Ieladeinu. “La violencia, no es un juego”

Dentro de nuestro seno comunitario judeo-argentino, tenemos una realidad que duele y nos preocupa profundamente. Una verdad que golpea a muchos niños de familias judías que enfrentan la violencia física y/o psicológica en sus hogares. Pequeños que creen que “se crece a los golpes” y naturalizan el maltrato de sus progenitores.

 

120 millones de niñas de todo el mundo fueron víctimas de relaciones sexuales forzadas y otras agresiones sexuales en algún momento de sus vidas. Imagen: cedida por la entrevistada.

 

 

Cuesta entender, o más bien es difícil aceptar, que haya niños cuyos derechos fueron o son vulnerados, consecuencia de abusos, sometimiento, maltrato, violencia y situaciones graves que provocan la urgente necesidad de la intervención judicial y hasta la dura decisión de separarlos de sus familias de origen, para protegerlos.

 

Una luz de esperanza viene de la mano del Programa Ieladeinu (nuestros niños), que desde el año 1999 vela por la protección de niños y adolescentes judíos de toda forma de maltrato y les brinda la contención y el ambiente propicio para su desarrollo y fortalecimiento.

 

¿Qué es Ieladeinu? Video cedido por la entrevistada.

 

 

Nos acercamos hasta la sede de Ieladeinu, ubicada en Tucumán y Agüero, en el barrio de Once y conversamos con su directora ejecutiva, Lic. Amiela Spector. Nos recibió en su despacho, con enormes ventanales que permiten disfrutar de una vista abierta a la ciudad de Buenos Aires. Pese a tan hermoso paisaje, mis ojos se fijaron en varias muñecas y juegos que conviven con pilas de carpetas y papeles sueltos: “tengo juguetes porque cada tanto vienen los chicos, pasan espontáneamente a visitarme y compartir un rato de juegos y charlas”, me cuenta Amiela sonriente.

 

No puedo comenzar a entrevistarte sin angustiarme al imaginar a un niño llegando a los hogares convivenciales de Ieladeinu vulnerable, carente de afecto y con su inocencia perdida...

Es muy duro. Los recibimos dentro de un marco de afecto, tolerancia y respeto y nos proponemos brindarles el espacio de contención y alojo seguro que precisan. Podemos ayudarlos a enfrentar el dolor y los traumas con los que llegan. En el judaísmo “ayudar” es contribuir para que el otro pueda sobrellevar la carga que le ha tocado soportar por circunstancias de la vida, esa es la gran misión. Yo he visto egresados de Ieladeinu que pudieron progresar y continuar su vida de manera equilibrada: pero obviamente depende de con qué parámetros midas cada historia, conociendo sus antecedentes.

 

¿A qué parámetros hacés referencia?

Por ejemplo, en los dolorosos casos del abuso sexual intrafamiliar, el objetivo interno de Ieladeinu, es protegerlo y brindarle toda la contención a fin poder lograr su revalorización como persona y fortalecerlo en su personalidad, atravesando las diferentes etapas emocionales de cada niño y joven víctima, más allá del acompañamiento a todo lo solicitado por el ámbito judicial que interviene. En cambio, sí pasa porque un niño que transitó una vida terrible logre llegar a la universidad, no siempre lo podemos coneguir, ni tampoco que superen por completo sus traumas, pero sí que pueda convivir mejor con ellos, con todas las atenciones profesionales que estén a nuestro alcance. En si nuestro objetivo principal es que los niños y jóvenes se sientan acompañados y contenidos en su dolor, necesidades desde diferentes aspectos, como asimismo además rehacer o mejorar su vida.  Y en los casos que esas necesidades dependan de fortalecer los vínculos, roles y/o responsabilidades de la familia se trabaja con ellos, desde el área Fortalecimiento Familiar.

 

¿Cómo es la dinámica de trabajo?

En Ieladeinu trabajamos en “particular”. Cada chico tiene sus propios objetivos y estrategias. Una meta común y por demás prioritaria es que puedan diferenciar lo que es una caricia buena de la que no, que hay cosas que son juegos y otras no, que adquieran valores y que es que te quieran bien. Se trata de cuidarlos, protegerlos, de restituirles sus derechos y acompañarlos en su andar. Lo más importante para un chico es seguir viviendo con su familia. Se analiza cada caso, se asigna un operador que trabaja de lleno. Cuando hay una medida judicial, que determina que los padres no están aptos en ese momento para que su hijo permanezca con ellos, nosotros ofrecemos acogimiento familiar de 0 a 3 años y en algunos casos también para chicos más grandes que vemos que pueden permanecer en el ámbito de una familia, donde es el espacio ideal para crecer. Sino ofrecemos el hogar convivencial que es transitorio y depende la permanencia de cada caso en particular.

 

Fotos cedidas por la entrevistada.

 

 

¿Cómo trabajan sobre su identidad?

Es uno de los derechos del niño tener acceso a su identidad, saber de dónde viene. Una de las cosas que hacemos es brindarle su judaísmo, desde el amor, desde la vivencia, desde los valores y no desde la imposición. Siempre desde el acompañamiento, desde el ejemplo y que vean que tienen mucha gente a su lado dispuesta a escucharlos con cariño. Hay dos maneras de transmitir desde la imposición o desde la elección, acá creemos fielmente que es desde el mostrarle con hechos, que se identifiquen y quieran por ellos mismo elegir asumir la religión.

 

¿Y cuáles son las reacciones de los chicos?

Cada uno de los niños lo internaliza a su modo. Creo que al principio a muchos niños que no conocen les cuesta mucho, no entienden nada, pero estoy convencida de que, si la Torá se la transmite con amor, con paciencia, con dulzura y con cariño, puede no comprenderse desde un comienzo, pero luego se asume como algo natural y se vive con placer.  

Algunos niños llegan de familias religiosas y otros ni saben que son judíos. Desde nuestra institución se interviene en cada caso en particular y respetando los tiempos y conocimiento de cada niño en su desarrollo. Nos encontramos con diferentes realidades de vida y la mayoría muy dolorosas. Lamentablemente el maltrato infantil intrafamiliar, los problemas psiquiátricos que padecen algunos niños por tales ámbitos y hábitos de desarrollo nos lleva a replantearnos dicha realidad y reconocer que existe también en el interior del judaísmo. Como las falencias que encontramos en relación a la falta de escolaridad y apoyo de algunos niños, donde Ieladeinu brinda ese espacio de acompañamiento, trabajando en la corresponsabilidad con las escuelas y colegios. Actualmente, los niños y jóvenes que son parte de nuestro proyecto, asisten a escuelas religiosas y otros a laicas privadas o estatales, según cada caso en el cual intervenimos, tratando de respetar su mejor centro de vida en base al “interés superior del Niño”, como nos lo exige la ley.

Tengo que agradecer y en nombre del staff de Ieladeinu, a directivos y equipos profesionales del ámbito escolar, como a sus respectivos Rabinos la buena predisposición de trabajar en red, y apoyarnos en las intervenciones de casos particulares de los niños y jóvenes.

 

¿Ieladeinu es sólo para chicos judíos?

Todo lo que sea el centro de día, hogar si son niños judíos, así también, como había comentado, trabajamos con familias judías, no siempre religiosas. Asimismo, asesoramos y capacitamos a quienes nos soliciten, pudiendo ser, en ámbitos no judíos, públicos o privados.

En relación a los Hogares Convivenciales se encuentran supervisados por la Dirección General de niñez y Adolescencia del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, mientras que es el Consejo de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes quien realiza la intervención si correspondiere, dicta las medidas y realiza el seguimiento, monitoreo y la fiscalización del dispositivo de cada caso, lo que se conoce como el Sistema de Protección  Integral de los Derechos del Niño, donde lo conforman e  intervienen diferentes organismos del Estado, como del Poder Judicial.

 

¿Qué cantidad de beneficiarios hay?

En este momento suman doscientos treinta y ocho chicos, entre niños y jóvenes que ya egresaron, pero continúan asistiendo del espacio de “Egresados” , donde se les brinda apoyo en su nueva etapa de vida y reinserción social y laboral.

 

 

¿En qué consiste esta propuesta para los egresados?

“Potenciando Jóvenes” es un programa conjunto de Ieladeinu y Fundación Jabad, dirigido en un principio a egresados del Programa y a jóvenes que no tienen una sólida red familiar que los sostenga. Tiene como objetivo ayudarlos a construir un proyecto de vida sustentable tomando en cuenta los siguientes ejes: social, trabajo, vivienda, formación académica, salud. Estamos convencidos de que cada uno tiene algo muy importante que puede ofrecer a los demás, el requisito es que estén dispuestos a su vez, a cooperar con los demás miembros, generando una sinergia que posibilite a cada uno desarrollar al máximo sus potencialidades en un marco de camaradería y amor al prójimo

 

 

¿Cómo llegan en la actualidad los casos a Ieladeinu?

Los casos ingresan, por el área de Admisión, donde son recepcionados, desde llamadas telefónicas, o personales, de particulares, ámbitos escolares, familiares de las víctimas, familias de la comunidad judía preocupados por otras familias y por vía administrativa (Defensorías Zonales) y Judicial. 

 

Ieladeinu es una organización que implementa un sistema de trabajo integral, de protección de derecho y cuidado de los chicos. Lo de integral profesional, es algo atípico, porque la realidad nos demuestra que no existe en la Argentina, esta mirada de intervención de diferentes dispositivos, equipos internos, y en red con las instituciones y organismos del Estado, reestructurando así nuestra área legal, a fin de responder al marco jurídico desde donde se ejecuta el Sistema de Protección de los Derechos del Niño. Dichos mecanismos son los Hogares Convivenciales y familias de acogimiento donde se protege a los niños que cuentan con medidas excepciones judiciales, de Cuidados Transitorios, equipo de fortalecimiento familiar, Centro de día con sus propias actividades, programa para jóvenes, voluntariado, etc.

 

¿Cómo es la rutina de los hogares convivenciales de Ieladeinu?

(Suspira y sonríe) Comienza muy temprano. Cada uno de los chicos tienen su propia rutina. Algunos van al colegio de mañana y otros de tarde, la mayoría hacen talleres extra escolares, tienen turnos médicos, terapia psicológica, recreación, apoyo escolar y muchas actividades dependiendo de los gustos y necesidades de cada chico.

 

 

Tu descripción suena a una familia numerosa…

No, justamente, por el contrario. Yo digo que los padres, a diferencia de nuestros hogares, mandan a sus hijos al mismo colegio, al mismo club y van combinando actividades. Pero acá eso es imposible, cada caso es tan particular que requieren logísticas diferentes y por eso necesitamos de tanta apoyatura. Se trata que los chicos lo sientan su hogar y brindarles las herramientas para que cumplan con sus rutinas de chicos y también que realicen aquellas actividades que les gusten o precisen hacerlas. El objetivo es que los chicos sientan a Ieladeinu como su hogar, superando así sus heridas emocionales, y derechos vulnerados.   

A algunos les gusta cocinar, a otros bailar, a algunas diseñar vestidos. Incluso los chicos van a diferentes tnuot, porque justamente queremos que cada uno encuentre su propio espacio de pertenencia. Trabajamos mucho para el afuera, para que los chicos tengan sus redes externas.

 

¿Los chicos de Ieladeinu pueden ser adoptados?

Es un tema que considero se debe concientizar y conocer bien desde lo legal, nos pasa que vienen matrimonios solicitando adoptar, pero Ieladeinu, aclaro, no da en adopción a ningún niño como decisión propia, el instituto de la Adopción requiere de un proceso Judicial y su respectivo control de legalidad.  Nosotros solo explicamos el proceso para adoptar, acompañamos, asesoramos y contenemos a la familia.

 

El Acogimiento Familiar es una modalidad de cuidado alternativo que permite acompañar en forma transitoria a niños cuyas familias no están en condiciones de ocuparse de ellos en ese momento.

 

 

¿Ieladeinu participa activamente en la creación de Leyes para la protección de los menores contra la violencia familiar?

Todo lo que es Hogares Convivenciales están convenido con el Gobierno de la Ciudad. Trabajamos, articulando con el ámbito administrativo y judicial, pero no con el legislativo. Es decir, no tenemos por el momento referentes la Cámara de Diputados ni Senadores, pero somos un referente institucional ya que formamos parte desde las Red de Hogares que presentan proyectos de convivencia para el bienestar de los chicos residentes, eso no quita nuestro interés a poder participar en todo espacio que sume al diseño de leyes y programas para el bienestar y defensa de los Derechos del Niño.

 

¿Cómo se dan los vínculos de los chicos fuera del hogar?

La realidad es que, a nivel social, que vivan en un ámbito de convivencia genera mayores dificultades. Nosotros intentamos que en otros ámbitos externos no sean vistos como “los del hogar de Ieladeinu”, sino como otros chicos más o como pares. Queremos que tengan vidas y rutinas normales. No que, porque pasaron una historia difícil, no puedan incorporarse y hacer sus vidas como los demás. En las escuelas de la red judía buscan especialmente apoyar a los chicos del hogar y trabajamos también en su inclusión en las laicas. Los chicos de Ieladeinu tienen sus propias problemáticas según cada caso, sus personalidades dependiendo de sus antecedentes de vida, o cuestiones que pueden complejizar los vínculos, como cualquier otro niño también las tienen. Los apoyamos desde ese lugar, en el que se den sus vínculos de modo natural. Todos los seres humanos reaccionamos diferente, pero tenemos el común denominador de necesitar ser parte de la vida del otro. La necesidad de recibir cariño, de sentirnos queridos, valorados, amados y ser parte de un proyecto. Los chicos van encontrando aquí adentro afinidades entre ellos y más apego con ciertos profesionales y sus pares

 

¿Qué tipo de consecuencias traen aparejadas de sus historias de vida?

Muchas y variadas. Tienen dificultades de estudio, de conducta, de salud, de identidad, vinculares y baja autoestima. En las terapias trabajamos mucho sobre el fortalecimiento de los chicos. Lo cierto es que hay niños más resilientes que otros. Algunos lo van superando más rápidamente, que son súper sociales, cancheros y te cuesta creer lo que vivieron, pero otros precisan mucha contención, se respeta los tiempos de cada niño.

Por ejemplo ¡La violencia no es algo normal que tiene que suceder, no debe ser normal! escuché a un chico del centro de día decir: “a mí me gusta que me peguen”, lo tenía naturalizado y esa construcción hay que desarmarla.

Considero que hay mucho trabajo externo por concientizar y acompañar a las familias sobre la problemática social de la Violencia Familiar, la cual encuadra diferentes modos de cómo se manifiesta y naturaliza en dichos ámbitos.

 

¿Y en cuanto a la formación religiosa?

Muchos de los chicos llegan con una vida judía de su núcleo familiar y son ellos mismos los que eligen, por ejemplo, si hacer o no su Bar Mitzvá. La mayoría quiere realizarlo. Se los prepara en el templo a los hombres y en el caso de las nenas es una celebración dentro del hogar.

 

Este es un momento en que aprovechan a aprender más sobre Torá. Foto: cedida por la entrevistada.

 

 

Te cuento que, como periodista, viví la hermosa experiencia de grabar con las nenas del Hogar Convencial una vídeo sorpresa para el Bat Mitzvá de una de ellas. Al observarlas interactuar, me emocionó ver que no distaba del vínculo de hermanas de sangre.

Justamente una morá de ellas me enfatizó hace poco que es impresionante cómo se cuidan unas a otras, se defienden, se protegen. Impacta verlo.

 

¿Cómo podemos velar por el cumplimiento de los Derechos de los Niños?

Es una responsabilidad de todos, principalmente, reconociendo socialmente que los niños y jóvenes son “Sujetos de Derechos" y brindándoles a ellos mismos el conocimiento de ello. Igualmente, siento que vamos por buen camino, si trabajamos en la corresponsabilidad institucional y social, y creando más espacios como Ieladeinu con una mirada Integral sobre la Infancia y Adolescencia.

 

¿Qué podemos hacer desde lo individual?

Muchas cosas. Asumir responsabilidades, ayudar, denunciar si es necesario, no mirar para otro lado. El otro día vinieron alumnos del colegio Tarbut y les dije: el maltrato se da todo el tiempo: lo hacemos nosotros cuando no saludamos a alguien, cuando entramos al colegio y pensamos que el de seguridad es parte del portón y no le decimos hola, cuando le gritamos a una maestra, eso es también maltrato. Todos los días nos maltratamos como sociedad. El asunto es desde uno mismo intentar mejorar como personas, escuchar, ayudar, tratar bien. Es muy difícil evitar lo malo pero, desde un concepto judío, a veces la oscuridad es ausencia de luz por eso hay que expandir la luz.

 

¿Cómo podríamos iluminar esa oscuridad a la que hacés referencia?

Desde nuestro lugar, mejorar como seres humanos, crecer, cuidar a los demás y cuidarse uno. Denunciar. También capacitarnos los docentes y profesionales para ayudar más, no improvisar y contar con especialistas. Hay que denunciar la violencia y pedir ayuda.

 

El maltrato, no es un juego - Video: cedido por la entrevistada.

 

 

¿Cómo animarse a denunciar, sin temer a las consecuencias?

Las denuncias pueden ser anónimas o no y son sencillas de realizar, basta con un llamado a Ieladeinu, donde se evalúa si es sólo asesoramiento o se debe intervenir. Cada caso es particular. Quiero destacar que nosotros sólo trabajamos con chicos.

Hacer un llamado simplemente para que nos avisen de cualquier cosa rara que vean, sea que suceda en su familia o afuera. Inclusive contáctense si dudan, a veces no es sencillo determinar si se tratan de situaciones de maltrato, por eso conviene asesorarse, y no dejarlo pasar, ya que como ciudadanos podemos colaborar en la prevención.

 

En cuanto a temer a las consecuencias de denunciar, creo es un error, y desconocimiento social, en los casos de violencia familiar, o niños -supuestamente víctimas-, la misma ley nos obliga “al que tomare conocimiento debe denunciar”, particulares, ámbitos públicos o privados.

 

¿Ieladeinu tiene sedes en otros lugares del mundo?

No, pero si hay instituciones similares. Sucede que a veces varían de un país a otro por las cuestiones culturales o legales.

Trabajamos en contacto con otros lugares del mundo y entre todos nos nutrimos. Acá el Estado debería apoyar más a las ONGs y su gran trabajo, como sucede en otros países. Cuando veo la metodología de trabajo en otros lugares, como Israel, EEUU, España, me doy cuenta que tienen otro acompañamiento estatal sobre el cuidado de sus niños. En países desarrollados garantizan más los derechos, acá hay demasiada burocracia.

 

Contanos sobre la experiencia de los chicos de Ieladeinu que viajan a Israel...

Sí, algunos de nuestros niños viajan por diferentes planes, algunos se quedan a estudiar y a su regreso ya quieren planificar un nuevo viaje a Israel. Otros hacen aliá y se sienten genial. Deseo de corazón que nuestros egresados hagan aliá porque siento que es como revertir su vida, volver a construirse sin importar lo que vivieron, es recomenzar.

 

 

¿Cómo impacta en vos tu trabajo en Ieladeinu?

En lo profesional es un trabajo con muchísima responsabilidad de gestión, de números y trabajo 24 horas. Me resulta agotador pero muy lindo. A nivel personal me quebró, creo que tengo todos los síntomas de las personas que trabajamos en esto. De noche pesadillas, fatiga, me duele todo. Siento que me cambian los valores: llego a casa y veo a mis hijos y digo: gracias B”H, por todo lo que tengo. Le agradezco a Hashem porque me siento afortunada. Muchos de los casos me los llevo a casa conmigo, ya mis noches son partidas. Sucede que hay muchos casos complejos de difícil resolución. Se mezclan la urgencia y a veces la impotencia por no poder hacer todo lo que una quisiera, ya que no todo depende de uno mismo y de la institución. Me gusta mucho lo que hago. Yo siempre le pido a Hashem trabajar en mi profesión, soy administradora de empresas, pero que mi trabajo tenga una misión especial. Siempre pido acostarme y levantarme sabiendo que tengo mucho para hacer. Entonces está mi agradecimiento de poder hacer lo que me gusta, creciendo como ser humano y haciendo sobre todo algo por el otro. Acá en Ieladeinu Ver como los chicos van creciendo y progresando es lo más maravilloso y gratificante.

 

¿Te remite a algún caso en especial?

Hay una nena que cada tanto viene a mi oficina y juega con las muñecas que tengo acá, me las peina y acomoda y me habla (cuenta con una sonrisa tierna). En esos momentos pienso qué hubiese sido de la vida de esta pequeña, si no existiera Ieladeinu y seguiría en su casa. Como comenté al principio, tengo juguetes acá porque como ella, hay otros. Son entonces un montón de fotos diarias, no lineales, a veces de crecimiento y otras de retrocesos. Cierro los ojos y pienso en esa nena y su historia y digo wow está sonriendo pese a todo. Eso es maravilloso.

 

¿Como culmina la etapa de los chicos en Ieladeinu?

Los chicos regresan a sus vínculos familiares, otros son adoptados según lo determine el órgano judicial interviniente, o simplemente cumplen la mayoría de edad.

Ieladeinu es un espacio transitorio – provisorios en el desarrollo de cada niño y joven, ellos tienen que formar su propio proyecto de vida una vez superadas sus vulneraciones, tener referentes afectivos externos como una red social, inclusión social y laboral, por lo que intentamos acompañarlos en ese recorrido.