“Es un país que da muchísimas posibilidades”

26.3.2017

Por Lucía Gradel

Entrevista publicada en PL83 - Marzo/Abril 2017

 

Victor Kujnitzky tiene 52 años, nació en Rosario, Argentina, y vive en Israel hace diecisiete años. Hoy en día es campeón nacional de Rally, director de una escuela de pilotos y referente de este deporte en el país. En enero recibió un premio a la trayectoria deportiva por parte del Ministerio de Deportes. Piedra Libre habló con él sobre la pasión, el esfuerzo y cómo se puede triunfar en Israel siendo olé.

De profesión contador, Kujnitzky hizo aliá en el 2000 junto a su mujer y sus dos hijas. En su país natal trabajaba en un banco de la comunidad judía de Rosario. Ya por ese entonces, dedicaba sus fines de semana a la competencia de manejo deportivo, y participó en unas doscientas carreras. Cuando llegó a Israel, no había competencias de este tipo, por lo que trabajó durante 15 años como administrativo en la municipalidad de Raanana, hasta que su esfuerzo y su entrega rindieron frutos y pudo dedicarse por completo al deporte motor, lo que él describe como su pasión de toda la vida: “Cuando tenía tres o cuatro años me encapriché en un negocio para que me compren un karting a pedal”.

 

Hace dos años, en su cumpleaños de 50, Víctor se compró el auto de carrera. Foto: Alex Shapiro

 

¿Cuándo descubriste tu pasión por los autos?

Yo creo que no lo descubrí: nací con eso… O sea, es una pasión que no se puede describir, es parte de uno y siempre estuvo latente. Cuando llegamos a Israel, no había deporte motor, entonces me fijé como meta avanzar en el tema. Participé en algunas carreras de karting, que era lo único que existía, hasta que en el año 2011 hubo un proyecto que se llamó Fórmula Israel, donde quedamos elegidos diez pilotos que conformamos la Selección Israelí para Fórmula. Fuimos una semana a Francia y competimos en Fórmula Renault.Cuando volví de eso, me dije “bueno, vamos a ver cómo empezamos a hacer algo”… Hasta que el año pasado, en junio, renuncié a la municipalidad y decidí dedicarme solamente al deporte motor. Si bien estuve un tiempo desocupado, luego de ganar el campeonato me llamaron para dirigir una escuela de pilotos acá en Israel, en Nitzanei Oz. Hoy en día es mi profesión.

 

¿Cómo se lleva tu familia con el rally?

En un principio no les gustaba. Cuando corría en Argentina, lo hacía con bastante dolor por parte de la familia, porque supuestamente es un deporte peligroso. Pero yo creo que es más peligroso conducir en una ruta que en un circuito. Nosotros dentro del auto tenemos algunos elementos de seguridad que hacen más seguro manejar este tipo de vehículos que uno de calle. Cuando hicimos aliá, mi familia estaba contenta porque en Israel no había deporte motor, pero con el tiempo yo aporté mi granito de arena para que sí lo haya. Con mi trabajo, hice que el deporte avance y hoy en día ya tenemos una liga ordenada, fechas para 8 competencias y demás.

 

¿Quiénes componen tu equipo?

Mi equipo es Sparco Israel. Sparco es una compañía italiana que produce elementos de seguridad relativos al deporte motor, y el representante en Israel es mi equipo. Este consiste en un mecánico y asistentes, y además el dueño de la escuela donde yo trabajo.

 

¿Cómo es la preparación para una carrera?

La noche anterior a una carrera, ir a dormir temprano. Por supuesto, no tomar nada de alcohol ni mucho menos usar drogas, y tener una dieta sana. La preparación fundamentalmente es mental, es saber que tenemos un objetivo que es terminar la carrera, no importa el puesto, hay que terminar. Tener constancia y dosificar la potencia.

 

Las ganas de progresar y la fuerza de voluntad se muestran en los relatos de Víctor y en su forma de ver la vida. Cuando en Israel no encontraba la oportunidad de practicar su deporte, él se abrió ese camino. Volver a ponerse en marcha tras una caída no es sólo una metáfora, como él mismo relata: “Cuando en el año 98 tuve un vuelco muy importante en una competencia, me bajé del auto, vi que estaba totalmente destrozado… y pedí que me traigan un auto de repuesto para seguir compitiendo. En ese entonces fue cuando mi familia me dijo ‘o las carreras o la familia’, y en ese momento opté por la familia. Lo mismo pasó hace un año y medio acá en Israel, en una competencia en el valle de Jordania, donde también después de un vuelco mi navegante quiso apagar el motor, y yo le dije ‘no lo apagues’. Pusimos primera y seguimos corriendo, completamos el primer circuito, otros 8 kilómetros, con el auto ya golpeado. Esas son las anécdotas que te marcan como deportista, en todo momento querés terminar la competencia.”

 

Esa pasión que lo caracteriza resistió casi veinte años, en los que Víctor se cargó con el desafío de cumplir un sueño mientras atravesaba el proceso de aliá y todo el esfuerzo que esto trae aparejado.

 

Hace casi veinte años que vivís en Israel… ¿Cómo fue la adaptación al país siendo latino?

La adaptación a nosotros nos fue bastante fácil, primero porque vinimos convencidos de que queríamos estar en Israel, y segundo porque tanto mi esposa como yo vinimos con buen nivel de hebreo. Cuando hicimos aliá, nuestras hijas tenían 8 y 9 años. Ellas empezaron a aprender el idioma cuando llegamos, pero les fue fácil porque nosotros pudimos ayudarlas en casa. Aún así, hasta hace unos años, para mí la adaptación era del 90% porque me faltaba el deporte motor. Entonces trabajé para que esto sí ocurra… Y hace dos años, en mi cumpleaños de 50, compré el auto de carrera. Hasta ese momento venía compitiendo con vehículos que me prestaban o que alquilaba, y ahora tengo el mío, que es como mi hijo varón.

 

Víctor: "Yo vuelvo de todo el día y me da vergüenza decir que trabajé, porque lo disfruto tanto que no siento que sea un esfuerzo". Foto: Piedra Libre
 

 

¿Qué significó para vos el premio del Ministerio de Deportes?

Estoy muy contento, porque quiere decir que el trabajo de toda una vida tuvo sus frutos, es haber completado una etapa. Siento que cumplí un sueño, pero no es que ahora que lo cumplí se terminó. Este fue mi objetivo de vida: yo quería ser piloto, correr y tener mi propio auto de carrera. Tuve un poco de suerte, pero el resto lo fui acomodando yo para que si se de, y hoy es mi forma de vida. Yo vuelvo de todo el día y me da vergüenza decir que trabajé, porque lo disfruto tanto que no siento que sea un esfuerzo. Y poder transmitirlo a la gente, que prueben un poco de lo que yo vivo día a día, también es una forma de vida.

 

¿Qué consejo le darías a alguien que recién llega al país y se está instalando?

Mucha paciencia y no perder la esperanza. Es un país que da muchísimas posibilidades, pero hay que querer: sin voluntad, y por supuesto mucho trabajo, no hay nada. Pero rinde sus frutos, fijarse un objetivo y cumplirlo es posible.

 

¿Cuál es tu siguiente paso?

Estamos trabajando en el auto para empezar la temporada 2017, también buscando aporte publicitario, y el próximo proyecto es llevar un grupo de israelíes a un entrenamiento intensivo en España.

 

Para una persona que está empezando o le interesa este deporte, ¿cuál es el consejo?

Yo creo que una persona que quiere empezar es porque es un enfermo del volante. Sí, es una enfermedad que no tiene cura, pero hay algunos tratamientos que se pueden hacer para mejorar, por ejemplo competir. El consejo que les doy fundamentalmente es hacer un curso, aprender y conseguir buenos publicistas, ya que es un deporte que no es económico. Hoy, a mis 52 años, ser campeón de rally puede verificar lo que yo digo: no perder la esperanza y mantener el sueño vivo hasta cumplirlo.

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