carrera de Ingeniería Civil y actualmente trabajo en AySA en el marco del programa Joven Profesional.

 

¿Por qué viniste a este viaje?
Me interesó la propuesta de poder viajar a Israel y conocer la movida emprendedora.

 

¿Pensás aplicar lo aprendido de alguna forma?
Sí, estoy evaluando varias ideas que surgieron del viaje. Quiero formar una desarrolladora/ constructora pero enfocada principalmente en lo social, para gente que esté pensando en adquirir su primer vivienda, pero que por la realidad actual en el mercado inmobiliario y crediticio se le hace imposible.

 

En tu opinión, ¿qué es lo mejor y lo peor de Israel?
Lo mejor es la organización del país. Lo peor en tan poco tiempo que estuve no sabría decirlo. Me gustaría volver, tal vez hacer algún tipo de pasantía de seis meses o un año.

 

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