Entrevista al Doctor Marcelo Spitz, Director en Jefe del Servicio de Orientación al niño y la familia: Cuando los padres no tienen o no encuentran las respuestas...

13.10.2017

Texto y Fotos: Marqui Alterman Lion

Entrevista publicada en PL86 - Septiembre / Octubre 2017

 

Hay un momento en que los padres debemos enfrentar situaciones de la vida de nuestros hijos para las cuales no estamos preparados. Son aquellas hojas que no encontramos en los libros de instrucción que nos fueron heredando abuelos y progenitores, momentos que difícilmente podamos reconocer como vividos o aprendidos en nuestras experiencias de vida. Sin repuestas suficientes y llenos de preguntas, muchas veces sujetas a la culpa, es que nos vemos en la encrucijada de enfrentar el problema con las manos vacías.
El Centro  Médico del Galil, conocido como el Hospital de Naharía, tiene un servicio especializado de atención e internación de niños y adolescentes con problemas mentales y emocionales fundado en el año 1995 por el Doctor Marcelo Spitz.
Nacido en el porteño barrio de San Telmo, llegó a Israel en el año 1977 con su título de médico obtenido en la Universidad de Buenos Aires. A su llegada, la reválida del título se obtenía a través de un Stage, es decir un periodo de aprendizaje con ejercicio de la profesión. Pasada esta etapa, se integra al estudio de la psiquiatría como especialidad y un año después de comenzar, se abre la especialización de niños a la cual se derivó durante cinco años de estudio. Luego es llamado a cumplir con las obligaciones militares y es allí donde se encuentra,  en el año 1983, como el psiquiatra con mayor título profesional y con la menor graduación militar. Cumplido el servicio, comienza un derrotero en diferentes centros de atención de niños ya que la especialización psiquiátrica infantil no estaba muy desarrollada y había muy pocos servicios localizados la mayoría en el centro del pais.
En el año 1995 el entonces Hospital de Naharía decide desarrollar una unidad de psiquiatría infantil con internación, su proyecto es el elegido y comienza una etapa de su carrera como director del servicio hasta hoy en día. Con él nos encontramos, en una amena charla.

¿Por qué el nombre del servicio es el de orientación del niño y la familia y no psiquiatría infantil?
Bueno es conceptual. El primer motivo es porque desde el inicio nuestro equipo contaba con una psicóloga, un trabajador social especializado en tratamiento familiar y yo como psiquiatra de niños. Es el único servicio que existía con internación, que le daba importancia al tratamiento con carácter familiar, al niño en el contexto de su familia, y creíamos que ese nombre reflejaba más el concepto, mientras que psiquiatría infantil podría ser más amenazante.

 

Dr. Marcelo Spitz: "Muchas veces a los padres les cuesta más entender que tienen que cambiar actitudes y conductas para poder acompañar y ayudar los cambios de los chicos".

 

 

¿En qué condiciones empezaron?
Físicamente teníamos posibilidad de seis camas en un lugar muy interesante ya que las paredes eran de cartón y por fuera aglomerado, lo cual con los casos difíciles podrían llegar a salir por las paredes. A los tres años pasamos a un lugar de materiales. Ya a los dos meses, el Ministerio de Educación puso una maestra para que los chicos también estudien.

 

¿Es decir que los chicos no pierden la escuela?
Ellos están en una situación de escolarización, mantienen una estructura escolar, cada uno a su ritmo. Cuando creció el servicio ya se estableció una escuela acá en el hospital que si bien está centralizada en el servicio, es decir; su directora y las oficinas están en el servicio, hay otras clases que están en otros servicios que atienden niños de todo tipo hospitalarios.

 

¿Cuál es la  diferencia entre enfermedades mentales y enfermedades emocionales?
Cuando se habla de enfermedades mentales se habla de algo que presenta los síntomas como una situación psicótica, que puede ser por corto tiempo, pero mientras sucede ésta es una dificultad mental. Hay que tener en cuenta que enfermedades mentales en niños chicos y adolescentes se ve muy poco, por ejemplo solo el 1% de todos los esquizofrénicos son niños hasta doce años, adolescentes ya hay más. Cabe aclarar que somos el único servicio en todo el país que tiene autorización para poder internar niños y también adolescentes en un mismo servicio. Eso se debe a la necesidad concreta de solucionar el déficit de internaciones en el norte del país.

 

¿A que edades los chicos pueden ser internados?
La internación va desde los 6 hasta los 18, es decir durante todo el periodo de la escolaridad. Ya que aquí tienen colegio, los chicos durante las mañanas van a la escuela, si bien también van recibiendo su tratamiento individual. La mayoría de los chicos que están internados son por problemas emocionales.

 

Dr. Spitz: "Muchas veces a los padres les cuesta más entender que tienen que cambiar actitudes y conductas para poder acompañar y ayudar los cambios de los chicos".

 

 

¿Qué tipo de enfermedades son las más habituales, hay enfermedades de época?
Los chicos llegan porque pasan por problemas, familiares o sociales, en estos momentos lo que se conoce como Bullying, un desprecio y un ataque del grupo donde pertenece; es importante sacarlos de esa situación que les genera angustia y ansiedad, fortalecerlo a través de la internación, fortalecer su autoestima y a su vez educar a los padres para ver como apoyarlo.
Los casos de trastornos de alimentación conocidos, bulimia y anorexia, son epidémicos, contagiosos, viene  por periodos. Cuando aparecen chicas que son líderes de sus grupos y ellas entran en estado de anorexia arrastran consigo a otros. Las líderes no llegan al estado de anorexia grave, saben frenar a tiempo, mientras que las seguidoras no, por lo que tienen síntomas más agudos.
Son chicas que son buenas estudiantes y empiezan a hacer Books de modelos, que también surge por influencia social. Encontramos dos tipos de casos básicos, los que se generan por una relación simbiótica con sus madres y por eso es importante el tratamiento familiar. Y en otro caso, están las adolescentes que no quieren dejar de ser niñas, no quieren crecer y por eso dejan de comer para no desarrollarse.

 

¿Hay motivos sociales para estas epidemias?
Es por periodos, en épocas en las que aparece una nueva modelo por ejemplo que pasa a ser lo más importante en el país y es muy delgada, se transforma en el modelo a copiar.

 

¿Qué otro tipo de dificultades son más comunes?
La causa de internación más grande de chicos entre seis a doce años es por hiperactividad muy alta. Son chicos que no pueden ser contenidos por los marcos sociales ya sea porque generan trastornos o molestias en sus clases o en sus casas y requieren de un tratamiento un poco más continente y específico.

 

¿Los chicos pertenecen al grupo que presentan déficit de atención y a los que comúnmente se los medica con Ritalin o similares?
En realidad se les suma una hiperactividad creciente, y ya no pueden ser tratados con ese tipo de medicaciones, incluso hay que lograr combinar muchas veces medicaciones hasta encontrar la fórmula adecuada. Nosotros intentamos hacerlo lo más rápidamente posible para que vuelva pronto a integrarse a su entorno.

 

¿Qué les pasa a los chicos cuando llegan y se enteran que se tienen que quedar internados?
Muchos chicos no quieren y pueden hasta hacer algún brote. Para evitarlo, nosotros llamamos a personal de seguridad que generalmente no tienen que actuar, su sola presencia con uniformes hace que se eviten esos brotes. A las 24 horas los chicos ya se sienten bien porque reciben en el servicio mucha atención. Todo el servicio está basado en darles a ellos todo lo que se pueda a nivel humano, ayudarlos a pasar el primer momento, los otros chicos también ayudan a integrarlo.

 

¿Y qué pasa con los padres al dejar internados a sus hijos?
Para los padres es mucho más difícil por diferentes motivos. Primero nunca se está preparado para eso, por otro lado enfrenta un fracaso, y tiene una sensación de impotencia porque el no pudo solucionar el problema. Y también tiene que reconocer que su hijo tiene una falla y no es como él hubiera querido, sumado a la fantasía que dejar al hijo en un ámbito psiquiátrico despierta incertidumbre de saber que le va a pasar al chico, como lo van a tratar, tiene imágenes prejuiciosas.

 

Dr. Spitz: "Dejar al hijo en un ámbito psiquiátrico des­pierta incertidumbre". 

 

 

¿Cuánto tiempo generalmente puede estar un chico internado?
Se da la particularidad que en niños de seis a doce años nosotros estamos terminando los tratamientos en la mitad de tiempo con respecto al resto de los centros de internación del país, de dos meses a dos meses y medio, y en los adolescentes (mayores de 13 hasta 18 años) un mes y medio a dos, promedio.  Lógicamente después de una etapa inicial pueden empezar a salir los fines de semana. Y una de las cosas que tenemos aquí es la fiesta de despedida, donde cerramos un ciclo con los chicos entre sus compañeritos y todo el personal que lo acompaño en este periodo.

 

¿Qué es más difícil, trabajar con los chicos o con los padres?
Muchas veces a los padres les cuesta más entender que tienen que cambiar actitudes y conductas para poder acompañar y ayudar los cambios de los chicos. A veces tenemos que decidir con los padres que los chicos sigan en otros ámbitos para no perder lo logrado.

 

Para finalizar, ¿Cuál diría que son las principales características del servicio que dirige?
Señalaría tres cosas como las más importantes: un chico aquí recibe diez horas de tratamiento por semana, mientras que fuera puede recibir una o dos horas, es decir algo que acá le lleva dos meses, afuera le llevaría dos años. En segundo lugar, contamos en el cuerpo del servicio con un grupo de acompañantes que no son estudiantes de psicología, ni de trabajos sociales sino personas que tienen una condición humana necesaria para acompañar el proceso que viven los chicos, reforzándolos en sus puntos fuertes alentándolos en sus partes sanas. Y por último, la cantidad de profesionales a cargo de los tratamientos familiares, que es mucho mayor que en otros lados, porque nosotros creemos que si se prepara y se fortalece a la familia para que pueda recibir al chico y  seguir dándole lo que el necesita para desarrollarse en forma correcta, es la mejor manera de que el chico crezca.


Nos vamos del hospital con la sensación de llevarnos nuevas hojas en nuestros libros de la vida, que ante la angustia de la no respuestas como padres hay una dirección donde buscarlas.

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