24° Aniversario del Atentado a la AMIA “Unamos nuestras voces”

A 24 años de aquel imborrable 18 de julio, donde el estallido del terrorismo cambió nuestra vida para siempre, desde Piedra Libre sentimos la responsabilidad de transmitir de una generación a otra lo sucedido en los atentados a la Embajada de Israel en Argentina (1992) y a la Organización Mutual Israelita Argentina (AMIA-1994) para que quede en la memoria colectiva y afianzar nuestro compromiso con la comunidad.

Por eso, convencidos de que el futuro está en manos de nuestra juventud, compartimos con ustedes el acto institucional de la Organización Hebrea Argentina Macabi (OHA) organizado por los jóvenes del curso de madrijim, en homenaje a las víctimas del atentado a la AMIA.

 

 

Ser testigo del legado que están asumiendo nuestros jóvenes judíos en todo el mundo, conmueve hasta las lágrimas.

Muestra de ello se dio en la sede de la Organización Hebrea Argentina Macabi (OHA Macabi), el pasado 13 de julio por la noche en el acto comunitario encabezado por los jóvenes macabeos.

La consigna elegida para el encuentro fue “unamos nuestras voces”, que se reflejó en cada discurso, representación, escenografía y multimedia.

Comenzó con un video en el que manifestaban el sentimiento que les provocaba un nuevo aniversario del atentado a la AMIA “Me silenciaron un 18 de julio de 1994” sentenciaban en una amplia pantalla, pese a no haber nacido en ese entonces.

 

Video cedido por el Prof. Maximiliano Klein, Director del curso de líderes de la OHA Macabi.

 

 

El salón estaba repleto de jóvenes, vestidos con buzos negros. Pidieron un minuto de silencio en memoria de las 85 víctimas, que luego fueron nombrados uno a uno acompañado de un colectivo y enérgico “presente”.

 

 

 

Solicitaron especialmente que no se aplaudiera durante el desarrollo del acto, lo cual fue respetado hasta que espontáneamente se quebró –por única vez- al ser presentada la oradora invitada. Teníamos ante nosotros a la Lic. Rosa Viñas, Presidenta de la Fundación Argentina para el Progreso de la Enfermería. Viñas atendió a los sobrevivientes del atentado a la AMIA en el Hospital de Clínicas de la Ciudad de Buenos Aires. Sus palabras conmovieron profundamente y se llevó un merecido reconocimiento por tan noble y difícil misión.

 

 

 

El silencio y el respeto fueron el marco en el que se sucedieron sentidas palabras en manos de los jóvenes, ante la mirada orgullosa y emocionada de sus padres y familiares, sentimiento compartido por los coordinadores (mejanjim) del curso de Madrijim.

Promediando el acto los quinceañeros actuaron una escena imaginada por ellos.  En el inicio había un joven que cargaba con el peso de “perseguir a la justicia” (tzedek, tzedektirdof) y mostraba su imposibilidad de alcanzarla, hasta que se fueron sumando uno a uno otros jóvenes, con el mismo objetivo. Finalmente, todos juntos lo lograron, demostrando que este agobiante pedido de justicia, que lleva nueve años más que su edad, sólo podrá conseguir su meta, mediante la unión.

 

 

 

“Unamos nuestras voces y hablemos, porque es nuestra única manera de mantener viva nuestra memoria y hablemos porque es nuestra voz (que clama) por las 85 víctimas del atentado, por nuestra comunidad, porque somos jóvenes judíos pidiendo memoria y justicia, los invitamos a unir nuestras voces”, exclamaron dos jóvenes. Luego, los futuros madrijim cerraron el acto entonando la reconocida canción “Quien quiera oir que oiga”, compuesta por Lito Nebbia que afirma”:“Si la historia la escriben los que ganan, eso quiere decir que hay otra historia, la verdadera historia, quien quiera oír que oiga. Nos queman las palabras, nos silencian y la voz de la gente se oirá siempre, inútil es matar, la muerte prueba que la vida existe”.

 

 

 

Una vez finalizado el acto todo fue abrazos y satisfacción por el objetivo logrado. Fieles al lema macabeo “jazakveheematz” (se fuerte y valiente), antes de irse cada uno a su casa, se compartió un momento de esparcimiento, para recobrar fuerzas para seguir adelante con sus vidas y con el compromiso activo de justicia y memoria.

 

Diferentes objetos, testimonios que se utilizaron en cada Aniversario.  Expuestos en este 24º aniversario como parte del homenaje.

 

 

 

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En primera persona

LOS JOVENES, NUESTRO LEGADO

 

Una vez finalizado el acto, brindaron su testimonio a Piedra Libre algunos de los jóvenes organizadores del acto por el 24° aniversario del atentado a la AMIA.

 

Conversamos con Natalia Algacec (15), Tobías Akselrad (15), Florencia Medina (15) y Lara Wainer (15), alumnos de primer año del curso de madrijim y con sus coordinadores, Roi Corrado (21) y Melina Lew (21). Conmovidos y orgullosos del homenaje que realizaron a las víctimas del atentado, respondieron a nuestras preguntas:

 

 

¿Cómo surgió la idea de organizar el acto?

 

Roi: Nuestro proyecto para armar este acto se basó en las voces, porque no queríamos que sea trillado, caer sólo en el pedido de memoria y justicia que es por demás necesario, pero buscamos rescatar un valor del cual no se haya hablado. Queríamos transmitir y transmitirles a los chicos el por qué de hacer oír nuestras voces. De los chicos surgió lo que se vio.

 

Natalia: Primero hicimos unas actividades planificadas por nuestros mejanjim con la temática de AMIA y luego nos contaron la propuesta de ser nosotros los encargados del acto en Macabi. Nos mostraron materiales del atentado y fotos de víctimas. Vino a darnos una charla una persona que estuvo en el reconocimiento de los cuerpos y fue muy interesante

 

Lara: Jugamos a recordar palabras, un juego en el que la moraleja era que es fácil olvidarnos de las cosas pero que, si nos olvidamos, perdemos. Nos enseñaron que tener miedo está bien, porque uno está alerta. Al contar la historia se transmite de persona a persona y al saber lo que pasó uno se cuida más, aunque estaría bueno no tener que hacerlo.

 

Tobías: Vimos videos sobre el 18 de julio, de los momentos del atentado, grabaciones de noticieros de momentos que nosotros no vivimos. Propusimos entre todos ideas para el acto y ensayamos una canción que no conocíamos: “quien quiera oír que oiga”

 

Alumnos del primer año del curso de madrijim de la OHA Macabi:
Lara Wainer, Tobías Akselrad y Natalia Algacec

 

 

¿Qué les gustaría transmitirle a los janijim sobre los atentados a la Embajada de Israel y a la AMIA?

 

Roi: Dependiendo de la edad, en mi caso que trabajo con adolescentes, les sumamos lo que no sabían, el trasfondo, lo que no sale en los medios, los testimonios de quienes nunca hablaron como la enfermera a quien le hicimos un reconocimiento en el acto.

 

Melina: Recordar siempre la fecha, lo que pasó, que esto fue planeado y lo que pretendemos como comunidad judía. En las peulot (actividades) rescatamos principalmente los valores que consideramos especiales que son: la memoria y la justicia. Claramente va de la mano de la transmisión.

 

Natalia: Me gustaría poder transmitirle a mis janijim, que hubo un atentado y que fue muy fuerte para la comunidad judía y para todos. Que no hubo una razón. A los más grandes les mostraría videos y testimonios y a los más chiquitos con pocos detalles.

 

Florencia: Haría con mis janijim actividades que incluyan mucho ruido y material que muestre el atentado. Me imagino diciéndoles que no paremos hasta que haya justicia, que no olvidemos, porque puede volver a pasar.

 

Lara: Les contaría a mis janijim que en un momento no hubo pilotes en las puertas de las instituciones judías, aunque a los más chicos no les explicaría por qué están los pilotes.

 

 

¿Qué sienten que les dejó organizar y vivenciar este acto?

 

Natalia: Este acto me dejó ganas de seguir transmitiendo, de aprender cosas que desconocía.

Melina: En el shule y en las comunidades judías desde que somos chicos nos transmiten lo ocurrido y con los años cada vez se habla y trabaja más. Por eso nuestra idea, como formadores fue que los futuros madrijim vayan pensando en la manera que, como jóvenes, como integrantes de una comunidad, van a alzar su voz de acá al futuro.

 

Tobías: Creo que nuestro compromiso como jóvenes es ayudar, estando activos, comprometidos con nuestra comunidad, con los problemas diarios, estar informados e informar.

 

Lara: A mí me tocó leer los nombres de las víctimas y cuando vi sus fotos la palabra atentado pasé a sentirla más fuerte. Cuando nuestros coordinadores nos mostraban el material del atentado me ponía en el lugar del otro y me dolía. Escuchar personalmente a alguien que lo vivió te llega más.

 

Alumna del primer año del curso de madrijim de la OHA Macabi, Florencia Medina

 

 

¿Cómo se enteraron de estos atentados?

 

Florencia: Me acuerdo que yo estaba mirando la tele cuando mostraron imágenes del atentado y mis papás me explicaron lo que pasó y no lo podía creer.

 

Natalia: No recuerdo cómo me enteré. Yo sabía que hubo un atentado, pero por encima, y ahora que preparamos este acto siento que lo conozco en profundidad.

 

Melina: Cuando vamos creciendo, tanto de janijim como de madrijim, asistimos a los actos de los aniversarios de los atentados y eso hace que dimensionemos, conozcamos y nos comprometamos mucho más.

 

Lara: Al principio me confundía el atentado a la embajada de Israel y a la AMIA hasta que mis papás me llevaron a conocer ambos lugares. Me shokeó cuando de más grande vi cómo quedó el lugar. Creo que le podía pasar a cualquiera, fue aleatorio y si volvería a pasar hoy en día siento que sería del mismo modo.

 

Roi: Desde chiquito fui al shule y a Macabi y en las aulas como en los grupos me lo fueron contando desde siempre.

 

 

¿Qué piensan que aún no hayan culpables ante la justicia?

 

Melina: Me da un poco de indignación, de bronca y así se lo transmitimos mucho a los chicos. Les decimos que nosotros no estuvimos y ellos tampoco, que pasó toda nuestra vida y no tenemos una respuesta. Que entendamos que antes de los atentados no hubo necesidad de tener en las comunidades judías argentinas personal de seguridad ni barrotes que nos protejan, Creo que eso también es justicia, poder vivir en una comunidad en Argentina libres y tranquilos.

 

Florencia: Siento que hay una impunidad terrible, hubo encubrimiento, es muy injusto tanto para los familiares como para las víctimas y para todos los argentinos que queremos saber la verdad.

 

Natalia: Me da mucha bronca que haya encubrimiento, siendo un tema tan serio que shokeó a la sociedad, que no haya justicia y no se haya atrapado a los culpables.

 

Lara: Nada cierra. No sabemos quiénes ni por qué lo hicieron, por qué en AMIA y a esas personas. Hay un montón de preguntas sin respuestas.

 

Roi: Yo estudio abogacía y trabajo en el ámbito de la justicia. Estoy empezando a acostumbrarme a que las cosas no cierren, por eso estos refrescos de memoria son muy buenos para todos.

 

 

¿Cuál sentís que es tu compromiso comunitario?

 

Roi: Parte de nuestro compromiso es estar en Macabi y como sucedió hoy transmitir para que los jóvenes organicen un acto para toda nuestra institución sobre el atentado. Teniendo 21 años para mí es muy satisfactorio llenar un salón con muchísimos chicos de 14 a 16 años.

 

Melina: Nosotros hoy estamos en rol de líderes. De acá al futuro es importante que siempre recordemos y transmitamos, tiene que estar en nuestra memoria en lo que hagamos. Debemos ser parte de la comunidad, educar y exigir justicia.

 

Mejanjim de la OHA Macabi: Roi Corrado y Melina Lew

 

 

 

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Entrevista a la Lic. Silvia Schlosman Gluck*

"Es falso que el tiempo cura las heridas, sólo las tapa"

 

Hace 24 años descubrimos fatídicamente que no estábamos preparados para contener una emergencia masiva como lo es un atentado. Por ello, seis meses después del desgarrador 18 de julio de 1994, un grupo de veinticinco profesionales fueron seleccionados por las autoridades de la AMIA para formarse en Israel con expertos en desastres masivos. Compartimos el testimonio de la Lic. Silvia Glück, una de las psicólogas argentinas capacitadas y encargada de brindarles contención a los sobrevivientes y a sus familiares, quien nos responde a una de las preguntas más difíciles: ¿Cómo se sigue adelante con tanto dolor?

 

Por Romina Gluck 

 

 

Los profesionales podemos construirnos “corazas”, tomar cierta distancia del sufrimiento ajeno para -de ese modo- poder ayudar a nuestros pacientes. Hay un antes y un después de situaciones traumáticas, nadie es el mismo tras un atentado o un acontecimiento de esta índole. Nuestra función como terapeutas es justamente acompañarlos para seguir adelante “del mejor modo posible”, conviviendo con un dolor desgarrador, aferrados a los afectos y a las motivaciones que colaboran para seguir adelante.

 

Hoy en día en Argentina estamos preparados los profesionales para asistir en emergencias masivas. Lamentablemente no lo estábamos en 1992 ni en 1994 -cuando ocurrieron los atentados a la Embajada de Israel y a la AMIA-. Por eso, en 1995 viajamos con un grupo de colegas a Israel para formarnos. Les cuento una experiencia que viví durante esa estadía Israel. El sobrino de nuestro capacitador murió víctima de un atentado en una parada de colectivos. Esa noche durante su clase, le pregunté cómo podía estar enseñando con tanto dolor y él me dijo “me duele terriblemente, pero no me queda otra que ponerme piel de elefante”.

 

Quiero compartir el caso de una pacientita de pequeños cinco años que perdió a su abuelo en el atentado, En uno de nuestros encuentros trajo una foto en una calesita. Le pregunté con quién había ido y me respondió, no ves que estoy con mi abuelo que está cuidándome”.

 

Los sobrevivientes y familiares del atentado hoy en día siguen calculando los años que tendrían sus seres queridos, imaginando a cada momento lo que ellos harían, como ir de campamento, celebrar su bar mitzva, su casamiento, a dónde viajarían, lo que les dirían o aconsejarían. Llevan sobre sus cuerpos pertenencias de sus seres queridos -cadenitas, anillos, collares-, conservan “mausoleos” en sus hogares, guardan sábanas intentando conservar sus olores, proyectan en los amigos de sus seres queridos como serían los propios a esa edad. Aun hoy, también tienen pesadillas recurrentes y situaciones que los llevan a revivir aquellos días, que se agrava debido a la falta de justicia y condena a los responsables de los atentados.

 

El propósito de estas líneas es poder transmitirles que la mejor manera de ayudar a los sobrevivientes y a sus familiares a seguir adelante “como puedan” es, ante todo, respetarlos sin juzgarlos. Es decir, si quieren hablar adelante… sino que no lo hagan. Si quieren ir al cementerio está bien y sino ¡también!. A muchos los daña asistir a los actos, ver imágenes relacionadas con el atentado o dar testimonio.  Dejemos por favor que lo vivan a su modo, legítimamente. Lo principal es abrazarlos, acariciarlos, apoyarlos, entendiendo que por momentos se emocionan, por otros lloran a mares, sonríen hasta a carcajadas –bienvenidas sean-. Ponernos en su lugar es el secreto.

En este momento los familiares sólo quieren justicia, confiemos en que llegará y aliviará el dolor. Nuestra misión, como profesionales, educadores, padres, etc. es transmitir lo que pasó en los atentados de una generación a otra.

 

“No se puede evitar que las aves de la tristeza vuelen sobre sus cabezas, pero sí podemos impedir que hagan nidos sobre sus cabellos”

 

*La Lic. Silvia Schlosman Glück es Terapista sistémica, Máster en desastres y Conflictos masivos y Máster en Gerontología.

 

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