Maratón de lavados

Todo el mundo está con eso de las maratones, los triatlones y el Iron Man. Yo la única maratón que ejercito es la maratón de los lavados de toallas y sábanas. Estoy toda la semana corriendo (sin correr) de acá para allá: oficina, colegio, supermercado, clases de baile y arte de mis hijas… y apenas si llego a lavar la ropa que ellas necesitan. Lo mío lo dejo para lo último. Y las tollas y sábanas se van acumulando hasta que no hay una limpia para cuando salís de la ducha o necesitás cambiar el juego de sábanas de la cama ¡porque ya soñás con el estampado de las que venís durmiendo hace un mes!

 

 

Por eso, un sábado cada tanto, me toca hacer maratones de lavados. Como su versión deportista, también ésta implica disciplina: levantarse temprano y tomar un café, pero sin comer mucho durante el desayuno para evitar la fiaca, ahora reposicionada como “morosidad” (procastination) denunciada por los libros de auto ayuda como el enemigo número uno para ser feliz (o para tener ropa limpia). Se recomienda antes que nada, vestir ropas cómodas y prepararse psicológica y físicamente para hacer foco en determinados músculos del cuerpo. El abdomen y los brazos en primera instancia; pero sin dejar de lado las piernas. Cada vez que a una le toca agacharse para levantar del piso esa media que se quiere escapar de su pareja, y perderse por siempre en el universo paralelo de las medias desaparecidas: estamos ejercitando los músculos del abdomen y brazos. Si a la vez cada tanto, elegimos agacharnos, podemos aprovechar para mover los aductores y cuádriceps que no movemos desde 1998. La sensación de satisfacción puede variar altamente, en especial si encontramos al fondo del tacho, esa remera que ya habíamos dado por perdida casi un año atrás.

 

Si uno no se distrae y se dedica absolutamente todo el sábado a lavar, puede llegar a dormir incluso con las sábanas de la cama combinando con los cobertores de las almohadas; y evitar lechos multicolores con estampados infantiles de La Sirenita y Frozen conviviendo lado a lado. Mis hijas saben cuán importantes son estas maratones para el bien de la familia, y aguardan el fin de la misma como si fuera el de una carrera de verdad. La celebración es proporcional al tiempo que tardo en llegar a la recta final. Generalmente, dependiendo de la música que me acompaña, me toma unas 5 horas lavar 20 kilos de toallas y sábanas. Las canciones tipo “fiesta brasilera” me pueden evitar unos 40 minutos promedio. Pero la música electrónica es la que verdaderamente acelera el proceso un 15%, comprobado científicamente.

 

Mi record fue el 14 de mayo de 2017, gracias a unas barritas de proteína que me ahorraron la pausa del almuerzo (o sea las tres almorzamos las barritas) y logré lo imposible: hacer la lavandería en 3 horas. Ese día mis hijas comprendieron que cuanto más rápido yo haga la maratón, más tiempo tendríamos para hacer kef. Me ayudaron en la carrera contra el reloj: organizando las toallas y sábanas por colores y vaciando la lavadora para ponerlas en la máquina de secar. El trabajo en equipo rindió sus frutosy consecuentemente logramos transformar una jornada de lavados en un día divertido, donde las sábanas, toallas y nosotras bailamos al ritmo de David Guetta; ¡y encima nos sobraron dos horas de regalo para bajar a la plaza a jugar! 

 

 

Secciones:

Please reload

banner_OLIM_TLV_ESPAÑOL_NEW.gif
banner muni KS adultos en movimiento.gif
banner leon amiras.gif
Notas recientes

Pan dulce de Guille (Receta de mi madre y abuela)

December 5, 2018

1/10
Please reload

Notas publicadas

November 16, 2019

October 28, 2019

October 24, 2019

August 20, 2019

August 17, 2019

August 11, 2019

August 6, 2019

Please reload

Búsqueda por sección