Tiene iniciativa, es actor y da clases de improvisación en Israel

Piedra Libre se encontró con Andy, un uruguayo con todas las letras, que nos esperó con mate en mano un jueves bastante caluroso, en una pequeña plaza sobre la calle Shenkin. Él es actor, profesor de teatro y llegó a Israel hace dos años.

Andrés Yaffé Epsztein es de Montevideo, vive en Tel Aviv y tiene 26 años.

 

Andrés Yaffé Epsztein. Foto: Yamila Carini.

 

 

¿Cómo fueron los primeros tiempos en Israel?

Mirá, estando en Uruguay decidí hacer aliá. Hice un ulpan que me habían recomendado en Haifa y además, no sé por qué, no quise empezar mi experiencia desde Tel Aviv. Creo que antes necesitaba un tiempo para mí. Y ese tiempo fue difícil: cambios, temas de adaptación y cuestiones personales, se me removieron muchas cosas. En el transcurso de esos meses dicté un curso de improvisación en inglés a los alumnos del ulpan.

 

¡Qué piola! ¿Cómo surgió esa propuesta?

Se me ocurrió, lo propuse y Guillermo Benaim, un gran amigo de Venezuela, diseñó el flyer para realizar la publicidad. Y luego me animé a dar clases en Tel Aviv y Jerusalem.

 

Ah, ¿también querrías enseñar en Jerusalem?

¡Si! En realidad, actualmente enseño en Jerusalem a través del “majón le madrijim” pero me gustaría abrir además otro grupo. En el “majón le madrijim”  tengo alumnos argentinos, chilenos, uruguayos, mexicanos, entre otros.

 

Y acá en Tel Aviv, ¿das las clases en esta plaza?

No, ésta vendría a ser la antesala, las clases son arriba, en el segundo piso, dentro de este edificio de “Bait Tami”. Y está bueno. La municipalidad se portó muy bien, y quiero agradecerle a Clara Benaderet, quien maneja el sector de hispanoparlantes en la Municipalidad de Tel Aviv. Primero se hicieron clases mensuales, y ahora el curso es de ocho encuentros, una vez a la semana. Mi idea es seguir profundizando para tener la posibilidad de contar con diferentes niveles. Antes de dar una clase me pongo a leer y tomo muchas ideas de lo que incorporo. Por ejemplo, ahora estoy leyendo “del salto al vuelo” de Omar Argentino Galván. Me parece que sirve mucho leer, hacer y lanzarme a dar más clases.

 

Alan Kupferschmidt (izq.), Ethan Grobman (en medio), Ailu Sosnitsky y 

Andrés Yaffé Epsztein (extremos derecha). Foto: Yamila Carini.

 

 

Manual de improvisación... suena interesante.

Sí, es como un manual de todo en verdad. Es un genio este tipo. Cuando viajé a España me lo encontré. Fui a tomar una clase de improvisación, y justo ese día estaba otro profesor que se llama Gonzalo Rodolico. Estando en la clase entró Galván y asimismo otro más, así que al final, tres personas nos dieron la clase. Para mí, esa experiencia fue espectacular. A Galván lo había visto en Uruguay, junto a la gente que se dedica a hacer improvisación allá, que también son muy buenos. Así que tomo cosas de acá, de otros libros como “la verdad en la comedia”, como cualquier otro libro que encuentre.

 

¿Cuánto dura esta clase?

Arreglamos en un comienzo para que sea de una hora y media, pero lo hago por dos horas porque me parece que rinde más así. Están viniendo diecisiete alumnos, de entre veinte y cuarenta y tantos años de edad. Hay personas de Argentina, Uruguay, hay uno que es israelí, sus padres son argentinos y habla perfecto español, de Perú, España, Costa Rica, la mayoría hasta ahora son argentinos. 

 

O sea que te dividís entre Jerusalem y Tel Aviv

Sí, hoy por hoy sí. También estoy enviando otras propuestas a otros lugares. E incluso me parece interesante dar clases de expresión corporal a niños. Vamos a ver que se da. Es interesante armar grupos de edades diversas, desde dieciséis en adelante. Así se puede jugar más con los roles. Cuando tomaba clases de clown había una compañera que se llamaba Alejandra y nos llevábamos muy bien. Teníamos una dinámica muy linda, por momentos de madre e hijo. En Tel Aviv una vez vino una mujer mayor que era divina. Nos matamos de la risa con ella.

 

¿A qué te dedicabas en Uruguay?

El último tiempo en Uruguay me dediqué a estudiar y vivía con mis padres. Estudié teatro en el Instituto de Actuación de Montevideo y paralelamente en el 2012 comencé a estudiar comunicación. Antes de terminar la carrera de actuación unos amigos me propusieron armar grupos de improvisación, lo hicimos y nos iba bien, a la gente le gustaba. También tomé clases de improvisación en Chicago y en España. Cuando entré en el tercer año de comunicación, la cursada era de cine y lo dejé porque decidí venirme para acá, sabía que iba a tener oportunidad de seguir estudiando. Y ese es el plan, voy a estudiar música en Rimón, que es muy buena escuela. No tengo mucha experiencia con música, solo canto y estoy aprendiendo piano. Va a estar bueno.

 

¿Por qué decidiste venir a Israel? Che, ¡el mate está muy bien!

¿Está bueno? Yerba uruguaya, yerba sana y extra suave (Andy se ríe de sí mismo).

Uruguay es lindo, tranquilo y eso me gusta. Pero hay menos movimiento en la sociedad, en el sentido de salir, de utilizar los espacios públicos. Ejemplo, acá tenés una plaza y la gente la utiliza constantemente. Los precios son caros pero la gente sale todo el tiempo igual, hay gente de todos lados y ves un intercambio impresionante. Igual sabía que me iba a costar el tema de la actuación por el idioma, pero me las rebusqué y terminamos armando un grupo de improvisación en inglés con otros chicos de Australia, Estados Unidos y una chica de Austria y la verdad que la pasamos muy bien. Hacemos shows hasta hora, una vez por mes. El grupo se llama “Bearfootimprov”.

 

Alan Kupferschmidt (remera bordo izq.), Laura Katz (remera negra con letras en blanco) y 

Hane Welner (remera amarilla). Foto: Yamila Carini.

 

 

¿Entonces te viniste más que nada por las oportunidades de estudio, trabajo e intercambio cultural?

Y también es importante el tema de la independencia. Porque allá en Uruguay seguiría viviendo con mis padres. Cuesta mucho trabajar y poder vivir en un apartamento con roomates (compañeros de vivienda) en un barrio bien. Entonces también fue como una manera de independizarme, arreglármelas solo sin ayuda de mis padres, que la acepto cuando me la dan… Son unos genios, siempre me apoyaron. Pero sentía esas ganas de despegarme un poco y pensé que Israel era un buen salto. Cuando estudiaba actuación veía que yo estaba más cómodo económicamente que los demás. Y muchos hacían obras de teatro, se mandaban más y no les importaba nada y pensé ¡claro!, como muchos famosos, ellos luchan contra la incomodidad y yo contra la comodidad. Como que lo entendí así en algún momento. Estoy muy agradecido por todas las cosas que fueron sucediendo y a mis padres, que me apoyaron en todos los momentos de mi vida.

 

Y para mantenerte en Israel, ¿trabajaste en algún otro rubro, además del teatro?

Tuve aproximadamente doce trabajos (echa una carcajada sincera). En dos años fui mozo en distintos lugares, trabajé en la cinematheque, en un lugar de pastas, en un jardín de infantes, dando clases.... hice de todo. Además, hice delivery, donde duré cuatro días (vuelve a reírse de sí mismo). Y decidí que me las voy a rebuscar para solo dar clases y actuar. Porque cada vez que trabajo siento que se me va la vida, siento que se me vienen todos los pensamientos existencialistas, ¿viste? ¿Qué hago acá? ¿Todos los días lo mismo? ¿Todos los días las personas me empiezan a preguntar qué tiene la comida? ¿pitriot (champinones)? ¿kinamon (canela)? Me voy a esforzar para hacer lo que me gusta. Me encantaría viajar a Raanana, Jerusalem, Kfar Saba a dar clases, y los trayectos me permiten leer en el camino. Tengo un ahorro de los trabajos anteriores y ahora me estoy dedicando sólo a lo que me gusta.

 

Y una pregunta algo usual… ¿Qué extrañas de Uruguay?

A mis amigos y a mi familia. En el último viaje fui al casamiento de un amigo, que se casó con mi prima (sonríe). Nos juntamos los amigos de toda la vida y lo pasamos espectacular. Una energía muy linda, fluida, nos divertimos, nos reímos. Se extrañaba eso. Y acá de repente también tengo amigos, a mi hermana y más familia, pero por momentos uno se siente más solo. Y lo tomo como: “está bien, también puedo estar solo”. Entonces paseo solo con el korkinet (monopatín eléctrico), camino, a veces me encuentro hablando con gente en la calle, siempre hay algo. Algo que sucede en la calle que si no saldrías no te lo encontrarías. También extraño las charlas con mis abuelas, hablábamos horas. Con las dos he tenido charlas muy interesantes.

 

¿Te trajiste algún amuleto?

¿Amuleto? No. La verdad que soy muy despejado de lo material. Cuando era chico era lo contrario. Mis padres tenían que vender ropa u objetos para subsistir y yo me moría de la tristeza. Iba a mi hermana y le decía: “esto no lo podés vender por tal cosa o por tal otra”. Y a mi hermana no le importaba. Con el tiempo me di cuenta que no importa, no importa nada lo material, lo importante es que estés bien con ti mismo, conectado con tu ser y a partir de ahí ir hacia afuera. Tipo, me encanta saber sobre el espacio, la luna, el sol, los agujeros negros y todo, y ta, pero eso va después. Primero tendríamos que concentrarnos en nosotros mismos y a partir de ahí crear. Amuletos no, pero libros me traje una cantidad. Ahora traje varios libros para darles a los alumnos.

 

¿Tenés algún otro deseo a realizar en Israel?

Ahora que sé que me voy a quedar tres años más, por la escuela de música, me gustaría armar una movida cultural en español. Siento que la gente quiere, quiere que sea en su idioma, además de seguir aprendiendo hebreo, que me parece re importante. 

 

Tomás Chernitsky (remera azul, lado izq.), Andrés Yaffé Epsztein, Hane Welner, Brandon Flisfich, Laura Katz (remera negra letras en blanco), Ailu Sosnitsky, Sabrina Atelman (de frente última lado derecho),
Meli Mendelevich (de espaldas remera floreada) y Ethan Grobman (remera roja de espaldas). 
Foto: Yamila Carini.

 

 

Bueno Andy, ¡muchas gracias por la buena onda y tu tiempo!

¡Muchas gracias a ustedes! Los invito a que vengan y prueben alguna clase, seguro se sorprenderán de sí mismos.

Y así fue. Me quedé con la idea de estar unos minutos, sacar algunas fotos e irme, pero terminé quedándome más tiempo, y hasta participé de un juego interactivo. Las propuestas eran diversas y divertidas. Se notaba las ganas de expresarse de los alumnos y de enseñar del maestro. Recomiendo, de tener la posibilidad, tomar estas clases, una oportunidad para expandir la imaginación, jugar y mover el cuerpo.

 

 

FB personal: @andyyaffe92

FB: @BearFootImprovCorp

Instagram: Bearfootimprov

 

 

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