Hugo, un artista que tiene los ingredientes necesarios para provocar la risa

Hugo Daniel Marcos tiene 61 años, es argentino y reside en Eilat. Aterrizó en Israel a fines de 1999. En Argentina se formó en arte dramático y trabajó en televisión, radio y teatro.

Realizó más de 16 obras teatrales en escenarios internacionales, entre ellos, Argentina e Israel, jugando a la vez con varios estilos: comedias, infantiles, comedias dramáticas, unipersonales, entre otros. Además, realizó numerosas apariciones como actor invitado y principal, productor, guionista y animador en programas de televisión argentinos, utilizando como marca registrada su constante sonrisa. Participó activamente en diez programas radiales y aparte es profesor de teatro.

 

Hugo Daniel Marcos.

 

 

¿A qué edad te zambulliste en teatro? ¿Como sucedió?

Como casi todos, de muy chiquito hacía de payaso y maestro de ceremonias en los actos escolares, pero nunca había entrado a un teatro.  Mi primera vez fue a los 15 años, en la sala Martín Coronado del San Martín, para ver "El discípulo del diablo" de Bernard Shaw.  Salí tan impactado que me dije "yo quiero estar ahí", y al año siguiente ya estaba estudiando en el Instituto de Arte Labardén.

 

¿Qué significado tiene el teatro en tu vida?

No considero al teatro como una profesión, un oficio o incluso como una mera rama artística.  El teatro es una forma de vida, y desde el momento que lo abrazas, modificas esencialmente tus perspectivas, y te ofrece un camino, que cuando empiezas a transitarlo, renuncias inexorablemente a un sinnúmero de cosas que antes te tienen atrapado.

 

¿Qué artista/s te motiva y por qué?

Indudablemente cada artista tiene un gran cúmulo de determinadas influencias y a veces se hace difícil preponderar a uno por sobre otro.  En mi caso, con las comedias, podría mencionar en cierto aspecto al querido gordo Mesa, que marcó un poco mi rumbo en cuanto a metodología con palabras muy certeras. En una ocasión, cuando le mostré varias cosas que había escrito para otro programa de TV, me dijo con su habitual bonhomía: "Marquitos... (Así me llamaba él cariñosamente en el programa "Mesa de Noticias") ... escribís muy bien y tenés mucho talento. Pero no escribas lo que te parece gracioso.  Escribí lo que te hace reír a vos".  Esa creo que fue una de las claves del éxito de mis comedias, porque cuando me imagino una situación de alguna comedia, hasta que yo no me río a carcajadas, no la escribo, y luego inexorablemente, en esas mismas partes donde yo me reí, es el público el que entonces estalla en carcajadas.

 

¿Por qué usualmente elegís trabajar a través del género de la comedia?

Porque estoy plenamente convencido que diciendo las mismas cosas, pero con humor, se llega mucho más profundamente.  Eso no quita que he escrito también dramas, pero el humor me seduce de una manera superlativa, además de divertirme muchísimo, ya que sigo al pie de la letra lo aconsejado por el querido Juan Carlos.  No debo estar muy equivocado, cuando en este preciso momento se están estrenando cinco comedias de mi autoría casi al mismo tiempo, en el centro de la ciudad de Buenos Aires.  Supongo que eso querrá decir algo.

 

Hejal Ha tarbut, Beer Sheva. Espectáculo "Parejas y algo más" con Rosa Gomel. Foto: Miriam Waldbaum.

 

 

¿Qué proyecto teatral estas produciendo en este momento y cuáles son los planes a futuro en el ámbito artístico (en Israel y en Argentina)?

Por el momento mi proyecto es solo escribir, y cuando lo hago, no es pensando en Argentina o en Israel. Por suerte mis obras se están dando (gracias a Internet) en España, México, Puerto Rico, Colombia, Venezuela, Ecuador, Costa Rica, Uruguay, Chile, por supuesto en toda la Argentina y han traducido incluso "Extraños hábitos" al turco para hacerla también allí.  Hace muy poquito terminé de escribir otra comedia de enredos ("Una boda en un funeral"), y desde entonces ya estoy pergeñando la próxima.  Generalmente tengo dos tipos de comedias.  Las exclusivamente cómicas, que buscan (y por suerte lo logran bastante) hacer reír al público, -como serían los casos de "Un mal día", "Mi mujer es el plomero", "Extraños hábitos", "Vodevil" y otras tantas, y las que además de lograr las carcajadas, llevan cierta crítica social, -en algunos casos, bastante fuertes- como son, "Los imperfectos" que toca el tema de los discapacitados, "Amigas desgraciadas" sobre la violencia de género, "El virus de la carcajada", sobre un enfermo terminal,  "Qué harían sin mí", sobre la poca atención que se les dispensa a las amas de casa, "Lotería" sobre las miserias humanas dentro de una familia, y "La casa del senador" sobre la corrupción en la política. Aunque parezca mentira, todos esos terribles temas, son tocados sin procacidades, sin ofensas y sin golpes bajos, pero con constantes situaciones desopilantes.  Escribir esto no es un trabajo fácil, pero es muy placentero.

 

¿Qué diferencia notás entre el público argentino y el israelí? A tu parecer, ¿qué le atrae más ver al público israelí? ¿y al argentino?

A decir verdad, no tengo mucho contacto con el público israelí en materia teatral.  Todos los espectáculos que he hecho aquí desde el 2001, han sido para la colonia latina.  Sin embargo no creo que haya grandes diferencias, a pesar de la muy notoria disimilitud de idiosincrasias y de entender el humor.  Pero son nimiedades.  Y con respecto a qué les atrae, creo que por sus historias, ambos adoran el humor, pero tengo la leve sensación que el israelí tiene una mayor tendencia hacia lo trágico y dramático.

 

Junto a Adrián Di Stéfano (director) y Ana De Mateo (actriz) recibiendo el premio a mejor comedia por "Extraños hábitos" en Villa Carlos Paz , febrero 2017. Foto:  Ricardo Delanian.

 

 

Tengo entendido que aparte de ser guionista, actor y director, sos profesor de teatro. ¿Actualmente enseñás en Eilat?

Estuve enseñando durante varios años en Beer Sheva y en Arad, llegando a ser, durante el 2001, uno de los pioneros en crear un grupo profesional de teatro en español en Israel, con una exigencia total de entrega, estudio y ensayos; y montando espectáculos de primer nivel, hasta donde llegaban más de 400 espectadores por función en el Hejal HaTarbut de Beer Sheva.  Un verdadero éxito con comedias como "Mi mujer es el plomero", Un mal día", "Parejas y algo más", etc, etc.   Lamentablemente, distintos devenires en las conducciones de la Olei, fueron suscitando diferencias insalvables, y el manejo de los talleres de teatro recayó en otras personas que no lograron mantener lo que habíamos creado. Luego, por razones laborales, me trasladé a vivir a Eilat y todo se diluyó.  En Eilat se trabaja mucho (demasiado, diría yo) y se hace muy difícil la respuesta a convocatorias para estudiar teatro.

 

¿Por qué recomendarías estudiar teatro en general?

En realidad no lo recomiendo yo, sino todos los psicoanalistas y psiquiatras que he conocido. Yo mismo he tenido en mis talleres en Buenos Aires, a varios psicoanalistas que venían no sólo a tomar clases conmigo, sino también a participar como actores de las comedias, cuando las llevábamos a escena.  El teatro logra hacernos ver cosas, que nunca lograríamos por nosotros mismos.  Es cien por ciento beneficioso.

 

¿Te identificás con alguna frase universal? ¿Con cuál?

Con una de Bernard Shaw... "Algunos hombres ven las cosas que existen y se preguntan por qué.  Yo sueño cosas que nunca existieron, y me pregunto por qué no?"

 

¿Por qué elegís vivir en Israel?

Sencillamente para darles un futuro mejor a mis hijos.  Soy consciente que mi vida ya ha entrado en la pendiente de los últimos tramos y las expectativas son mucho menores que los recuerdos.  Cuando eso ocurre, el horizonte tan solo tiene forma de familia.

 

Hugo Daniel Marcos.

 

 

¿Qué mensaje le darías a la comunidad latina residente en Israel?

No me considero con autoridad como para enviarle un mensaje a toda esa comunidad... Pero sí podría decir lo que me gustaría:  Muchas veces he soñado con una comunidad que deje de enfrentarse por tonterías.  Que abandonen ciertos egos y apoyen los esfuerzos de gente que, doy fe, hay mucha y muy valiosa en las distintas OLEI, intentando día tras día nuevos proyectos y propuestas.  Que abandonen los "correveydile" que solo enfrentan y separan.  Que aprendamos a perdonar y disculpar y que no veamos a quienes piensan distinto como enemigos, cuando tan solo pueden ser simples adversarios.  Estas son cosas muy arraigadas en la Argentina y así nos va.  Creo que es hora de empezar a cambiar y de ponerle al mundo una sonrisa.

 

¿Qué te preguntarías a vos mismo en una entrevista?

Me preguntaría: ¿qué es la felicidad? Y respondería: "la felicidad son esos pequeños ratitos de luz que de vez en cuando aparecen en nuestra vida.  A veces con una caricia, una llegada, una mirada y otras con una simple carcajada, porque un instante de carcajadas, es también un momento de felicidad... Y para los que hacemos comedias, que sean felices, ya no es un deseo, es un deber!"

 

¡¡Muchas gracias!!

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