Gal Macadar, la actriz israelí que empezó a soñar en español

13.10.2017

Por Jana Beris

Entrevista publicada en PL86 - Septiembre / Octubre 2017

 

Gal Macadar (29) es actriz, acaba de participar en una de las series de televisión más populares de Israel (“Lihiot Itá, que en inglés se llama “The baker and the beauty” o sea “El Panadero y la bella”) y como además de talento tiene empuje y entusiasmo, está claro que su camino recién comienza y tiene una vida de éxitos por delante. 
Nació en Israel, hija de uruguayos (Dalia Silberstein y Claudio Macadar), y cuando tenía seis meses, por el trabajo de su padre como agrónomo, la familia se mudó a España donde Gal pasó su niñez. A los 9 años volvieron a Israel y al comienzo no sabía ni una palabra de hebreo pero en cuatro meses se sintió plenamente reinsertada. Hoy, el hebreo es su idioma más natural, aunque habla muy bien español, un idioma que evidentemente es central en el hogar de sus padres. 

 

Gal, el idioma es clave para un actor y de hecho cuando volviste de España, trataste de dejarlo de lado, pero en la serie televisiva “Lihiot itá” en la que actuaste, justamente tu personaje habla español. Hoy el idioma es muy atractivo en Israel.
Sin duda. Hoy está yo diría “de moda” en Israel, por las telenovelas. Pero cuando volví de España no quería que me reconocieran como una española porque simplemente no quería ser diferente.

 

Claro, más allá de cuál sea el origen, es el hecho que un niño precisa sentirse parte. 
Sí, eso es una de las cosas que para mí eran muy importantes. También en España. En España nosotros éramos los únicos judíos. Vivíamos en un pueblito cerca de Sevilla, Sanlúcar de Barrameda. A mi escuela venía una monja una vez por semana y yo me iba de la clase. 
Entonces siempre me sentí como un poco diferente. No tuve ningún problema con mis compañeros, siempre fui muy bien aceptada. Pero yo siempre quería entender por qué no puedo rezar con los demás, por ejemplo. Un día hasta traje una cruz a casa y la puse arriba de mi cama, como había visto en las casas de mis compañeras. Mis padres no me dijeron nada, pero al día siguiente la cruz ya no estaba. Y yo quería entender por qué. 

 

¿Y la actuación de dónde salió? Ese bichito que hoy te encanta ¿empezó también allí, de niña? 
En realidad empezó cuando imitaba a las madres de mis amigos, en España. Porque ellas eran muy españolas evidentemente y entonces hablaban con el acento con el que yo hablo en la serie que interpreté ahora en Israel, el andaluz… [Imita] “Pero nada, niño, ¿qué pasa?”
 
¿Y a tus compañeros les gustaba que hagas esas imitaciones?
Sí, ¡todo el mundo me aplaudía, me decía que lo hiciera más! Nos reuníamos los vecinos y los padres de mis amigos al lado de mi casa, y hacíamos como un espectáculo imitando a la gente. Y mis padres siempre me alentaban a que lo haga, así que yo sentía que me apoyaban mucho. Realmente creo que lo hacía bien. Hoy en día si me decís imitar a alguien, probablemente me resulte raro, porque soy actriz, pero de niña era otra cosa, no  tenía frenos que quizás de mayor uno ya tiene.

 

¿Tenías claro en ese momento a qué conduciría ese placer que te daba hacer esos espectáculos?
No, para nada. A mí me gustaba hacer muchas cosas: montaba a caballo, tocaba música, jugaba al volley, y no quería decidirme en algo específico. Iba una vez por semana a un taller de teatro y el tema siempre me picaba. Y debo decir que  mi abuela Ruth, la mamá de mi mamá, fue la primera que me metió en todo ese tema de la actuación. Siempre me llevaba al teatro, al ballet...eso me ayudó mucho.

 

 

MI VIDA
¿Y entonces... cuál fue el punto en el que entendiste que debés dedicarte a esto?
Quizás suene raro, pero fue durante el paseo a Sudamérica que hice con dos amigas, después del ejército. Estuve por supuesto en Uruguay mucho tiempo, me encanta... Lo que pasó fue que en determinado momento nos separamos con mis amigas y ellas siguieron por su cuenta y en Bariloche ocurrió algo terrible porque a una de ellas la violaron. Y además de lo que me afectó por lo que ella había vivido-hoy por suerte está bien- también se pasa por la cabeza el pensamiento que yo podría haber estado justo con ella y me podría haber pasado también a mí. Es muy duro. Y sentí que fue uno de esos momentos en que tenía que decidir qué iba a hacer con mi vida.

 

O sea, estabas en uno de esos momentos en los que dijiste: “Tengo que dedicar la vida a lo que quiero”.
Y a mí misma, no hacer nada para satisfacer a los demás.

 

¿Sentías que tus  padres te trataban de dirigir hacia un lado determinado? 
No, mis padres me apoyaban en lo que yo quisiera. Pero son muchas voces de la gente alrededor que uno oye. Yo tenía sólo 21 años en ese momento y muchas cosas influyen. Gente que te dice que es bueno tener un título universitario y cosas así. Pero ahí me dije “puedo no estar aquí mañana, no sé qué me puede pasar....y tengo que hacer lo que quiero”. Y sentí claramente que la actuación me corría por las venas. Así que ahí fui.
Ahí decidí, les dije a mis padres que quiero estudiar actuación. Me apoyaron, como siempre. Donde postulé aceptaban a solamente 10 de entre 700 candidatos y me aceptaron tras un proceso que te vuelve loco, varios días, varias audiciones. Terminó bien.

 

Con sus padres, Claudio y Dalia, y su hermana Dana. Foto: Gentileza de la entrevistada.

 

 

LOS PERSONAJES
¿Y qué es lo que más te gusta hacer, qué tipo de personajes? En “Lihiot itá”, tu personaje es propio de una comedia. 
Claro, es comedia. Me encanta la comedia, me encanta hacer reír a la gente. Pero el drama también. No me encasillo en una cosa. A mí me fascina la gente, conocer las distintas actitudes, cada uno es un mundo para mí. Y me encanta no ser yo. [Risas]

 

¿Pero por qué? ¿Qué problema hay con Gal Macadar?
¡No! ¡No hay ningún problema! Pero me encanta… Es muy difícil a veces ser uno mismo, te cansás ya. Y yo tengo la opción de hacer lo que quiera, y lo puedo hacer en todo momento. Si hoy quiero ser así, soy así, todo el tiempo lo hago. Creo que toda persona actúa diferente según con quién está. A mí me encanta salir de mí misma y meterme en el mundo de otros. 

 

 

EL CONTACTO CON LA GENTE
¿Y cómo ha sido el camino hasta llegar a la serial televisiva de la que hemos hablado, que es muy exitosa?
Trabajé en el teatro infantil de Orna Porat, lo cual me encantaba. Pero yo quería hacer televisión. Pasé una época difícil en que en todas las audiciones te dicen que no...pero yo me dije que el momento va a llegar, que este año haría una serie. Y así fue.
 
¿Te reconocen por la calle?
Sí, me reconocen. Me encanta porque me dicen especialmente de la actuación, porque me ven hablando hebreo, que soy totalmente diferente y dicen “¡No! Lo hacés perfecto, creíamos que eras española”, ya que el personaje lo es. Pero lo que más me gusta es que en cine o televisión, lo que hacés queda, no termina después que actuaste, como en teatro, aunque también me gusta, tiene su magia. Y te permite sentir la energía de la gente. Son dos cosas diferentes.

 

En el teatro sentís a la gente allí...y con la tele podés imaginarte a una familia reunida en el comedor mirando la serial ¿no?
¿Sabés que nunca lo pensé? Cuando me lo decís ahora...es cierto...una familia sentada. Es lindo.

 

¿Te gusta el contacto con el público?
Me gusta mucho cuando gente viene y me habla,  me escribe en Instagram, ¿sabés? Los nenes me llenan el corazón.  Pero lo central es que todo el tiempo me pregunto por qué lo hago. Por qué estoy actuando, por qué decidí. Y una de las cosas es porque me encanta poder interpretar a gente que es “transparente”, que en la vida normal no puede hablar y contar su historia, y ser yo la que la cuenta la historia. Pero también me gustan los personajes que tienen algo para darte, para inspirarte. 

 


PLANES DE FUTURO
¿Y qué futuro ves en tu camino? Ya dijiste en otra entrevista que sabés dónde vive  Almodóvar, y que cualquier cosa te le presentás en la casa...pero bromas aparte ¿qué sueños tenés?
Te cuento ante todo que “Lihiot Itá” se ha vendido a Amazon y estará en 200 países. Tengo entendido que también en Uruguay, doblado. Además estuve en Estados Unidos tres meses con una coach que es muy grande en todo el tema de la actuación, que me ayudó a abrir la mente. Vi que hay mucho para hacer ahí en español, impresionante. Así que sigo abriendo caminos, tanto allá como en España. Yo decidí algo, le doy con todo ahora y si pega, pega, y si no, no. Aunque no creo que no. 

 

Gal, a la izquierda, con todos los compañeros del equipo de “Lihiot Itá”. Adelante, en el medio, Assi Azar, el creador de la serie. Foto: Aviv Hofi

 

 

Pero aparte el peor trámite es el que no se hace. No podés quedarte con las ganas. 
Claro y ya veo que hay frutos de lo que estoy haciendo, entonces sigo.

Entonces a Almodóvar en dónde lo ponés, ¡con todo el trabajo que vas a tener en el medio!
No, Almodóvar siempre fue uno de mis sueños. Es uno de los más grandes. Y a mí me encantaría también actuar en Uruguay o en Argentina. 

 

¿Cine es otro escalón más arriba o no necesariamente?
Depende a quién le preguntás. Para mí sí. La serie que hice en la televisión fue algo muy grande para mí, tiene un rating altísimo, así que agradezco mucho siempre, porque fue mi primera oportunidad. Pero cuando recibís algo decís “Ok, lo puedo hacer”, y luego querés seguir avanzando. Quiero actuar donde sea. 

 

¿En Israel o querés abrir fronteras?
Primero creo que me tengo que formar acá. Y sin duda hoy hay un auge del cine israelí. No podemos olvidar a Gal Gadot, Mujer Maravilla. Hoy en día cuando yo digo en Los Ángeles que soy israelí te miran de otra manera.

 

Gal, feliz con el camino por el que ha empezado a transitar. Foto: Natan Zohar.

 

 

¿Estás contenta de que cuando tenías 9 años tus padres volvieron a Israel?
Estoy muy contenta, pero no sólo porque sea Israel. Obviamente me encanta Israel, pero además me parece importante eso de abrirte la cabeza para moverte de un lado al otro, de ser mucho más abierta con las personas. Aunque la verdad es que yo, donde me pongas, me las voy a arreglar. Así es mi naturaleza.

 

Vas a caer parada. 
Voy a caer parada y eso es una de las cosas que mis padres me dieron mucho. Y creo que es algo que tiene mucha gente en Uruguay, porque como es un país chiquito, mucha gente sale y vuelve. Entonces estoy contenta también de tener esa experiencia, de vivir en dos países.

 

Precioso Gal. ¿Algo más que quisieras comentar?
Que cuando alguien realmente quiere algo, al final lo va a conseguir si lucha por ello. Lo digo en voz alta para recordármelo a mí misma. Y si lleva tiempo, pues otra cosa que consiga, me irá acercando a la meta. Hasta que lo logre.

 

Gracias Gal. Que así sea.
Muchas gracias.
 

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