Doctora Dora Segal Kupershnit Una militante de la vida...

26.3.2017

Texto: Marcos Lion / Foto: cedida por la entrevistada

Entrevista publicada en PL83 - Marzo/Abril 2017

 

En los días que vivimos, hablar de lucha, de  pelea, de derechos y activismos, parecieran ser términos pasados de moda para quienes aún agitan el fin de las ideologías.
Según el diccionario “activismo se puede generalizar como la dedicación intensa a una dada línea de acción en la vida pública, ya sea en el campo social, político, ecológico, religioso u otro.” Y en ese entorno gira la vida de Dora Segal Kupershnit, desde lo vivido en su casa desde chiquita con padres llenos de inquietudes hasta el día de hoy donde sigue siendo activa partícipe en diferentes iniciativas y varias instituciones.

 

Dora: “Participo de muchos movimientos”


Dora nació en Buenos Aires Capital y creció en Dolores. Su padre polaco llegó al país en 1922, dejando atrás estudios para ser rabino y unirse a movimientos sionistas. Cuando llega a la Argentina se acerca a las instituciones idishistas, en esos momentos adscriptas al ICUF, y a las ideas de izquierda a las que abraza entusiasta y activamente. En Dolores, los padres de Dora fundan la Biblioteca Mariano Moreno. En ese clima de cultura Dora es alentada por su padre a estudiar y es así que da sin cursar un grado en la primaria y dos años en la secundaria para terminarla a los 15 años, edad a la que ingresa a la facultad de Medicina de donde salió recibida de médica a los 21. “Siempre fui buena alumna. A pesar de que militaba mucho, en esa época en ‘la Fede’ (nombre con el que se conocía a la Federación Juvenil Comunista), nunca dejaba de estudiar”. Fue la más joven de su camada y a la vez la primera mujer de Dolores que se recibió de médica. Ingresa al Hospital Ricardo Gutiérrez y hace la especialización en pediatría. Cuando terminó la residencia, se casa y se produce uno de los hechos que han marcado su vida y que fue, la revolución cubana…
“Mi marido era ingeniero economista, y en ese momento nos ofrecen viajar a Cuba para apoyar a la Revolución reemplazando a los profesionales que habían dejado la Isla y hacia allí nos dirigimos en el año 64. Había terminado el plan de alfabetización, y el país fue declarado sin analfabetos después de un año de revolución. Cuando visité el hospital de niños quedé impactada por la limpieza y el orden. Comencé a trabajar en el departamento de inmunología en investigaciones, donde desde allí pude publicar varios trabajos científicos”.
Cientos de anécdotas brotan de sus labios de esos 4 años donde pudo tener contacto con las más altas personalidades cubanas ya sea con el propio Che Guevara quien los visitaba ya que tenía una relación con su marido, y las hijas de ambos eran amigas.
Pero en el año 1968 volvieron a la Argentina. “Si bien estábamos en un muy buen lugar, la sensación era de que estábamos en una revolución prestada y que debíamos trabajar para una propia”. “En el año 73 con el cambio de Gobierno, soy designada como Directora del Centro de la madre y el niño, ahí ya me encuentro militando en lo que se conocía como la Tendencia, que era la Juventud Peronista. Desde el Centro empezamos a cambiar el concepto y llevamos a los estudiantes a visitar a los enfermos a sus hábitat de vida, sean sus casas, villas, pensiones, y empezamos a escribir el libro de la nueva pediatría. Todo terminó cuando llegó el golpe militar. Allí me echan del Centro y también de mi trabajo como médica en el hospital por lo cual empecé a trabajar en las empresas de servicios médicos con visitas particulares”.
Pero el horror no termino allí, su vida familiar había cambiado, ya estaba divorciada, y un día al volver a la casa, es tomada por unas personas que la estaban esperando. Al entrar a su casa ve el cuadro aterrador de sus hijas y la empleada con los ojos vendados y apuntadas con pistolas. En ese momento es secuestrada y durante dos días torturada para sacarle información sobre su ex marido. A pesar de la tortura no lograron quebrarla, y la dejan libre bajo las amenazas de que si descubren que en realidad está militando matarían a sus hijas….
Al salir se mantiene en la clandestinidad un lapso de tiempo que le permite luego huir a México con pasajes comprados a nombre de su madre. “Me habían ofrecido trabajo, pero al poco tiempo de estar allí no me encontré a gusto. Mientras tanto, Alberto que era mi pareja, ya estaba en Israel y me insistió que es un lindo país y que podría estar muy bien con las nenas. Decido viajar y me reencuentro con él con quien estamos juntos hasta el día de hoy”.
Al llegar fueron a Beer Sheva, comenzaron el ulpan pero les ofrecieron ir a conocer el kibutz Amir donde los recibieron de forma espléndida y quedaron maravillados. Los chicos pidieron quedarse allí, y así fue durante once años. “El kibutz fue una experiencia muy buena con una gente encantadora. Llegué como médica, ya que había mucha necesidad en la zona y Alberto que quería trabajar con su idealismo en el kibutz, revalidó su título de abogado de Argentina y lo logró…”
Vivió experiencias muy importantes como la Guerra con el Líbano. “Yo visitaba la zona haciendo medicina preventiva, con los chicos, visitando hasta 15 kibutzim. Cuando se largó la guerra los médicos también fueron al frente y a mí me tocó cubrir un radio de más de 50 kibutzim, pero como médica general…al principio cuando había katiushot corríamos a los refugios pero después como los kibutznikim no iban, yo tampoco”.
Siguió trabajando en Kiriat Shmona en la Kupat Jolim hasta que en 1984 deja ese puesto con muy buena remuneración, auto, etc. y decide dedicarse a su vocación, que era la vida hospitalaria y la investigación; y se incorpora en el Hospital de Zfat donde fue sub-jefa del departamento de pediatría
Aún viviendo en el kibutz todavía pudo vivir otra gran experiencia, muy significativa que fue la llegada de la primera aliá de los Etíopes en el año 1984 en la Operación Moshe, “llegaron con todas las enfermedades de la Biblia…paludismo, lepra, tuberculosis. Nosotros íbamos casa por casa haciendo todo tipo de estudios y extracciones. Después de una año de tratamientos, estaban prácticamente curados”.

¿Después de haber pasado tantas vivencias en este país hay algún momento a partir del cual te sentiste israelí?
La verdad, nunca…pero me sentí siempre solidaria con las cosas que hacía. Lo de los etíopes fue algo fabuloso; pero era otro país, las casas no se cerraban con llave, se podía viajar en Tremp (a dedo) a todos lados. Soy voluntaria en un consultorio en el Hospital para chicos con problemas de Déficit y desorden de atención, (ADD Y ADHD) tenemos casi 900 chicos en seguimiento. Pero estoy muy ligada a la Argentina y aunque participo acá de muchos movimientos, mi corazón está allá.  

¿Y qué es lo que te liga estar acá?
Acá está mi casa, mi familia, mis hijas, mis nietos…pero allá tengo mis amigos desde el colegio y toda una vida, tengo muchos años de amar ese país.

¿De alguna manera vivís partida entre dos almas?
Sí, por eso viajamos todos los años a las Argentina. Sin embargo, recuerdo que tuve un momento de gran identificación con Israel, y fue durante del gobierno de Rabin. Ahí sí, vivíamos una sensación de que la convivencia era más agradable. Mi no identificación pasa porque no puedo separar la política del país de lo que es mi pertenencia. Sin embargo fui muy buena médica, me quieren en todos los lugares donde estuve, y participo profesionalmente de la vida en cuanta oportunidad tenga, ayudé también como profesional en la municipalidad, y en Naamad.
Hago todo lo bueno que puedo hacer por el país…pero como dice la canción: de noche yo sueño en español…

Participaste  en cuanto movimiento te has identificado, protestas por la igualdad de derechos, etc. ¿Cómo se manifiesta hoy tu militancia?
Hoy busco participar de los lugares que trabajan por la convivencia pacífica entre árabes e israelíes. Vivo en una zona donde la presencia de los dos es muy fuerte y a la vez los movimientos o espacios comunes también, a pesar de que no tengan tanta difusión. Estoy en un espacio que se llama “Shalom - Salam”, llevamos a cabo encuentros, charlas, conferencias. También soy voluntaria en Kfar Haiarden (Jordan River Village), participo de las actividades del grupo Shatil, y de Nof Ha Meshutaf, este último de la zona de Misgav.

Dora nos transmite su importancia por levantar sus banderas y no renunciar a ellas bajo ninguna circunstancia, aún las más dolorosas. Como dijo Bertolt  Brecht: “…Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles.”. La Doctora Dora Segal Kupershmit  es una de ellas.

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