Perfil de un mago solidario

Entrevista con Gustavo Iusim, el mago que está en boca de todos.

 

Gustavo nació en Argentina en 1966 e hizo aliá hace 18 años por su fuerte sentimiento sionista. Actualmente vive en Netanya y describe a Israel como su lugar en el mundo. Su día a día consiste en hacer espectáculos de magia, dar talleres educativos y brindar ayuda a los que más lo necesitan.

 

¿Cómo empezaste a dedicarte a la magia?

Yo soy contador de profesión, la magia era un hobby para mí. A los 5 años vino un mago a mi cumpleaños y ahí decidí que yo quería hacer lo mismo. Por las vueltas de la vida estudié Ciencias Económicas, pero la magia siempre ha estado conmigo, y en forma profesional hace unos 25 años. Para dedicarse a esto hay que nacer con algo, no cualquiera puede hacerlo; yo sentí que lo tenía y me empecé a especializar. Tuve la suerte de poder estudiar con dos campeones mundiales argentinos, Adrián Guerra y Henry Evans, que son muy conocidos en el ambiente.

 

Gustavo Iusim. Foto: Daniela Percara

 

 

¿Qué es lo que pensás que te atrajo y te sigue atrayendo de la magia?

La magia es ilusión, es hacer algo posible de lo imposible, y siempre me gustó. La mayoría de mis trucos son cosas que a mí se me ocurren, me gusta improvisar, pensar. De repente se me ocurre alguna locura y la plasmo en la magia. Mi ideal es ser profesional, pero hacer mis shows con todo el amor posible, porque eso se ve. Otro de los motivos es porque me di cuenta que a través de este arte podía sacarle una sonrisa a mucha gente, podía ayudarlos, traerles un momento de alegría, y por eso fue que, en Argentina, junto a otros magos, creamos la Red de Magos Solidarios, la Red MASO, que ya lleva más de 20 años.

 

¿Qué hacen en la Red MASO?

Somos profesionales de todo el mundo y nuestro objetivo es llevar nuestra magia solidaria a lugares donde no podrían pagar por esto, como hospitales. También somos padrinos de dos escuelas rurales en Argentina, donde hacemos shows solidarios para juntar alimentos, útiles, banderas, lo que necesiten, porque son escuelas que están alejadas de todo, que no tienen agua, luz, ni nada. Así, cada tanto algún mago viaja para ahí, y el resto del tiempo enviamos toda la ayuda que podemos.

 

Gustavo Iusim en Ashkelon, 2014. Conflicto margen protector. Foto: Hadassa Iusim

 

 

¿Y acá?

 Cuando llegué a Israel me nombraron representante de la Red para Asia y Europa, y empecé a averiguar cómo podía ayudar acá. Ahí me di cuenta de que no existe el nivel de pobreza al que yo estaba acostumbrado a ver, pero había un montón de chicos enfermos, así que empecé a ir a hospitales. También hay otra realidad, que es la de la guerra, así que en esos momentos mi objetivo fue llevar alegría a los refugios, porque los chicos no podían salir. Fue una movida muy grande, muchos artistas, y no sólo magos, sino que payasos, cantantes, jugadores de fútbol, de básquet, empezaron a movilizarse para alegrar a los chicos, y a los grandes también. Todo esto lo hago con mucho amor, tengo un proyecto que se llama Magia Sin Fronteras, donde llevo mi magia a lugares pobres en el mundo. Cuando me voy de vacaciones siempre elijo un lugar donde sé que puedo hacer esto, lugares como Tailandia, China, distintos países de África, en el Caribe. En Sudamérica estuve en Colombia y Venezuela, zonas donde había chicos que en su vida habían visto un mago, o sea que para ellos era algo muy sorprendente.

 

¿Cómo se vive el tener que hacer un show en un momento de tanta tensión, estando en un refugio o en un hospital?

Es muy difícil, cuando estás en un refugio tenés que tener en cuenta que mientras hacés el show están cayendo misiles, y los chicos no son ajenos a eso, es muy difícil abstraerse a esa realidad. Yo trato de hacer que por unos momentos se olviden de esa tensión. Cuando uno habla de chicos enfermos de cáncer es muy difícil, porque uno sabe que hoy están y al poco tiempo tal vez no, pero trato de que se olviden por un rato de ese momento que están viviendo, ese sufrimiento que viven tanto el niño como los padres.

Hago también magia para sobrevivientes del holocausto, que también es un tema muy complicado, muy difícil, porque por desgracia muchos sufrieron toda su vida por lo que les pasó, y muchos viven en condiciones lamentables.

 

Gustavo Iusim en un refugio en Sderot. Foto: Hadassa Iusim

 

 

¿Tenés algún momento que te haya quedado marcado? ¿Alguna anécdota que quieras contar?

Cuando fue la Guerra del Líbano en el 2006 surgió un proyecto a través del Ministerio de Transporte, de Cultura y de Turismo de ir varios artistas, magos, payasos, cantantes, al Norte para hacer un show en un refugio y en un hospital, incluso venía el ministro con nosotros. En el camino paramos muchas veces porque sonaban las alarmas y teníamos que correr a tirarnos al piso y taparnos la cabeza. Cuando estábamos llegando al refugio hubo un cambio de planes, y en vez de ir primero ahí, fuimos al hospital. Llegamos al hospital, y en el momento en el que entramos sentimos como un temblor, una explosión enorme. Había caído un misil dentro de un edificio, y había destruido casi todo. Cuando terminamos de hacer la magia solidaria en el hospital nos dirigimos hacia el refugio, y vimos que era en el edificio en donde se encontraba el refugio que había sido alcanzado por el misil. Si el recorrido no se hubiese modificado, nosotros hubiésemos estado llegando al momento del impacto. Lo recuerdo y me emociono, son cosas del destino, creo que hay alguien arriba que nos protege de alguna manera.

 

 

Recibiste varios reconocimientos por tus proyectos, ¿no?

Sí, en 2015 el Lions Club Latinos Hasharón me nombró Personaje del Año; la OleiRaanana junto con la Embajada de Panamá me otorgó el Premio de las Américas; la Asociación de Artistas de Israel me distinguió como Mago Solidario del año y la Asociación de Artistas de Israel me premió dos veces el por mi proyecto de Magia sin Fronteras.

 

¿Cómo te hizo sentir eso?

Es un orgullo, uno ve que todo lo que hace tiene su reconocimiento. Lo hago desinteresadamente, pero siempre es lindo que te lo reconozcan. La solidaridad es algo que viene de mi educación, de mis padres, de mi familia. Siempre me enseñaron a ayudar al otro.

 

¿Te parece que hay alguna relación entre lo que es el ser solidario y ayudar al otro y la cultura israelí?

Yo creo que Israel por naturaleza es un país solidario, su gente ayuda mucho. No soy sólo yo que hago magia solidaria, sino que hay muchos artistas, cantantes y actores, deportistas que siguen la misma línea.

 

Gustavo Iusim en el Shopping en Beer Sheva. Foto: Hadassa Iusim

 

 

¿Cómo es el ser mago en Israel?

Es algo muy muy lindo, acá la magia es muy querida, muy reconocida. Acá, por todo lo que se vive, toda la tensión, todas las guerras, la mentalidad es seguir siempre adelante, ver la vida con optimismo y buscar motivos para festejar, así que en muchas fiestas se contratan magos, hay mucha actividad, y por suerte puedo vivir de esto, vivir de lo que me gusta que es lo más importante.

 

¿No se genera alguna contradicción o conflicto entre la magia y lo religioso?

No, hago muchos shows para gente religiosa, es un público al que le gusta mucho la magia. Obviamente hay distintos tipos de religiosos. Si hago un show para los ultraortodoxos, aclaro que todo lo que hacemos son trucos, que no hay una magia que viene del cielo. La música tiene que ser especial, no puede haber una mujer que cante. Mi show es interactivo, participan muchos chicos del público, con los ultraortodoxos no puedo invitar a niñas a que pasen, tienen que ser niños, pero bueno, son condiciones que ellos ponen y hay que aceptarlas. Sin embargo, hago muchos shows para religiosos, sobretodo con Jabad, que es una corriente muy abierta de la religión. Hice incluso uno para Jabad en Argentina, con el rabino TzviGrunblatt.

 

¿Cuál es tu sueño en relación a la magia?

Sueños creo que los cumplí todos. El más importante, que era llevar alegría y recorrer el mundo con mi magia, lo cumplí, pero lo sigo cumpliendo, es algo que no tiene límites. Obviamente me gustaría llegar a más lugares, ir a países donde no estuve e ir a más hospitales, llegar a más chicos que lo necesitan. Otro de mis sueños es que cuando mi hija de 3 años sea un poquito más grande podamos hacer un show juntos.

 

¿Tenés algún truco preferido?

Los trucos que más le gustan a la gente son aquellos en los que levito a una persona, la magia con dinero, con fuego y con agua. También todo lo que sea el mentalismo, el leer la mente. Yo soy mago y mentalista, son dos cosas diferentes. Los trucos que más me gustan a mí son los que yo fabrico, los que yo pienso y puedo elaborar a través de una idea que se me ocurrió. Obviamente en la magia está casi todo inventado, pero sobre algo ya creado uno puede modificar algunas pequeñas cosas y hacer algo distinto y especial. Ver nacer un truco que uno engendró, poder hacerlo y ver que la gente lo disfrutó es algo que me llena de satisfacción.

 

Cuando estás con amigos, ¿te piden que hagas magia? ¿Te molesta?

No, al contrario, me gusta porque sé que van a ser sinceros y me van a decir qué es lo que opinan sobre mis nuevos trucos; siempre que quiero probar algo nuevo aprovecho las oportunidades con mis amigos y familia, para ver su reacción y saber lo que opinan, y poder perfeccionar y mejorar. La magia la llevo en mi sangre, en mi corazón, así que es un orgullo que mis seres queridos la disfruten.

 

¿Y no te piden que les cuentes cómo lo hacés?

Sí, por supuesto, todos quieren saber los secretos del mago, pero cuando alguien me pregunta, yo les re pregunto si ellos son capaces de guardar un secreto; ellos me dicen que sí, y yo les contesto “Yo también”.

 

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