“Cómo criar hijxs no machistas”

Llego a la confitería que eligieron Liora Gomel y Ariel Dorfman para nuestro encuentro, ubicada en la avenida Callao, a metros de la avenida Rivadavia. Su ubicación no tendría relevancia, sino hubiera percibido en ella “una causalidad” debido a los pocos metros que nos separan de la Plaza de Mayo, el espacio por excelencia en el que suceden manifestaciones embanderadas en la lucha por causas sociales. Justamente la dupla de autores del libro: “Cómo criar hijxs no machistas” -cuyo reciente lanzamiento nos reúne-, se dedican tiempo completo a activar en post de la inclusión y la igualdad. Ambos encabezan la Fundación Encontrarse en la Diversidad (enladiversidad.org.ar) y otros proyectos ligados a este fín.

 

El libro.

Foto: cedida por los entrevistados.

 

 

Me recibe Liora, con quien nos conocemos desde hace un tiempo porque somos colegas, de profesión y también en la comprometida labor diaria de ser mujeres, madres, amigas, esposas, entre otros roles. Nos ponemos rápidamente “al día” hasta que llegó Ariel, pidiendo disculpas por necesitar unos instantes para poner al corriente a “Lio” (como la llama a su esposa) de que dejó a sus hijos en la colonia y el auto estacionado en el mejor lugar que pudo para que ella se encargue de retirarlos. Siento que me acababan de dar un ejemplo, sin darse cuenta, de su percepción frente al rol del hombre y la mujer en esta sociedad, un cambio de paradigma que ejercitan en el que papá y mamá trabajan y se dividen equitativamente las tareas de la casa y la rutina de los chicos.

 

Tras pasarse las llaves del vehículo, me ponen el “pulgar para arriba” para comenzar la entrevista. Oprimo el botón “REC” y les propongo romper el hielo con un pequeño juego de roles, donde no harían una presentación personal, sino uno al otro. Este fue uno de los pocos momentos en que hubo una pausa espontánea y un intenso cruce de miradas entre ellos. Ariel me confiesa que se sentían sorprendidos “pero que está bueno hacer este ejercicio, que no solemos practicar”.  Hago un gesto para que Ariel comience. Internamente me cuestiono el no haberle dado la palabra a Liora por aquello de “primero las damas”, pero su compañero -al fín y al cabo- la estaba presentando a ella. En fín, percibo estar influenciada por la lectura del libro de su autoría, que me hace repensar mi visión acerca de este tema tan actual en la agenda social: la inclusión y la igualdad de géneros.

 

 Fotos: cedidas por los entrevistados.

 

 

Decido soltar ese pensamiento y adentrarme en esta imperdible charla de café, que comparto con ustedes. Podrán reflejarse o no, pero estoy segura que los invitará a reflexionar sobre el camino andado y el que queda por recorrer.

 

Ariel dejo a tu criterio la presentación de Liora...

Ariel: Ella es mi compañera y yo soy su compañero. De eso se trata la cosa.  Ante todo es mi esposa, madre de dos de mis hijos, persona que amo, que comparto criterios y otros no. Es una persona con la cual estamos empezando a encontrar un camino para recorrer lo que venimos transitando, con mucha dificultad, hace tiempo. Me refiero a pensar en una sociedad más igualitaria.

 

Liora: Ariel es mi compañero. Es el mejor varón con el que podría haber formado una familia. Es una persona que piensa y actúa en consecuencia. Nuestro proyecto de vida, de familia, está basado en la ética con la que actuamos fuera del hogar y de la pareja.

 

A: Obvio que tenemos cosas en las que pensamos distinto y las vamos negociando. Construimos una relación muy adulta y hace que vayamos más allá de lo individual, que pensemos en un otro.

 

Y de esta relación nació el libro “Cómo criar hijxs no machistas” ...

L: En este libro compartimos el recorrido que hicimos y hacemos. No es un proyecto cerrado. Es decir, no todo es fácil, ni hay manuales de cómo hacerlo. La vida adulta nos enfrenta a situaciones complejas, pero es mejor cuando uno sabe que cuenta con una pareja para conversar, sobre lo que no le gusta, lo incomoda o lo entristece, pero también lo que le hace bien. El libro plantea el encuentro como una herramienta para resolver conflictos. Enfatiza la necesidad de, ante todo, conocerse a uno mismo. De no ser así, es muy difícil plantearle al otro cuestiones diversas como: “mirá no estoy de acuerdo con el colegio que elegís para nuestros hijos o dividamos equitativamente las tareas del hogar”. Es necesario estar parados sobre nuestros propios pies. Saber ciertamente quiénes somos.  

 

¿Cómo fue el proceso de elección del título del libro?

L: El debate central con la gente de la editorial pasó principalmente por la primera parte del nombre cómo criar “hijxs, hijos e hijas, hijes”… para Ari y para mí era “hijos e hijas”. Porque no se trataba de criar hijas empoderadas sino también a hijos que acompañarán. Nos preocupa mucho que están habiendo muchos contenidos para que las niñas se empoderen, pero es difícil encontrarlos para varones. La gente de la editorial nos respondió que “hijos e hijas sonaba demasiado político” y querían evitarlo. Surgió “hijes” pero temimos que espantara a lectores que aún no están en tema y queríamos abrir el juego. Entonces la “X” nos pareció que era una fórmula aún válida y quedó. Por otra parte, lo de “no machistas” fue para que quedara claro que no era solo sobre “criar hijxs feministas” sino “hijxs no machistas”.

 

Luego decidieron mantener el vocabulario inclusivo (@, X, E) a lo largo del libro…

A: Es una estrategia que Lio propuso para ponerlo como disputa. Para incorporar una nueva manera de hablar sobre nuestras identidades. Creemos que la diversidad tiene que ver con esto. Con aceptar su incorporación. Con ir comprendiéndola a medida que avanzás en el libro.

 

L: Lo que tratamos de demostrar utilizando patrones más añejos como el @, es demostrar que la conversación no es nueva, sino que continúa desde hace tiempo. El “hijes” nos va a dar una foto actual, el @ una anterior y ya aparecerá una nueva. Cuando ponen esto en término gramaticales le quitan el trasfondo político, porque con este modo de escribirlo, se está intentando cambiar una forma de pensar.

 

El libro ya ubicado en alguna librería.

Muchos amigos los ayudaron a ir viendo cómo llegaba cada día a lugares nuevos.

Foto: cedida por los entrevistados.

 

 

¿Qué feedback reciben de quienes leyeron su libro?

L: Dos amigos me dijeron que sienten que se quedaron tranquilos que van por buen camino. Siento que también sirve el libro para eso, poder decir: “mirá, estoy informado, en tema”. También leímos la devolución de una persona que me gustó mucho que siente que el libro “es una conversación con otros que tienen la misma pregunta: ¿cómo criamos pibes no violentos y pibas no sumisas?

 

¿Qué entienden por machismo?

L: Para nosotros el machismo tiene que ver con alguien que se siente superior al otro y lo que queremos proponer, es una cultura en la que estamos convencidos de que todos somos iguales, nadie es mejor que el otro y tenemos que construir una sociedad en la que todos podamos alcanzar nuestro desarrollo pleno.

 

¿Cuál es su percepción respecto de la crianza, la puesta de límites y la educación “no machista”?

A: La puesta de límites en la crianza es una posibilidad dentro de miles. Por eso nuestro planteo tiene que ver con un cambio más social, más educativo. La supervivencia para ver “quién es el más macho”, es el machismo y se da en diferentes espacios, tanto en adultos como en niños. No creemos que quien sobrevive sea el más fuerte.

 

L: Traigo una escena de nuestro libro. Se cae una nena en la plaza y varios adultos corren en su ayuda y la asisten. Ninguno de ellos se cuestiona si la pequeña tiene mamá y papá, o madre y madre o ambos padres, cuál es su religión, su comida favorita, ni a dónde vive. Simplemente la ayudan. En ese instante de genuina humanidad, se traduce la diversidad, a la igualdad, a la inclusión.

 

¿Podrías ampliar este concepto?

L: La foto de la identidad es cortita. Va mutando constantemente dependiendo de dónde y con quien estemos: en el trabajo, con amigos, en familia, en pareja, solos. Uno es muchas identidades y roles. Sabemos que este camino que emprendimos con Ari, es desestabilizante. Tiene que ver con un formateo mental de la matriz de la discriminación, que fuimos aprendiendo en la escuela o cuando erróneamente precisamos etiquetar para definir. Lo que no hace al hecho suma prejuicio. Cuando los medios titulan; “Arrestaron a una persona de tal nacionalidad...” lo agrega. En el libro sostenemos que hay que cambiar ese paradigma.

 

Retomando el concepto de Ariel sobre el ser adultos, y a colación de lo que leí en su libro, me surge reflexionar con ustedes acerca de si somos adultos mal enseñados o mal aprendidos.

A: Sí, claramente es así. Al dicho que indica que “discrimina el ignorante” le agrego y también “el mal aprendido”. Tenemos la suerte de ser humanos y poder reaprender. Todo el tiempo estamos en una constante revisión.

 

¿Cómo lo traducimos los padres en acciones para con nuestros hijos?

L: Poniendo en práctica lógicas que dejen de ser machistas. Si le damos a nuestros hijos opciones para que elijan, es otro el recorrido. No indicarles que el color rosa es para las nenas y celeste para los varones, si después lo eligen es otra cosa; eso es cambiar el pensamiento, dejar de ser machista. Hay que correr de una buena vez este manto de cosa dada de una vez y para siempre y cambiar. Cuando nos sacamos la carga de buenos o malos padres, es un gran aprendizaje. Tener miedo a que el terreno de la crianza se mueva, no sirve.

 

A: Tenemos que cuestionar la hegemonía, la esclavitud. Debemos “salir de Egipto”, porque el machismo lo es. En muchos casos la sociedad pudo empezar a verlo. Habrá gente que elija quedarse allí y está bien. Creo que el primer paso es ver que no hay que seguir el estatus cultural.

 

L: Ari cita a Egipto como un lugar metafórico. por el antiguo testamento. Es interesante para ver la matriz de la diversidad que buscamos transmitir. Es decir, él precisó citar un relato bíblico y a mí me surgió cuestionarme que -sin querer- al citar lo acontecido en Egipto podemos promover la Islamofobia. En la cultura hay tantas huellas que tienen que ver con dejar al otro afuera, con tratarlo como a alguien inferior, con correrlo de sus derechos a la dignidad, que tenemos que revisarnos las veces que haga falta por no seguir promoviendo la discriminación. Tal vez, esta charla nos sirva para decidir si continuamos poniendo a Egipto como ejemplo.

 

A: Tal cual, esta revisión que dice Lio, que por suerte la trajo, muestra cómo podemos revernos cuando hablamos con otras personas, en ese intercambio con el otro y sintiéndonos orgullosos de quienes somos, se refuerza nuestra propia identidad.

 

Me gustaría que presenten una gran acción gestada y coordinada por ustedes: la Fundación Unidos por la Diversidad.

A: La Fundación surgió en una conversación en casa, cuando yo tenía que planificar una acción de ayuda, de tzedaká, para mí trabajo. En nuestro hogar hubo un despliegue distinto, ampliado, potenciado por ver qué nos pasa con estas acciones y revisar la propia identidad. Empezamos por ver que el machismo, la homofobia, la discriminación, tienen la misma matriz. Nos planteamos con Lio, cómo evitar esto desde lo pedagógico, desde la educación, desde lo social, desde las políticas de estado, desde lo económico, para que se garantice la igualdad entre las personas.

 

L: Un día con Ari nos planteamos qué mundo queremos para nuestros hijos y desde un lugar utópico comenzamos este recorrido y nos salió bien y terminó en una Fundación. Son cosas que te pasan cuando salís a caminar. Cuando sociabilizás con la gente. Miro todo el tiempo las acciones de los demás. Hace falta tiempo y animarse a pensar distinto, a no quedarte encerrado en tu ghetto mental impuesto o elegido. Atreverse a romper la rutina de los lugares confortables. Nosotros también reconocemos que discriminamos, que tenemos mucho que aprender todo el tiempo. La fundación trabaja bajo la matriz de que el sujeto cambia, pero la forma de la discriminación permanece. Tenemos desde todos los ámbitos -casa, trabajo, escuela, clubes- la oportunidad de desarmar cada día un poco más de esa matriz.

 

Actividades de la Fundación Encontrarse en la Diversidad

(encuentro de mujeres villeras, encuentro con más de 2.000 jóvenes en la ex ESMA,

talleres en escuelas y organizaciones.

Foto: cedida por los entrevistados.

 

 

¿Qué sensaciones tienen en este momento del recorrido?

A: Nosotros recorrimos mucho, pero no tenemos un manual definitivo.  Nos hicimos preguntas y seguimos haciendo el camino y eso es lo que compartimos en el libro. Lo estamos intentando.

 

L: La idea no es que todos seamos amigos. Cuando damos charlas en ámbitos de trabajo, buscamos que les de ganas a cada uno de ir cada día a trabajar. Que se sienta a gusto, consigo mismo y con los otros. Cuando una mujer está en una reunión, si intenta hablar y el espacio para hacerlo se limita a los hombres, va a decidir silenciarse y no aportar. Perdemos todos. En una clave igualitaria ganamos, porque todos tenemos algo para aportar.

 

A: En mi caso comencé esta charla apenas sabiendo algo de vos Romina y con el correr del tiempo pude ir armando un poco más tu foto. Empezaste la entrevista planteándonos un juego de roles que me pareció piola, porque nos saca de sentir que sólo nosotros podemos definirnos. También puede hacerlo el otro. Fue divertido y fue un contrapunto de lo que nosotros sentimos, te lo digo de un modo amoroso. Podemos conversar, explorarnos y saber quiénes somos en este ida y vuelta.

 

L: El tema es cuando lo que asevera el otro te condena una identidad. Una mancha que te daña y no te permite correrse del lugar, eso genera una persona infeliz. Trasladado al ámbito familiar, lo importante es que nuestros hijos sientan que los queremos, que los admiramos, que son importantes y que valen un montón. Quien no recibe eso de sus padres tiene que poder construirlo solo.

 

A: El amor revolucionario, no me refiero al flower power, es un lugar super interesante para que andemos. El poder amar al prójimo, sintiendo amor por la humanidad, por la existencia más allá de por uno mismo.

 

En la Argentina se está dando un fuerte compromiso social para crear nuevos paradigmas en cuanto a la igualdad de géneros y la protección de los derechos humanos...

L: El cambio debe de ser más profundo. No es un cuento de hadas, es una lucha cotidiana. Pero a veces pasa que las pibas comprenden sobre el aborto, pero no saben defenderse y luchar por sus ideas, porque no tienen la oportunidad de desplegarse. Las cosas hay que profundizarlas. Ayudándonos entre nosotras mismas, todo el tiempo dando un paso más fuerte, tomándose tiempo para pensar.

 

A: Somos víctimas en ciertas instancias de la historia. El femicidio, por ejemplo, se para con un cambio de paradigma y no con policías en la puerta de la mujer víctima.

 

L: Todo va muy rápido. El pensamiento lento, que abarcamos en el libro, es muy bueno para criar sujetos críticos. Hay que aprender a contarse uno mismo. Si te cuenta otro... te cuenta distinto, si te contás vos... te vas pudiendo revisar y mejorarte. Hay que ser más amiga de las amigas. La sororidad es la clave de todo.

 

¿Podés ampliar este concepto?

L: Mujeres criando en tribu, atravesando juntas la violencia de género, solidarias entre nosotras, en el trabajo, con las maestras o con las madres del colegio, con nuestras amigas, nuestras hijas y nuestra madre. Dejar de criticarnos y estar juntas para que no nos callen. Hay que practicarlo mucho y abrir este pensamiento a otros ámbitos.

 

Liora y Ariel señalando su libro a la venta en una librería.

Foto: Cedida por los entrevistados.

 

 

Traigo una anécdota personal. Mi hija de 7 años me sorprendió el otro día cuando me manifestó su enojo porque las parejas constituidas por dos hombres no pueden tener hijos naturalmente...

L: Los pibes la tienen más clara que nosotros y esa es la prueba de que se enseña y se aprende. Si vos le enseñás que hay diferentes tipos de parejas y somos todos iguales, ella va a crecer diferente. En casa tenemos la suerte de recibir a gente diversa, es una bendición. La cocina de todo esto es la vida misma. En casa la diversidad es un diario.  

 

¿Cómo se reflejan sus convicciones en sus acciones diarias y en la crianza de sus hijos?

L: Creo que en cierta sensación de coherencia o incoherencia, cuando uno no lo logra. Cuando el hijo mayor de Ari nos dijo tras leer nuestro libro: “bueno es como ustedes viven”.  Lo que nos dijo es bárbaro, pero no me quiero cerrar a una foto en la que parezca que todo es maravilloso. Tenemos que seguir trabajando, no es una cosa resuelta. Sino pongo un mandato de vuelta. No es que terminamos de leer el libro como un dogma y luego estamos deconstruidos, es un trabajo de todos los días. Es un proceso.

 

¿Qué pasa cuando percibís que reincidís en aquello que querés modificar?

L: Me enojo y me deprimo cuando no lo logro, por ejemplo, resolver algo de violencia de género o no estoy a la altura de mi ética. Cuando la pifiaste un poco es cuestión de detenerse y cambiar. La cultura machista trabaja muy profundo y hay que ir poniéndole un cerco. Cuando no nos sale hay un día siguiente para rearmarse y ponerse las pilas en una clave más inclusiva.

 

¿Podés ampliar este concepto?

L: Mujeres criando en tribu, atravesando juntas la violencia de género, solidarias entre nosotras, en el trabajo, con las maestras o con las madres del colegio, con nuestras amigas, nuestras hijas y nuestra madre. Dejar de criticarnos y estar juntas para que no nos callen. Hay que practicarlo mucho y abrir este pensamiento a otros ámbitos.

 

Ariel Dorfman con el libro "recién salido del horno".

Foto: cedida por los entrevistados.

 

 

Ariel nos pide disculpas por tener que irse (con aviso previo). Nos saludamos cálidamente y regresa un instante para rechequear haberle dejado a su mujer las llaves del auto para que busque a sus hijos. Ahora sí, continuamos la charla con Liora.

 

¿En lo personal, qué te marcó en este recorrido?

La foto de hoy. Tengo hace más de 12 años la oportunidad de redescubrirme todos los días, de ir corrigiéndome. Encontrarme donde discrimino o pienso mal por default y modificarme. En términos personales todo el trabajo de género conmigo misma y con mi hija me trae la posibilidad de liberar las barreras que no son justas desde las opciones para ella. Pero en términos éticos el poder sentarte a tomar algo con una persona afro, con un inmigrante o una persona que esté dependiendo de los derechos en una villa te abre, te despabila, si no te despabilás, señal de que estás alienado.

 

¿Qué opinás del feminismo?

Para mi hay feminismos y los valoro. Yo elijo en este momento este lugar de construir una familia no machista y el profundo trabajo de género y diversidad que hacemos desde la Fundación. Históricamente la familia es un ámbito de opresión de la mujer y yo creo que no, que con Ari estamos embarcados en construir una familia que sea una plataforma de libertad y no de opresión, nuestros hijos nos apoyan. El hijo mayor de Ari está comprometido en varias causas sociales y nuestra hija menor nos cuestiona “por qué él puede cosas que ella no”, se sabe parte del tema. En lo laboral hay cierta resistencia a la sororidad, Está instalado que en ese ámbito compitamos entre nosotras cuando, ser solidarias, es un lugar que nos dejará mejor paradas. En las escuelas con el chat de mamás es un espacio en el que se podría ser hiper sororo.

 

Liora, de mujer a mujer te pregunto: ¿cómo cambiamos este paradigma en nuestro hogar?

Mirá para jugar al fútbol, no hay nada dentro de la cancha, en la pelota o en el aire que sea exclusivo para varones. Si podemos entender y explicar esto, vamos por otro camino. Lo mismo en las tareas de la casa y desde ahí, todo lo demás. Los juguetes no tienen género. Tiene que ver más con los miedos de los padres que con una definición de género. Preguntarnos lo que nos da miedo es un gran paso. Por ejemplo, a mí me da miedo que mi hija se mueva sola por la plaza y ese temor no lo tenía con mi hijo. Eso tiene que ver con las mujeres que mueren a diario, perdón que son asesinadas. Para que seamos más iguales, es fundamental que yo también me sienta cómoda en la familia. Precisamos rever ciertas formas en que los hijos nos hablan y trabajar para modificarlas. Evitar que porque estamos nerviosos nos tratamos mal. Nuestra familia debe tener en claro que somos mamás pero también que trabajamos todo el día igual que papá y estamos igual de cansados y por eso cocinamos un día cada uno. Cada uno y cada familia debe hacerlo a su modo. Es personal y colectivo, el cambio de paradigma pasa por dentro como afuera.

 

Liora Gomel con el libro "recién salido del horno".

Foto: cedida por los entrevistados.

 

 

Para cerrar, nos podés brindar tips prácticos para “criar una familia no machista”

En primer lugar, no somos perfectas, por lo tanto tenemos que quitarnos el peso de buscar la perfección. Por ejemplo, vos que me dijiste hoy: “no puedo hacerme el tiempo para terminar de leer su libro”, pero ya hacerte preguntas es un montón. Creo que lo primero es armar la lista de cosas que se hacen de la casa en cuanto a la gestión familiar y dividirlas con tu compañero equitativamente. Seguramente va a estar en un comienzo, todo más del lado tuyo. Pero cambiará cuando descubran que llevar a los chicos al doctor o hacer las compras en el súper no es exclusivo de mujeres. Vivimos en la casa todos, comemos todos. Ayuden ambos a sus hijos, cada uno en las materias que más seguros se sienten. Estos ejemplos son sólo la primera parte para que sea más justo. Y cuando ese tiempo del que me hablás aparezca, mejor elegite un libro exclusivo para vos, que sea un encuentro con vos misma o salí con tus amigas.

Sigamos con ejemplos prácticos. Supongamos que le decís a tu compañero (pensando en una pareja heterosexual típica, pero que no es el único modelo posible): “Che, hoy cocinás vos”. Si lo hace mal automáticamente pensarás en que no se lo pedirás más. Lo mismo si se demora en pedir los turnos médicos de tus hijos. Lo que quiero decir, es que tenemos que aprender a delegar en nuestra pareja, si como mujeres tomamos la decisión de formar una familia igualitaria. En la práctica, si el papá le puso lo primero que encontró o lo vistió mal adrede -para no tener que hacerlo más-, tenemos que aguantar esta fase de aprendizaje -o de viveza- de nuestro compañero y resignar un poquito el querer que todo esté perfecto y permitir que un día nuestro hijo salga a la calle con medias diferentes o con pantalón pijama.

 

 

Secciones:

Please reload

banner_OLIM_TLV_ESPAÑOL_NEW.gif
banner muni KS adultos en movimiento.gif
banner leon amiras.gif
Notas recientes

Pan dulce de Guille (Receta de mi madre y abuela)

December 5, 2018

1/10
Please reload

Notas publicadas

November 16, 2019

October 28, 2019

October 24, 2019