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  • Piedra Libre

Entrevista al Dr. Adolfo Roitman, director y curador del santuario del libro

Actualizado: ago 24

Por Jana Beris


Aquí se exponen los milenarios Rollos del Mar Muerto.

Al elegir un tema de índole cultural, histórico, parece claro que hay que visitar el Heijal HaSefer, o sea el Santuario del Libro, esa estructura singular de visible cúpula blanca, donde se expone lo que su gran conocedor, el Dr. Adolfo Roitman, presenta como el Tesoro Nacional: los Rollos del Mar Muerto, los primeros de los cuales fueron descubiertos hace 70 años. 


Dr. Adolfo Roitman: “ Nunca hubiera podido imaginar que iba a terminar siendo el director y curador de los rollos del Mar Muerto en el Museo de Israel”

Adolfo, nos están recibiendo justamente en un sitio muy especial... Así es. Estamos en el edificio que fue inaugurado en 1975 y que realmente desde entonces se transformó en un verdadero ícono cultural de Jerusalem, de Israel, a nivel mundial. En esta sala están los mundialmente famosos rollos del Mar Muerto, los originales, a excepción del rollo de Isaías completo, que se encuentra en el centro del edificio. Llega aquí un promedio de entre 1.500 y 2.000 visitantes por día, lo que prueba realmente el interés, a nivel mundial, que representa este lugar.

¿Por qué? Recordemos qué son los manuscritos del Mar Muerto. Son manuscritos judíos antiguo hallados entre 1947 y 1956 en 11 cuevas próximas a un lugar llamado Qumrán, que se encuentra en la costa noroccidental del Mar Muerto, unos 35 kilómetros al este de Jerusalem. Se encontraron unos 20.000 fragmentos que cuando fueron reconstruidos por los especialistas resultaron ser alrededor de 1.000 manuscritos.

Y son  importantes a nivel mundial para la civilización judeo-cristiana occidental, no sólo para el pueblo judío. Fundamentalmente la fama de estos manuscritos se debe a que entre esos 1.000 manuscritos, un cuarto, unos 230, son copias de todos los libros de la Biblia hebrea a excepción del libro de Esther. Y entre ellos tenemos manuscritos de hace 2.300 años. El hecho mismo de que se hayan encontrado en Qumrán los manuscritos bíblicos más antiguos del mundo ya es un verdadero acicate para que los miles de visitantes vengan y vean este tesoro cultural, que ya no es solamente del pueblo judío sino de la humanidad. Pero además de eso, dentro de los rollos del Mar Muerto encontramos documentos cuya existencia no conocíamos en muchos casos, entre los manuscritos hallamos materiales astrológicos, astronómicos, litúrgico, mágico... Tenemos una gama muy variada de literatura que realmente representa una de las grandes revoluciones intelectuales del siglo XX, porque ha marcado un parte de aguas entre todo lo que nosotros creíamos conocer acerca de la época del Segundo Templo y lo que conocemos hoy, después del descubrimiento. Es precisamente en esa época en la que se va a originar el judaísmo histórico y el cristianismo, dos de los tres fundamentos de Occidente junto con la cultura grecorromana. En ese sentido, los rollos del Mar Muerto vienen de una época esencial en la historia de Occidente. 

Y su importancia no es por cierto sólo para gente creyente. Claro que no. Son textos que hablan fundamentalmente del espíritu humano y en ese sentido tienen que interesar a cualquier hombre de buena voluntad que busca en la literatura y el pensamiento de los antiguos el sentido de la existencia. Estos textos tratan de eso, tratan sobre Dios, sobre el concepto de pacto, de hombre, pecado, salvación, temas que han preocupado a los hombres desde sus orígenes, en ese sentido no necesariamente tiene que ser una persona religiosa. Así que tanto los que les interesan las cuestiones de l espíritu como los que les interesa la arqueología, la historia antigua o, en general, la historia de la humanidad, están invitados a ver los rollos del Mar Muerto. 

Recordemos que hoy, gran parte de esto se puede ver por Internet. Así es. En setiembre de 2011 por primera vez en la historia, cinco de los ocho manuscritos de esta colección fueron subidos a Internet por medio de una plataforma tecnológica que Google hizo para nosotros, que permite ver en todo el mundo estos rollos en imágenes con una calidad de 1200 megapíxeles. Pero a mi criterio, eso no puede sustituir en absoluto lo que significa  verlos personalmente. Sería como no viajar a París porque se puede ver fotos. Creo que precisamente el poder ver estos documentos por medio de Internet lo que hace es darle más ganas a uno de ver el documento original, el saber que uno está viendo un documento que fue escrito hace 2.000 años por un ser humano como nosotros de cuya memoria lo único que queda es el texto.

Años atrás recibiste a un grupo de periodistas y nos mostraste rollos a resguardo especial, cajas fuertes y códigos de por medio. Recordemos qué era eso.

Obviamente los museos no tienen todos sus tesoros en exhibición, y además debido a la sensibilidad de estos manuscritos estamos obligados por regulaciones internacionales a hacer rotaciones de materiales. Los que no están regularmente en exhibición los tenemos en una sala que, literalmente, es un búnker, como el del primer ministro, en donde estos tesoros nacionales están protegidos. Es eso lo que viste años atrás. Es más fácil entrar al Pentágono que a esa sala. 


La singular estructura, dentro del Santuario, en la que está expuesto el rollo de Isaías. Hoy, es una copia. Años atrás, se exponía el original.

Esta copia del rollo de Isaías que tenemos frente a nosotros ¿ha sido expuesta en otros lados? No, este tesoro nacional nunca ha de ser expuesto fuera del Santuario del Libro. Nadie lo va a sacar, nadie va a tomar ningún riesgo, es un verdadero tesoro nacional. Después de que fueran sacados de exhibición permanente a fines de la década del 60, la última vez que estuvieron en exhibición fue en el año 2008, en la celebración del 60º aniversario de la Independencia del Estado de Israel. Para el preview de esa exhibición invitamos en su segunda visita al presidente de Estados Unidos, George Bush hijo, que vino aquí con el entonces primer ministro Ehud Olmert, a ver por unos minutos el rollo de Isaías original. Estuvo en exhibición de forma completa hasta fines de la década del 60 y desde entonces solo está la copia en el centro del edificio. Todos los demás rollos expuestos, sí son los originales. Nuestra función no es solamente exhibir, sino también preservar los documentos para las próximas generaciones.

Los rollos fueron hallados en once cuevas y hace poco se halló una duodécima cueva en la que está claro que había habido rollos. ¿Tu imaginación vuela pensando cuántas otras puede haber? No es imposible imaginar que haya otras cuevas con manuscritos, es dable esperar que incluso puedan encontrarse otras cuevas. Lo que sí sucedió es que esta cueva ya había sido hallada a fines de los 40 o en los 50 por los mismos beduinos, por lo tanto, lo que encontraron fueron los restos que no se llevaron los beduinos. Pero nunca sabemos. Además, dado que todo el Mar Muerto es una zona de actividad sísmica, sabemos que a lo largo de estos 2.000 años los terremotos en muchos casos han sellado cuevas existentes, por lo tanto, puede ser que ciertas cuevas que hoy no están al descubierto en el caso de que sean descubiertas pueden contener nuevos documentos. 

¿Te podés imaginar qué puede haber ahí que sorprenda? Es una pregunta imposible de contestar, porque nunca nadie podría haberse imaginado que en el término de unos cuantos años halláramos documentos, en algunos casos en tan buen estado de preservación, de hace 2.000 años. ¿Quién podría imaginarse que íbamos a tener un manuscrito completo del gran profeta Isaías, un texto que es muy extenso en la Biblia hebrea, tiene unos 66 capítulos y el rollo tiene 7,34 metros y es una versión completa que tiene 2.100 años, el manuscrito más antiguo del mundo? ¿Quién podría haberse imaginado alguna vez que algo así podía ser cierto? Siempre mi esperanza es que podamos encontrar restos de las tablas de Moisés.


EL CAMINO

Adolfo Roitman llegó a Israel en 1980 desde Argentina, donde había estudiado Antropología en la Universidad de Buenos Aires, pasando además por todas las etapas de educación judía, incluyendo terciaria, en la “midrasha ivrit”. En Israel realizó sus estudios de maestría en Religiones Comparadas y Doctorado en Pensamiento y Literatura judía antigua. “Mi ambición en esos años era ser profesor de la Universidad Hebrea de Jerusalem, que no es poca cosa, es el centro más importante de estudios judíos en el mundo, pero nunca hubiera podido imaginar que iba a terminar siendo el director y curador de los rollos del Mar Muerto en el Museo de Israel”, nos dice. “Ahí es cuando realmente la trama de la película supera toda imaginación”.

EL DESCUBRIMIENTO

¿Cómo resumirías esa historia del descubrimiento? Tiene mucha cosa de Indiana Jones. Los primeros siete rollos fueron hallados de manera casual por beduinos por el invierno de 1946 o 1947. Tres de esos siete rollos fueron adquiridos por uno de los primeros arqueólogos del movimiento sionista, fundador del Departamento de Arqueología de la Universidad Hebrea de Jerusalem, profesor Eleazar Sukenik, y los otros cuatro los compró el director del monasterio sirio jacobita del este de Jerusalem Atanasio Samuel. Estos cuatro manuscritos fueron sacados de Israel y llevados a Estados Unidos con el propósito de ser vendidos y finalmente, al no tener éxito, el 1º de junio de 1954 Atanasio Samuel pone un aviso en el diario ofreciendo a la venta rollos del Mar Muerto, ¿quién se lo puede imaginar? 

¿Él entendía lo que era? Ya sabía de la importancia, él los había comprado por lo que serían hoy unos 100 dólares y estaba pidiendo un millón por venderlos. El destino hizo que quien finalmente fue a comprar esos manuscritos en nombre del Estado de Israel era el hijo de Sukenik, el gran arqueólogo de la historia del Estado judío, que es Yigael Yadin. Y los llevó de regreso a Israel. Pagó un cuarto millón de dólares, que era una cifra extraordinaria para esos años. 

Pero ahí no terminó la historia. Después, entre el año 1949 y 1956, en otras diez cuevas, en la época en la que el territorio de Samaria y Judea no estaba aún bajo control israelí sino de Jordania, el gran biblista y arqueólogo Roland Debau,  director de la escuela bíblica francesa de arqueología hasta hoy en día, ubicada en el este de Jerusalem, junto con los beduinos, hallaron otros  casi 1.000 manuscritos muy fragmentados, unos 20.000 fragmentos. 

LO PRIMERO QUE ME LLEVO

Si tuvieras que elegir qué llevarte en caso de emergencia , ¿no tienes dudas de que sería ésto, los Rollos que están aquí? No hay ninguna duda. Es más, según los protocolos de emergencia del Museo de Israel, en caso de un atentado o alguna tensión en el campo de la seguridad, lo primero que se saca de exhibición permanente son los rollos del Mar Muerto. Así ha sucedido ya en la Guerra del Golfo, en el año 2001 cuando caían los misiles disparados desde Irak. O sea no es simplemente una metáfora sino realmente lo que se hace de acuerdo a los protocolos de seguridad.


¿Cómo se hace? Porque se desintegran al tocarlos.

Estos manuscritos están escritos en cuero de animal, como un rollo de la Torá, obviamente hay que hacerlo con mucho cuidado, y en este caso no lo hace el curador sino los miembros del laboratorio, ellos son los únicos autorizados a tocar físicamente el manuscrito. 


Entrevista publicada en PL84 - Mayo/Junio 2017

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