Mi ojo izquierdo

22.1.2017

Por Marcos Lion

Nota publicada en PL82 - Enero/Febrero 2017

 

 

Soy de los que creen que la vida se divide entre lo previsible y lo imprevisible. Dentro de cada uno están las cosas buenas y las malas, aquellas que se podrían haber hecho previsibles pero que no lo fueron justamente por su condición de imprevisibles…
En las primeras encontraremos aquellas que de alguna manera podemos controlar, o saber que si no las controlamos van a pasar, la lluvia por ejemplo, para citar a este invierno tan mojado.
Y dentro de lo imprevisible están aquellas cosas que nos sorprenden para bien y otras para mal. Para bien sería por ejemplo si recibiéramos una herencia en dólares de un tío que no conocíamos de Estados Unidos y que nos dejó como únicos herederos. Y entre las no buenas, está por ejemplo si te agarra un desprendimiento de retina…Pues bien, yo no tengo ningún tío en Norteamérica por lo cual la vida me sorprendió con un desprendimiento de retina en mi ojo izquierdo…
Me encontré de repente disminuido, en la visión y en la creencia de que esas cosas les pasan solo a otros, a los boxeadores, a personas accidentadas pero no imaginé que le pueda pasar a cualquiera en cualquier momento. Pero así es, me tocó a mí y al igual que algunas otras cuestiones de operación uno se entera la cantidad de gente de sus alrededores que ha padecido lo mismo sin mayor difusión, y este mal del desprendimiento de retina termina siendo motivo de varias páginas de Internet, y forum en las redes sociales.
Sabido es que mal de muchos, no curan tu vista, pero esto recién empieza una vez que te han anunciado la mala nueva. En mi caso, llegué a la guardia del hospital de mi zona a altas horas de la noche, luego de la última noche de año nuevo judío. Luego de una primera revisación, me entregaron un pijama y me invitaron a que eligiera cama en una habitación ya que al otro día me operaban. A ver, los pongo en situación: Hola, buenas noches, vengo porque tengo una molestia en el ojo, no sé si me entró algo…bien, pase por acá. Uy no, tiene desprendimiento de retina, lo dejamos internado y mañana a las 8 lo operamos…
Sí claro, no es la mejor manera de empezar un año nuevo, ni aunque pertenezca a un pueblo tan sufrido. Pues bien, conseguí que me permitan volver a mi casa al menos a cerrar el gas y volver antes de las 8 de la mañana.
Los detalles del ingreso de la operación fueron los normales que uno ve tanto en las películas: viene un muchacho fortachón con una camilla, te montan allí y te trasladan por todo el hospital con tu pijama de preso, y una cintita blanca en la muñeca, lo cual no trae buenos pensamientos como identificación pero en fin, rutina. Entrás a una salita previo a la cirugía y ahí aún está bien. Una vez en la sala de operaciones, da la sensación de que te quieren congelar. Te reciben varias personas, que cada una a su tiempo te ata los pies, las manos, te cubren hasta la cara, y queda solo el agujerito del ojo -pero es el que no ves-, al aire. En este primer caso el médico optó por evitarme todo sufrimiento. La anestesia fueron unas gotitas, y llevó a cabo una operación de criocirugía, que casi no sentí, para luego inyectarme un gas en el ojo. Después de 40 minutos ya estaba afuera, y al rato en mi habitación. Pero claro, al ser la anestesia local, uno escucha lo que van diciendo quienes te operan, y en el caso particular de mi médico, consultaba por qué todos sus colegas habían salido de vacaciones, y subía su tono de voz insultando mientras preguntaba dónde estaba la enfermera y su ayudante. Confieso que me empecé a preocupar si no le estaban haciendo un bulling justo mientras me operaba a mí…hubiera querido manifestarle mi solidaridad pero apenas lograba entrar aire a través de una máscara que me habían puesto torcida…

 

Foto ilustrativa: © Mvaulin  Dreamstime.com - Opthtalmology Laser Operation Photo


Las indicaciones fueron claras, durante los primeros 20 días solamente estar de costado acostado y sin hacer nada…por fin llegaron esas ansiadas vacaciones que tanto añoré, como de chiquito cuando nos íbamos un mes a Mar del Plata, claro que no estaba acostado de costado sin moverme tanto tiempo….y de a poco me acostumbré a ver el mundo de costado. La gente parece más alta en muchos casos, y la comida hasta pasó a ser rica…si no fuera por la enfermera en jefa, una mezcla rara de marrocana, idishe mame, Mazal, que había decidido que yo debía comer solo pata de pollo… Cuando me enteré que había opciones se enojó mucho conmigo, y me afirmaba que la carne de vaca no era rica…
El hospital de mi zona tiene una característica muy especial, tienen el buen tino de contratar solo personal multi lingüístico y eso le da una sensación de aeropuerto. El ruso se mezcla con el árabe, el inglés y el castellano, de una manera muy particular. Es verdad, también se habla hebreo, pero cada uno de acuerdo a su particular interpretación…creo que solo alguien que emigró puede entender las estructuras gramaticales ucranianas, mezcladas con las francesas…o el intento de inglés israelí… hay un solo común denominador a nuestro favor, todos saben decir el consabido ¿Cómo estás?, lo cual de alguna manera, te tranquiliza.
En la pieza compartí mi suerte con Marwen, un joven árabe musulmán, que estudia para ser policía, y que acababa de recibir un pelotazo en el ojo en un partido de futbol. Eso sólo, ya nos dio tema de conversación por varios días, aunque lamentablemente no pudimos convencernos mutuamente de quien era mejor, si Messi o Ronaldo. Digo que las relaciones que se generan en estas circunstancias son sumamente fraternales. Al poco tiempo ya habíamos compartido a nuestra manera y dentro de nuestras posibilidades, fotos de nuestras familias. En el caso de él solo me mostró una pequeña parte de los 348 que forman la aldea y son parientes entre sí, y quedé gratamente invitado para visitarlo allí, donde cocinaría un corderito en mi honor…
A la semana me liberaron a casa, y el primer mes fue como ser un bebé, solo levantarme para comer e ir al baño. Luego de haber pasado algún control, me encuentro con la triste novedad: esa primera operación no había salido bien, la retina se retobó, y ahí mismo me dejaron internado nuevamente y a operar…
Confieso que entré más confiado, sabía que eran unas gotitas, un pequeño ruido y a la habitación. Esta vez me llevé las medias por el frío y el camisolín; pero claro, el Doctor fue otro, con otra teoría, y me acordé de aquello de cada maestrito con su librito, y cada médico con su cirugía…
La anestesia ya era una inyección en el ojo, no gotitas, y supuse que después de ese pinchazo cruel se acabarían mis sufrimientos; pero ete aquí que la anestesia no tomó y el médico no haría criocirugía sino láser… Ni bien posó el aparato, emití algo parecido a un ruido, gutural ya que estaba todo tapado, y nuevamente con una máscara pero que de torcida cubría mi boca. El médico sutilmente me dijo: No te escucho, si quieres decir algo habla fuerte… Con ese poco de aliento que me quedaba le dije que sentía y veía todo. Se asombró y me dijo que no entendía por qué si estaba anestesiado, y siguió. A mi segundo grito intentó explicarme que podría ser que la anestesia no haya tomado pero el debía seguir porque ya había empezado…Eso duró una hora y cuarenta minutos…no haré comparaciones groseras porque se imaginan cual era mi imagen acostado, atado, sin poder ver y sintiendo aplicaciones de láser en el ojo…Creo que hubiera sido capaz de confesarme culpable de los crímenes más horrendos de la humanidad con tal de que terminara ese momento… Mi boca totalmente seca y la garganta igual, ya no podía emitir ningún sonido, lo cual supongo tranquilizó al médico, que finalmente nuevamente me inyectó gas, lo cual se supone fija la retina. En ese momento sentí que me desmayaba, y hasta casi lo deseaba, con tal de no sentir nada más, pero ni eso, sin ánimo ni de llorar terminó la sesión del doctor Frankenstein, y tras un breve reposo en el frío, me llevaron de nuevo a la habitación…
Lo bravo es el postoperatorio, me insistían los que se habían operado antes. Intimamente estaba convencido que lo bravo había pasado, por ahora, y el solo hecho de pensar que nuevamente me digan que algo no salió bien, me llevó a estar otros dos meses casi íntegramente acostado, sobre mi hombro derecho…
Hay noticias buenas y malas, ¿cuáles quieren primero? Las malas son que la operación llevó a que el centro de la visión se corriera lo cual provoca una visión nublada, y también el desarrollo de cataratas… Las buenas es que me salvaron el ojo y no tengo que usar el parche que gentilmente me compraron mis amigos, no tan optimistas. Tres meses en la cama me sirvieron para pensar, y entender que inútilmente a veces corremos sin prestar atención a tantas pequeñas cosas importantes, como un ojo. Creo que voy a caminar por la vida de otra manera, pero eso en verdad es por que junto con lo del ojo, se me produjo una tendinitis en el talón de Aquiles…pero eso, lo dejo para la próxima…

Secciones:

Please reload

banner_OLIM_TLV_ESPAÑOL_NEW.gif
banner muni KS adultos en movimiento.gif
banner leon amiras.gif
Notas recientes

Pan dulce de Guille (Receta de mi madre y abuela)

December 5, 2018

1/10
Please reload

Notas publicadas

November 16, 2019

October 28, 2019

October 24, 2019

August 20, 2019

August 17, 2019

August 11, 2019

August 6, 2019

Please reload

Búsqueda por sección