Entre la computadora y la cancha

Daniel Oszlak es originario de Capital Federal, Argentina, donde jugaba de arquero para el Club Deportivo Español. En octubre de 1989 hizo aliá con intención de continuar con su carrera en Israel, pero después de jugar 6 temporadas de manera profesional se lesionó y tuvo que dejarla. Estudió Educación Física y trabaja para la Municipalidad de Raanana desde 1994. 

 

 

¿Qué hacés en la Municipalidad?

Empecé como profesor de fútbol en los colegios primarios, después, con un grupo de amigos, fuimos encargados de colonias de vacaciones y luego entramos en la parte de educación informal. Se abrió un departamento acá en la Municipalidad y nosotros trabajábamos en los actos públicos. También abrimos una escuelita de fútbol en Raanana, y me dediqué a eso durante 10 años. En ese momento me fui a una empresa de computación, pero finalmente volví. Los últimos tres años estuve trabajando en la parte de computación, soy el encargado de todo lo que es Internet y telefónica en la Municipalidad.

 

¿Cómo llegaste a eso?

Porque después de 10 años en la Municipalidad quería renovar lo que hacía, así que me fui a trabajar a Bezeq (empresa de telefonía). Ahí estuve 8 años y aprendí de redes inalámbricas, infraestructura, topología, fibra óptica, y cuando terminé, volví a la Municipalidad a trabajar en eso.

 

¿Que hacés concretamente?

Básicamente todo lo que es informática en las escuelas y oficinas. Por ejemplo, acá hay un colegio en el que todos los chicos estudian con computadoras, no tienen libros, entonces tienen que tener un nivel de WiFi muy bueno y que funcione bien.

 

¿Cómo es el nivel tecnológico en Raanana?

Hoy está entre las 3 o 4 ciudades más avanzadas del país. Gente de otros lugares viene a ver cómo nos manejamos con nuestros proyectos, y a aprender.  El intendente que hace un mes dejó su cargo, Ze’ev Bielski, junto con Mijal Hirsch Negri, directora general del municipio, estaban constantemente pensando en cómo ir llevando a la ciudad a ser la más digitalizada, y dar los mejores servicios. Siempre nos ayudaron a llevar a cabo los proyectos que traíamos desde el Departamento de Computación. Eitan Ginsburg, el nuevo intendente, sigue la misma tendencia y nos da vía libre para llevar a Raanana a ser número uno en tecnología y computación. Siempre se piensa a futuro, en avanzar, en mejorar, en hacer todo más fácil, simple, y servicial.

 

¿Trabajan en conjunto con otras áreas?

Nuestro departamento es uno de los centrales de la ciudad, todo gira alrededor de la computación: la educación, la cultura, el deporte, los servicios al toshab -habitante-, estamos metidos en todo.

 

¿Cómo es la población en Raanana?

Hay mucha población joven. Últimamente vino mucha gente de Francia y Sudamérica, sobre todo profesionales, porque la educación acá es de las mejores, y la ciudad está creciendo.

 

¿El deporte lo dejaste de lado?

Para nada. Yo soy entrenador de fútbol desde los 25, 26 años. Empecé en Raanana, estuve 20 años en escuelita de fútbol junto con Hapoel Raanana, y hace ocho conocí lo que es el fútbol femenino y entré de lleno, con todas las edades. Hace tres años dejé de trabajar en fútbol en la Municipalidad porque es incompatible con el trabajo en computación, porque no puedo trabajar en dos áreas, así que pasé a distintos clubes. Por ejemplo, ahora estoy en Petaj Tikva con chicos de 9 años; y en Maccabi Hedera entreno fútbol femenino en dos categorías: juveniles y mayores. Así que el deporte no lo dejé, lo hago después de los horarios de oficina, es mi vocación, es mi profesión, pero lamentablemente en Israel no se puede trabajar solamente de eso.

 

Equipo profesional de Macabi Kishronot Hedera. Foto: Alma Machnes

 

 

¿Por qué fútbol femenino?

Una vez fui a ayudar a un amigo en un equipo femenino en Kfar Saba y dije ‘qué raro que no llegué a esto antes’. Es distinto, más sentimental. Las chicas quieren aprender, y juegan tan pasionalmente que no lo puedo dejar.  Primero viene el fútbol femenino y después, si hay tiempo, trabajo con chicos.

 

¿Te parece que hay una desvalorización a nivel social del fútbol femenino?

Sí, aunque los últimos años estuvo cambiando, pero despacito. Acá es gracias a la ayuda de Athena, una institución que abarca todo lo que es el deporte femenino, y que con mucha publicidad y trabajando día a día tratan de cambiar la mentalidad. Yo me di cuenta de que, por ejemplo, en los colegios no se mira con mala cara si las chicas juegan al fútbol. Influye mucho también Internet y la televisión.

 

¿Participaron en torneos internacionales?

Sí, viajamos. Yo trabajé hace dos Macabeadas como organizador de Kfar Maccabiah, y a muchos dirigentes que estaban ahí les gustó mi trabajo, así que fui comentando que yo trabajaba con equipos de fútbol femenino y hace tres años nos invitaron a participar en las Macabeadas de Centroamérica en Costa Rica. Al principio era algo utópico, pero con la colaboración de unos amigos, Lalo Zlotnik, Riki Kanterewicz y Aníbal Grimann, que cada uno en su área empezaron a darme una mano, y gracias a la ayuda de Maccabi Kfar Saba logramos armar un grupo de 15 chicas para representar a Israel. Estuvimos 10 días y fue una experiencia inolvidable. Fuera de eso, acá hay una liga de mayores, liga de juveniles y 2 divisiones: la selección nacional y la selección juvenil.

 

En cuanto a lo que es el apoyo brindado por el Estado, ¿sentís que se le da la misma importancia al fútbol femenino y masculino?

Todavía no, pero desde hace algunos años hay una tendencia a dar más espacio y oportunidades a las mujeres. Si tuviéramos el mismo presupuesto podríamos llegar a lo mismo o a más que de lo que ha llegado el fútbol masculino. Hay mucha esperanza de que se pueda levantar el nivel a la media europea, pero el problema es que no tenemos gran ayuda de los sponsors, ni de la televisión y tampoco hay suficiente cantidad de chicas como para hacer algo más competitivo en cuanto a selección se trata. Todo empieza por darles el espacio a las más chiquitas, que tengan una buena cancha para entrenar, un buen profesional que les enseñe. No hay igualdad en ese sentido.

 

Habiendo sido profesional del fútbol en Argentina e Israel, ¿cuál te parece que es la diferencia?

En Argentina estamos jugando al fútbol todo el tiempo, en la calle, en el patio. Es como una religión, un estilo de vida. En Israel no, hay muy pocos espacios verdes, hay poco espacio para practicar si no es en un lugar especialmente diseñado para eso. Esa es la principal diferencia, el vivir el fútbol como algo importante, el israelí no es menos que un sudamericano en cuanto a lo físico o lo técnico. En Argentina los domingos la tapa principal de los diarios es “el gol de” o algún partido, y acá tenés que ver un suplemento específico, el deporte está en un segundo plano. La segunda desemejanza es en los colegios. Acá se le da muy poquito tiempo a la educación física, y allá se considera muy importante hacer deporte, andar en bicicleta, correr, todo lo que es estar en movimiento.

 

¿Y en cuanto a lo que son los hinchas? ¿Cómo es acá?

Nosotros somos muchísimo más pasionales, lo vivimos con mucha intensidad. Acá es “se jugó, se ganó o se perdió, sigamos adelante”. Allá el fútbol es el tema principal, acá no.

 

¿Cuál fue tu mayor satisfacción como entrenador?

No me lo atribuyo a mí, pero hay tres o cuatro chicos de los que fui su primer o segundo entrenador y están jugando en primera división. Un chico que se llama Guy Melamed ahora está jugando en Hapoel Beersheva -que es el futuro campeón de la liga- y cada vez que me ve salta de la alegría, viene y me abraza, se acuerda de mí, que fui su primer entrenador; me pasa también con Yuval Titelman, que juega en Hapoel Kfar Saba. Otra vez, no me atribuyo el éxito de ellos para nada, pero es una satisfacción ver que en algo aportamos; y no me refiero solamente los chicos que están en primera división, sino todos aquellos que voy viendo, que me reconocen y reconocen lo que les dejé, y me saludan y me abrazan. Eso es lo mejor, que recuerdan esos momentos especiales que uno les fue dejando, las enseñanzas de vida; más que de fútbol, les enseñamos sobre ser compañeros, sobre respeto y sobre ser buena persona.

 

Se está acercando el mundial ¿tenés alguna predicción o deseo?

El deseo de todo argentino es que Messi levante la copa, y que se lo termine de comparar con los otros grandes jugadores como Maradona o Pelé. No la tiene fácil, pero ojalá que nos dé una alegría y que salgamos a la calle a hacer un carnaval. 

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