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  • Ivana Taft

Carta al amor

Hola amor. Quizás te resulte un tanto extraño leer esta carta, o quizás estés acostumbrado a recibirlas, pero, de repente, sentí el apremio de escribirte, antes de que perdiera el coraje para hacerlo.


Foto: Ivana Taft

No es necesario decirte que te he llorado a mares, que me he enfermado de vos hasta vomitar tu bilis, que mis entrañas se han retorcido tantas veces por tu nombre, que ya he perdido la cuenta de todo el dolor padecido por tu causa. He muerto por vos muchas veces, para luego revivir en tu nuevo nacimiento. Reconozco haber perdido la cordura bajo velos de seducción e ilusiones vagas. Acepto haber creído erróneamente, muchas veces, que mis actos eran a tu nombre, y que te he utilizado como justificativo en tantos arranques de celos sin razón.


Foto: Ivana Taft

Ya perdí la cuenta de cuantas veces pensé que te había encontrado en rostros que ilusamente adoré, y cuantas veces más adopté tu nombre para ser querida fugazmente. Utilicé tu nombre para justificar tantas cosas, que confundí tu concepto para siempre. Me equivoqué en creer que sabía que eras, como te definías en mí, y como eras visto por el resto del mundo.


Que tonta fui, por creer que lo que yo decía era verdadero, por creer que podía definirte en un solo concepto. Por querer retenerte, por creer que yo era tu dueña, que yo podía delimitarte de una sola manera.


Pero ya entendí que no sos mío, ni que me perteneces. Que sos libre y que querés que yo también vuele. Por eso, hoy quiero agradecerte, por todo lo que me has dado. Suena trillado, lo sé, pero realmente he descubierto que siempre me lo has dado todo, cuando yo menos lo esperaba. Me has enseñado muchas cosas a lo largo de nuestra historia y he tardado toda mi vida pasada en descubrirte, pero hoy me comprometo a conocerte el resto de mi futura vida.


Foto: Ivana Taft

Me gusta que seas libre, que vueles bailando con el viento. Me gusta que estés conmigo y que estés en todos, que seas grande y omnipresente, que puedas abarcarlo todo. Saber que ya no me perteneces me hace quererte más que otras veces.


Quiero decirte gracias también, por nunca haberte cansado de mí, y que en las más grandes desilusiones, me has mostrado las buenas conclusiones de los aciertos y desatinos de mis más cuerdas o insensatas acciones. Gracias, amor, por estar a mi alrededor y estar adentro mío. Sin vos, yo no sería siquiera una gota de todos los colores que me componen ahora.


Hoy me siento otra. Hoy siento que he crecido, reconocerte como algo ajeno, pero mío, me ha liberado de pesadas cadenas. Hoy te dejo libre, para que vueles conmigo.


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