Una pareja fuera de serie

22.5.2016

Por Luli Szerman y Pablo Duer

Entrevista publicada en PL78 - Mayo/Junio 2016

 

Hace ya cuatro décadas que dos argentinos mezclan pasión y vocación a la hora de brindarse enteramente a quienes, como ellos, decidieron subir a Israel desde Latinoamérica. En esta entrevista, Mario Laib y Ester Kotler repasan su vida juntos, desde antes de subirse al barco que los trajo, hasta hoy, arraigados a esta tierra por la que se desviven. 

 

¿Cómo se conocieron?
Mario Laib: En el año 1963, yo tenía 18 años y me mandaron a Chaco y Misiones, a buscar gente para un majané en Necochea. Fui y volví con más de 40 personas de la juventud de Posadas, incluida Ester, que fue mi janijá.
Ester Kotler: Por esa experiencia de campamentos y seminarios, la gente de la comunidad de Posadas se fue viniendo a Israel. Terminamos la universidad en Buenos Aires y nos vinimos. Acá, una vez cada tanto nos encontramos todos y Mario es nuestro “madrij”.

 

¿Cuándo y por qué vinieron a Israel?
ML: Hicimos aliá desde Buenos Aires, Argentina, en marzo de 1973. Ambos éramos activos en el movimiento juvenil en Betar y luego en la Jativat Tsarit Jerut de Likud hasta hoy en día. Yo había creado junto con otros dirigentes juveniles la Confederación Juvenil Judeo Argentina en los ‘60 y era uno de los directivos. Venir a Israel era lo normal, llega un momento que hay que hacerlo. Llegamos el 14 de marzo tras viajar un mes en el barco Cristóforo Colombo, que nos dejó en Italia, donde pasamos al barco Israelí que nos trajo a Haifa. Nuestra primera hija Tamara cumplió su primer año en el trayecto, donde también aprendió a caminar -acota Ester-.

 

¿Cómo fue la llegada?
ML: Llegamos al Merkaz Klitá de Natania y se suponía que íbamos a pasar seis meses ahí. Pero al mes y medio conseguí trabajo en la pizzería Rimini dirigiendo la sucursal que iban a abrir en Jerusalem. Para mí era importante empezar a trabajar, empezar a ubicarme y por eso acepté. A veces dormía en un departamento que me dieron justo arriba de la pizzería, pero muchos días me volvía a dormir a Natania y volvía a la mañana siguiente. Cuando al mediodía de Iom Kipur empezaron a sonar las sirenas, yo estaba en Jerusalem. Me vinieron a pedir que tenga el local abierto para que los soldados pudieran comer algo, tomar una bebida, porque estaba todo cerrado. Mientras tanto, Ester estaba con la nena en el refugio en Natania, no era fácil.
EK: Al principio yo no me cambié de ciudad porque quería aprender hebreo. Estuvimos ahí con Tamara desde marzo hasta diciembre y en ese momento la Agencia Judía, que daba viviendas para olim, nos ofreció ir a un Merkaz Klitá en Jerusalem, para poder estar todos juntos. Apenas nos acomodamos empecé a trabajar en una óptica, soy optometrista. Nuestros amigos más cercanos eran los olim del Merkaz Klitá de Natania y otros que se agregaron, un grupo de latinos increíble, que al día de hoy son nuestro grupo social. Hacemos las fiestas juntos, excursiones, cumpleaños, siempre con el mismo grupo desde esa época.

 

En la oficina de la Olei Central haciendo la entrevista. "Nuestros amigos más cercanos eran los olim del Merkaz Klitá y otros que se agregaron, que hasta hoy en día son nuestro grupo social"

 

¿Cómo fue que se acercaron a la Olei?
ML: La Olei subió al barco a darnos la bienvenida, nos dio una atención. Después, en el 75 creo, vino un muchacho abogado que había sido madrij mío en el Majón de Madrijim en el 63 y me dijo: ‘Mario estás ordenado, tenés un negocio, estás bien, es hora que vengas y empieces a ayudar en la Olei’. Empecé a colaborar y enseguida querían que me ocupe, como siempre, de la parte de fondos. En ese momento hacíamos fiestas grandísimas en hoteles, cenas con orquestas y con artistas que venían de Latinoamérica. Y así fue como empecé a activar. Después ya empecé a representar a la Olei de Jerusalem en Tel Aviv.

 

¿Y después?
ML: Abrí más negocios, todos restaurantes. Pizzerías, un negocio de shipudim, comida misrají y una parrilla. Empezó a llegar familia y puse un negocio con cada uno de los que fue llegando. Después cada uno buscó su camino, pero al principio era interesante, llegar, tener un trabajo y estar ubicado.

 

¿Cómo fuiste escalando en la Olei?
ML: Primero empecé a representar a Jerusalem en Tel Aviv y me pidieron que integre la lista. Al principio como vocal, luego como secretario, tesorero hasta que me dijeron que tenía que ser Presidente. En una de las cadencias, compartí el puesto con Zví Eshkenazi (zl), un muchacho extraordinario con el que nos dividíamos las tareas: él se ocupaba de la parte interna y yo de las relaciones con la Knesset, con la Agencia Judía, relaciones públicas y así seguimos… Si bien tenía contacto con las filiales, más que nada tenía que conseguir la parte de fondos para que la institución pudiera seguir funcionando. 

 

“La palabra netiná (dar) está adelante con nosotros”

 

¿Además de la Olei, en que otros lugares estás?
ML: Soy Presidente de la Confederación de Organizaciones de olim. Es una entidad que tiene 30 organizaciones de inmigrantes en Israel, de todo el mundo. La Confederación no da servicios al olé sino que brinda servicios a esas organizaciones de olim. Lo que nosotros hacemos son las peleas en la Knesset, los reconocimientos de médicos y todo lo que se pueda cambiar para bien. Por otro lado soy Presidente de la amuta del Majón de Madrijim en Kiriat Moriah y soy miembro de la Comisión Directiva de la Organización Sionista Mundial en representancion del Likud Mundial del cual soy miembro de la comisión directiva.

 

Tenés otro proyecto, Israel Business Connection…
ML: Sí, surgió hace muchos años, en un viaje a Argentina que fui a promover la aliá. Por pedido de un amigo, tuve una reunión con un grupo de gente poderosa económicamente que quería venir a Israel y poner negocios. Así que les conté cómo funcionaba todo acá, cómo se compraba, se vendía, temas de personal y de impuestos. Un tiempo después, tras más reuniones y gestiones, surgió el programa, con presupuesto de la Agencia Judía, donde yo soy Presidente voluntario. El año pasado cortaron el presupuesto y ahora me estoy rompiendo la cabeza para ver de dónde saco fondos. Es un proyecto muy lindo, que ayuda a los emprendedores que llegan a Israel, con asesoramiento legal y comercial, ideas y contactos.

 

Mario y Ester en familia.

 

¿Por qué motivos pensás que la gente joven no se acerca a la Olei, no activa?
ML: Cuando les preguntan, muchos dicen que ni siquiera saben lo que es. Pero en el aeropuerto los recibió un voluntario nuestro que les dio un folleto con nuestros datos y les ofreció ayuda. Tal vez incluso estuvo en la Olei, consiguió su primer trabajo, lo ayudaron y se olvidó. Los jóvenes dicen que la Olei es de gente mayor pero, si necesitás algo, andá que te van a ayudar.
Pero si te fijás vas a ver que la gente que activa en esta institución es gente que tiene chicos grandes y tiene tiempo. Toda gente mayor de 60 o 70, ya jubilados. Y si ves otras organizaciones voluntarias su gente tiene la misma edad que en la Olei.
Pienso también que uno de los motivos es que en los años 60/70/80 había aliá de dirigentes de las comunidades, mientras que los que llegan hoy son judíos que viven en Latinoamérica, pero no activistas comprometidos con la vida comunitaria.

 

¿Creés que puede haber una renovación en la Olei? 
ML: Yo te digo, estaría dispuesto a dar la presidencia de la Olei a alguien que venga y veemet yo esté tranquilo que puede llevar a la institución por buen camino. El problema es que no hay tantas personas que busquen llegar a ser Presidente, Tesorero o Secretario de la Olei. Otro de los problemas es que muchas veces la gente critica. Vengan, póngase a la par nuestra a trabajar, a ayudar a un Olé y no critiquen. Dicen que la Olei es de gente mayor, que no hace nada… Yo quiero ver que estén dispuestos a recibir un teléfono a cualquier hora de una olá jadasha que tiene dos chicos chiquitos y no tiene idioma, que su hijo está mal y hay que correr y llevarlo al médico. Quiero ver que estén dispuestos a perder medio día en Kupat Jolim, o en Bituaj Leumi, con una familia que tiene problemas, que no habla hebreo, o que no sabe como anotar a sus chicos en el colegio. Ahí un voluntario tiene que ir y perder medio día para acompañar. Es fácil criticar pero si tuvieran que hacerlo no sé si lo harían.

 

Y vos Ester, ¿Qué función tenés en la Olei?
EK: Soy Rakeset Klitá. Recibo de la Agencia Judía el listado con todos los nombres de olim que llegan a Jerusalem, Modiin, Beit Shemesh y Beitar Elit. Yo personalmente los llamo uno por uno y les digo ‘bienvenido seas a Israel’. Al decir eso, en su propio idioma, les da una alegría inmensa. Y ahí empiezo a preguntar: ‘¿Qué estás haciendo? ¿Cómo estás?’ Y ahí empiezan los pedidos.


¿Y cómo sigue el proceso?
EK: Después de ese primer llamado, donde les informo que existimos, que tenemos dos ulpanim gratuitos, una biblioteca con 1000 libros en castellano y la posibilidad de llevarlos, acompañarlos y ayudarlos con los trámites iniciales, se mudan a casas, porque no hay Mercaz Klitá en Jerusalem.

 

¿De dónde sacan todas las cosas que le ofrecen al olé?

EK: Para empezar, nuestras amistades. Somos un grupo grande que nos conocemos desde siempre. Nos criamos en un movimiento sionista en Argentina y sabemos lo que es agruparnos, estar todos juntos, hablar el mismo idioma y tener las mismas tradiciones. Y cuando uno hace algo de corazón, las ideas después salen solas. Tenemos eso en nosotros y veemet es nuestra neshamá. Hoy en día a mi coche no podés subir, porque está a full. Mis nietos me dicen: ‘Sabta, ¿cuándo le vas a dar las cosas al olé ?, porque en tu coche no hay lugar para mí’. Lo que llevamos es todo lo que tenemos de nuestros nietos, libros, juguetes, Legos, colchones, muebles y les ayudamos con el pago del transporte.

 

¿Todas las filiales tienen este servicio que das vos?
EK: No, sólo la nuestra, pero estamos tratando que las demás también lo hagan, es cuestión de organizarse. Yo lo creé por necesidad, porque no podía darle la bienvenida a la gente con una bolsa de ropa, siendo que tenían la valija llena y no tenían dónde ponerla. Hoy en día me piden que mande la foto de lo que van a recibir porque a veces no tienen lugar donde ponerlo en las casas.


¿Nunca dicen basta? 
EK: Por ahora no. Hay veces que yo le digo a Mario que lo quiero tener más conmigo. Y un día me dijo: ‘¿Vos que querés, sacarme el oxígeno?’. Le dije no, jasve jalila. Igual él es muy cumplidor con todos. Los chicos reciben lo que quieren. Viajamos por todos lados, cocina para todos, arregla todo. 
Va y viene porque puede si no, no podría hacerlo, como tantos otros voluntarios de la Olei, la palabra netiná (dar) está adelante con nosotros.

 

Ester: “Mario es muy cumplidor con todos. Los chicos reciben lo que quieren”

 

Mario, ¿No recibís nada por lo que hacés? 
ML: No. En todos lados que estoy no hay devolución de gastos. Te tenés que pagar todo y mostrar con tu ejemplo.

 

¿Cuál fue el momento más difícil? 
ML: La Intifada, por los negocios. Cerré varios restaurantes en un día. Era empezar de nuevo, y salí adelante. El dolor más grande es por la gente que se tiene que despedir, y terminar bien.

 

Y hoy con los cuchillos, ¿Qué le dirías al judío que está en Sudamérica?
ML: Cuando estás acá, no es que no lo sentís, pero lo vez distinto. A veces estamos con turistas o amigos y ven que nosotros salimos a la noche, vamos a un restaurante, vamos a pasear, y les llama la atención. Cuando viajo a Buenos Aires y te dicen ‘no, a tal barrio no vamos’, ‘por tal calle no’, ‘tomate un radio taxi’, bueno, entonces acá estamos mucho más tranquilos.


¿Un sueño?
ML: Siempre digo que yo tenía dos caminos posibles, o dedicarme a la política o a la Olei. Pero a lo que sea que te dediques, tenés que dedicarte de lleno. Yo me dediqué a la Olei y por eso no llegué lejos en política. Soy muy reconocido, todo fenómeno, pero quizás si hubiera llegado a un puesto político en la Knesset o algo así, hubiera dedicado 24 horas a lo que yo quiero, por la aliá, por los derechos de los olim. Hoy tengo que convencer a un Javer Knesset, a un ministro, alguien que apoye una ley que queremos llevar adelante. Ahora, por ejemplo, yo quiero que al olé le salga gratis la universidad. Si yo estuviera ahí sería mucho más fácil.

 

¿Te imaginás como candidato político latino?
ML: No, los latinos estamos muy divididos, demasiado. Cada uno está en otro partido, cada uno vota por otra cosa. El otro problema que tenemos es que cuando un latino llega a un puesto importante en la vida económica, política  prácticamente se olvida de que existe una Olei. Hay muchos latinos con mucho poder económico en Israel que nunca ayudaron. Ahora, si los llama la señora de un general o ministro, va a donar sin problema.

 

¿Cuál es tu sueño Ester?
EK: Me hubiese gustado vivir con más tranquilidad, no estar pensando mucho en como viajo hoy. Si voy con el coche, si voy con el tren, con el bondi, por miedo a los atentados. Mi sueño es vivir más tranquila  a nivel de noticias, del país. Podré estar realizada como mujer, como activista, como madre, como abuela, pero me falta esa parte que a mí me encantaría. Quisiera que se haga realidad, creo que es un sueño de muchos. A nivel de trabajo comunitario, me gustaría que fuéramos más los latinos. Yo siento a la gente apática, vienen muy pocos a las actividades o incluso a las reuniones.

 

¿Vas a ser la próxima presidenta de la Olei Jerusalem?
EK: No, me lo ofrecieron  y no acepté, y no voy a aceptar nunca. Los puestos muy altos no me gustan, yo soy cacique pero para una tribu pequeña. A mí me gusta el cultivo diario, el riego diario, esa es mi capacidad, así me manejo y me gusta hacer todo de la mejor manera. Si se hace una conferencia, llego una hora antes para preparar la mesa con lo que se sirve para recibir, me gusta tener a la gente contenta, pero sobre todo que venga gente.

2014. Ester recibió el premio a la mejor voluntaria

en la absorción de inmigrantes

 

 

Siguiendo tus palabras, serás cacique de una tribu pequeña, sin embargo, en el 2014 recibiste el premio a la mejor voluntaria en la absorción de inmigrantes otorgado por la Ministra de Absorción, Sofa Landver. Felicitaciones.
 
¿Cuántos olim llegaron en el 2015?
ML: 1500 más o menos. Lo interesante es que en los primeros meses del 2016 la aliá de Latinoamérica aumentó un 27%, en especial de Argentina y Brasil, mientras que las cifras de gente que llega desde otros países vienen disminuyendo. En el 2015 subió de Francia y ahora empezó a bajar. Para el 2016 se esperan más o menos 2000 olim. Sería extraordinario.

 

¿Qué es para vos Israel?
ML: Israel es todo, la vida. Yo voy por el camino y veo mi sendero. Es una cosa impresionante. 
EK: Es mi pertenencia, shaiajut. No me veo fuera de este país. Yo nunca antes había venido, con ningún programa, ningún proyecto. Llegamos y me sentí realizada, feliz.

 

¿Se puede lograr la paz en Israel?
ML: Yo creo que sí. El problema más serio es que el pueblo palestino no se rebela contra sus dirigentes. Lo que pasa en Gaza, si el pueblo se levantara todo cambiaría, pero si no, no hay forma de cambiar la situación. Por la corrupción y por el hecho de que toda la plata va para el ejército, manteniendo sólo a la guerrilla y a los soldados. Toda la ayuda que manda Israel, todo es para nada. Si mandás cemento para construir casas, lo usan para túneles. Insisto, no se puede hacer nada si el pueblo no se levanta.
EK: Es mi sueño, yo soy muy optimista. Yo sé que va a ser una realidad, lo que quisiera es verla. No tengo la varita mágica, yo vuelo, soy fantasiosa, pero quiero creer que va a haber paz.

 

 

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