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  • Martín Klajnberg

El ecosistema de innovación israelí: un mundo para descubrir

Actualizado: sep 16

El ecosistema de innovación israelí resulta un polo de atracción para el mundo tecnológico. El “Silicon Valley de Medio Oriente”, como se suele llamar Tel Aviv, es una prueba viviente de que la creatividad y el espíritu emprendedor pueden generar un desarrollo sin precedentes hasta en los territorios más hostiles. Meeting IL, creada en 2017 por Daniel Ben Simón Cohen, intenta mostrar el “ADN israelí” impregnado en el emprendedurismo que convirtió el desierto árido en una potencia tecnológica mundial.

El ecosistema de innovación israelí. Foto: Leonel Gluk

Daniel Ben Simón Cohen hizo aliá en 2014. Después de explorar el mundo tecnológico desde adentro, su fascinación por la mentalidad israelí y por el exitoso ecosistema de innovación lo llevó a querer presentar esta dinámica a los diferentes grupos que viajan a conocer el pequeño país de Medio Oriente.

La fusión entre los 5.000 años de historia con el modernismo y la Start-Up Nation que presenta Israel generan un combo irresistible para los visitantes, que, tras unos pocos días, vuelven a sus países maravillados por lo que vieron. El milagro intencionado que representa Israel, causado por el llamado “ADN israelí”, y que lo llevó a, en medio de la arena y el polvo de la región, erguirse como potencia tecnológica, despierta admiración y fascinación por quien se atreve a descubrirlo.

Con este propósito, Ben Simón creó Meeting IL en 2017, para hacer realidad estas experiencias y presentar a Israel desde una perspectiva diferente.



Uno de los grupos de empresarios que ofrece Meeting IL, en una de las exposiciones en co-working. Foto: cedida por el entrevistado.


¿Cómo llegaste a Israel?

Uno tiene la idea de que Israel es algo muy lejano. Cuando yo era chico no había tantos programas y propuestas como lo que hay hoy para los jóvenes. Para mí Israel era el desierto, la arena, los camellos y las fotos tan lindas que había en mi escuela. Hasta que vine por primera vez, en febrero del 2002 con Taglit. Para mí, fue un antes y un después. No esperaba el país que vi y siempre me quedé con la idea de volver. Hice mi carrera universitaria en Argentina, y cuando terminé pude volver a Israel con un programa. A partir de ahí fui retomando esa idea que tenía de hace tanto tiempo, que había quedado en el olvido, pero a la vez estaba siempre flotando en el aire. Hice también un programa de Masá y todos los programas que pude para estar cien por ciento seguro que este era el camino que quería y que estaba realmente decidido a hacer aliá.

¿Y cómo aparece la innovación en tu camino?

En 2010, hice una pasantía en el gobierno de Israel, en el área de prensa, en particular en el departamento de noticias en inglés. Fue fascinante en un montón de cosas, pero en otras no fue tanto lo que yo buscaba. Cuando volví a Argentina, la inserción era difícil, porque después de un programa de diez meses fuera del país me encontré con un mundo totalmente diferente. A la semana de haber regresado, recibo un llamado de un amigo israelí que me dice que quería que tenga una entrevista con él sobre su compañía de tecnología para un proyecto de seguridad. Esa no era mi área de expertis, para nada. Pero igual entré como Project Manager, en un proyecto que involucraba al gobierno de Israel y al gobierno argentino. Ahí entendí muchísimo de la mentalidad israelí, aprendí de tecnología, de innovación, y a partir de allí fue un camino que decidí tomar y emprender de lleno. Obviamente utilizando los contenidos que uno puede tener como politólogo, siempre esas cosas están en uno, y más en un proyecto que implicaba a dos gobiernos, por lo que había que hacer de nexo muchas veces y tener cierta cintura política en el trabajo diario.

Eso también es importante incluirlo cuando uno habla de innovación. Muchas veces no está pensado así, pero quienes tenemos ese plus a la hora de hablar de innovación y tecnología porque sabemos lo que hay detrás, los intereses que a veces hay, para un lado o para el otro.

Después de terminar el proyecto en 2014, a los tres o cuatro meses decidimos con mi novia, hoy mi esposa, abrir carpeta para hacer aliá.

¿Cómo empezó Meeting IL?

Meeting IL aparece formalmente en 2017. Antes de eso, yo en forma individual había empezado con presentaciones y charlas para grupos en 2016. Los primeros fueron de la Sojnut, del Majon le Madrijim, y a partir de ahí fueron llegando diferentes grupos. Había una necesidad de poder contar y transmitir qué es lo que está pasando en Israel en un idioma en que los chicos entiendan y de una forma que puedan absorber. Eso era lo que se buscaba en ese momento, y a partir de ahí entendí que habían otras necesidades que podían abrirse. Así fue como Meeting IL nace con estas exposiciones, pero después se agranda para otro tipo de servicios mucho más completos y complementarios a lo que es una primera aproximación a la Start-up Nation.

¿Y en qué consiste Meeting IL propiamente dicho?

Podemos dividir a Meeting IL en dos departamentos. Uno sería de exposiciones, talleres y presentaciones, que a veces soy yo, pero otras veces son personas capacitadas en otros temas diversos, como fondos de inversión, transferencia de tecnología, etc… Estos especialistas dan capacitaciones también a nuestros grupos y de esta forma complementan más aún a la mirada inicial que ofrecemos.

También tenemos nuestros grupos propios, que vienen por nosotros. Este es un proyecto que realizamos en conjunto con la empresa Tlalim, y ofrecemos la posibilidad a universidades, gente de negocios, periodistas, o cualquier persona en general que quiera venir a un programa de 7 a 10 días donde podamos visitar empresas y comprender el ecosistema de innovación israelí. Buscamos responder a la pregunta que siempre surge, que es: ¿por qué acá funciona tan bien el mecanismo en el que la universidad trabaja con el sistema privado, y la innovación se logra y se puede vender y transformar en un “exit” , cuando en otros lugares del mundo no sucede? Muchos quieren conocer este ecosistema, a partir de visitas, de presentaciones, y cuando se trata de universidades lo complementamos con cursos que les permiten a las universidades darles créditos a sus alumnos. Con eso se logra construir un programa de innovación con visitas a empresas que incluye además una capacitación que le permite mostrar en la universidad que tiene una expertis adicional tras un programa de innovación y emprendedurismo como podemos ofrecer nosotros. Puede ser hecho a medida para la universidad, o puede ser armado por nosotros.


Uno de los grupos de jóvenes que participaron de la experiencia de Meeting IL.

Foto cedida por el entrevistado.


¿Qué tipos de experiencias ofrecen en el programa armado por ustedes?

Son varias las experiencias que hemos hecho, porque no es lo mismo un grupo de negocios que un grupo de jóvenes. Hay otras necesidades, son otras las respuestas que nosotros tenemos que dar como programa. Cuando se trata de grupos de negocios, tratamos de dar satisfacción a partir de esa mezcla que tiene Israel de un turismo fascinante, con más de 5.000 años de historia, y un camino de innovación que tiene 70 años y que además tiene una mentalidad que trasciende todo este mundo y que está relacionada con el esfuerzo constante, muchas veces impulsado por el propio medio que nos rodea que nos obliga a ser ágiles, creativos e inteligentes para superarnos día a día. También esa mentalidad enseña a tener resiliencia, a saber manejar situaciones que son tensas y complejas, y que también tiene que ver con la innovación, para bien o para mal. Eso podemos canalizarlo y llevarlo hacia buenos lugares cuando tratamos de superarnos y de ir hacia el camino de la creación de nuevas tecnologías que nos permitan superar estas dificultades. Por ejemplo, el grupo tecnológico de Monterrey, que se llama Tec-Beyond, vino aquí con la idea de conocer este ecosistema de innovación. No necesariamente llegó para buscar el socio para un determinado negocio, sino que fue un grupo exploratorio. Son programas que permiten una primera mirada. A partir de eso, podemos construir más y Meeting IL va a estar apoyando y acompañando para que esto suceda. Pero ese programa inicial que mezcla la idea de los negocios con la parte turística e histórica es la fusión ideal para una persona que quiere conocer Israel. Y desde Meeting IL contamos con una ventaja: mostramos empresas que son pequeñas, por así decirlo; no buscamos ir siempre a la gran empresa, que puede estar aquí como puede estar en otro lado, como Google o Facebook. En cambio, nosotros buscamos a un emprendedor que está recién en sus caminos iniciales, pero que tiene muchísimo para aportar y enseñar a una persona con mucha trayectoria de negocios en otro lado, pero que puede aprender de este joven que tiene ideas innovadoras y revolucionarias. Ese choque, ese encuentro, es donde nosotros hacemos un catalizador de ideas que son brillantes. El feedback después es muy bueno, y siempre las respuestas son “no puedo creer que Israel sea lo que es”. Eso me pone orgulloso a nivel personal y a nivel empresarial.

Siempre se da esta tendencia en las devoluciones que es “no sabía que Israel tenía esta cantidad de tecnología, de récords en innovación, o que era tan moderno” y que no es ese estereotipo de Medio Oriente de una mujer tapada de pies a cabeza, que muchas veces es lo que se cree. Una persona no tiene por qué saber que Israel es una democracia, con libertades, porque estamos en Medio Oriente y muchos piensan que es todo igual.

¿De qué países reciben grupos?

Hemos tenido participantes de México, de Chile, de Argentina en grupos nuestros, y en grupos en los que hemos hecho exposiciones podemos incluir a Estados Unidos, Francia, y gente de todo el mundo. Sin embargo, hoy en día donde más público encontramos es en México. En los últimos tiempos encontramos un creciente interés en Centroamérica, en Panamá, por ejemplo. Pero México tiene varios factores adicionales que otros países no tienen. Al tener a Estados Unidos tan cerca, tienen una cultura de intentar conocer la innovación de Silicon Valley, y les resulta atractivo conocer un ecosistema de innovación diferente en Medio Oriente cómo es Israel, que difiere en muchos aspectos de Silicon Valley pero que a la vez tiene un componente de turismo y cultura que no se encuentra en California. Entonces aquí encuentran un programa diferente y están más aceitados en los programas internacionales a países más alejados de la región. También México es uno de los países más numerosos de la región, por lo que resulta interesante expandirse allí.

Brasil es otro de nuestros grandes aliados, por así decirlo, y estábamos comenzando a armar grupos, pero por el coronavirus tuvimos que poner todo en pausa hasta el año próximo, al igual que el resto de los convenios.

¿Hay un público no judío en los grupos?

Sí, de hecho, en nuestros grupos, en su gran mayoría los participantes no son judíos. Tanto los grupos de universidades, como los de negocios, tienen alrededor de un 80% de no judíos. Lo que nosotros tratamos de transmitir es que esto está abierto a todo el mundo, que a Israel puede venir una persona judía, musulmana, cristiana, budista o de cualquier otra creencia y hay lugar para toda persona que quiera aprender y conocer del ecosistema de innovación israelí.


Grupo de adultos de Meeting IL. Foto cedida por el entrevistado.

¿De qué manera se está pensando en adaptar la experiencia ante los nuevos requerimientos que surgen con el COVID-19 a la hora de viajar y recorrer?

Esa es una pregunta que nos están haciendo mucho últimamente. Es cierto que la virtualidad llegó para quedarse, y que vamos a tener la posibilidad de ver empresas de esa forma, incluso con recorridas con la cámara que se vaya moviendo donde uno puede tener una experiencia un poco mejor que la de una persona sentada dando una presentación con un Power Point. Si abrimos ese camino, indudablemente no va a ser la forma que estamos viendo, sino que la persona va a poder sentir que está visitando la compañía con la cámara en movimiento y de esa forma podemos acercar la experiencia a una real, física.

Nuestra experiencia es la presencial, no lo voy a negar. Ese es nuestro diferencial. Pero no porque uno se resista a innovar en ese sentido, sino porque la experiencia en particular que buscamos es que los participantes lleguen a Israel y puedan interactuar con personas en vivo y en directo. Eso es lo que hace la transformación de lo que uno tiene en el imaginario de lo que es Israel a lo que es realmente como líder en innovación y tecnología. Eso sólo se puede ver acá.

No obstante, lo virtual nos va a ir acercando a esta posibilidad y nos va a mantener en contacto con las personas. Son complementos, no son opuestos. No todo va a pasar a ser virtual, creo que llegó para complementar, no solamente para transformar, y está en nosotros ver cómo cada una de nuestras empresas, sea Meeting IL o cualquier otra empresa, hace lo mejor para adaptar esta virtualidad sin perder la esencia de lo que creemos como proyecto. Ese es el gran desafío.

¿Cómo ves que impacta en la gente que participa en el programa de Meeting IL?

El impacto es muy positivo. Desde el punto de vista de negocios e innovación es clarísimo que hay muchísimo interés por desarrollar negocios concretos una vez que se terminó el programa. A nivel cultural y a nivel social se da un acercamiento increíble, incluso gente que no le daba importancia a la religión se conecta con sus raíces. Encuentran aquí un montón de ideas y de cosas que quizá no habían aprendido en sus culturas tradicionales, y aquí complementan esos aprendizajes. Es increíblemente inspirador y motivador para ellos y les da ganas de seguir en contacto con nosotros, de hecho, es muy habitual que sigamos en relación con nuestros participantes.

¿Cómo eligen a los emprendedores que participan y qué beneficio concreto tiene el de ser parte de la experiencia con estos grupos, más allá de darse a conocer?

Meeting IL trabaja mucho con partners de otros países que quizás ya tenían programas de innovación y de repente deciden que Israel es un destino nuevo para ellos. Meeting IL es quien les hace de proveedor aquí y les brinda todo lo que están buscando, desde la parte turística hasta la hotelería, la organización de visitas y de propuestas, por supuesto enfocadas a la innovación y la tecnología. Entonces están tranquilos que tienen aquí absolutamente todo preparado según el programa que ellos quieran, y en eso nosotros somos muy flexibles y conversamos con ellos para dar satisfacción cien por ciento a lo que están buscando.

Si una universidad nos contacta y nos dice: queremos un curso de veinte horas y visitas por las tardes, lo podemos hacer. Y si la universidad quisiera cien por ciento cursos también lo podríamos diseñar. Siempre recomendamos hacer un mix o una combinación entre un poco de teoría y práctica.

¿Cómo eligen ustedes quiénes van a ser los oradores, o cómo se decide ir por una empresa o no por otra?

Tenemos muchísimos, muchísimos oradores que, como vos dijiste, literalmente están en una lista de Excel nuestra y nosotros los seleccionamos según un montón de criterios, sobre todo la capacidad de transmitir y realmente generar un catch en la audiencia. Que la audiencia esté con él y que sea una persona que pueda transmitir conocimientos que no están en los países de donde ellos vienen. El desafío es cómo hacemos para mostrar la mayor cantidad de diversidad en el tiempo que tenemos. Entonces tratamos de mostrar empresas que nos abran las puertas, y a la vez que sean emprendedores pequeños que quizá de otra forma serían totalmente desconocidos al público externo. Este es un valor importante para nosotros, el de dar a conocer a muchos emprendedores que estén en sus estadíos iniciales o estadíos medios.

Absolutamente todo es para observar, y durante los 7 días, hay que ser una esponja y absorber todo el ecosistema porque esos días puede hacer la diferencia para la persona a la hora de innovar en sus respectivos países. No se necesita el ADN israelí metido adentro de su sangre para poder hacerlo, sino que a veces solamente se necesita la activación, la inspiración que da un programa como este para poder realmente ser innovadores en sus propias empresas.

¿Dónde o cómo te gustaría ver a Meeting IL en 5 o 10 años?

Por un lado, nos gustaría traer la mayor cantidad de grupos posible, y eso presentaría un desafío para nosotros también porque implicaría mayor cantidad de personal y también implicaría tener que aumentar la cantidad de empresas en las cuales nosotros confiamos para ir a hacer las visitas. Nos gustaría siempre tener nuestro departamento de educación activo, ya que los jóvenes son uno de los nichos fundamentales de toda la compañía, porque si Meeting IL no tiene los jóvenes que llegan del exterior y que podemos tener una presentación sobre lo que es Start up Nation, nos estaríamos perdiendo esa mirada fresca, esa mirada única que en definitiva es el público al cual van a apuntar las empresas en el futuro inmediato.

También internacionalizarlo lo más posible, llegar a la mayor cantidad de los rincones del mundo que podamos. Por ejemplo, ahora a nivel político se nos abre la oportunidad incluso con el posible tratado de paz con los Emiratos Árabes Unidos. Para mí no es descabellado pensar que de aquí a 2 años estaremos trayendo un grupo de allí. Y sabremos dar el servicio en función de las necesidades particulares que este grupo tenga. Adaptación y flexibilidad tienen que estar siempre con nosotros y estoy seguro que de acá a 5 o 10 años los números van a ser mayores, tanto en cantidad de grupos como en lo que podamos ofrecer desde el conocimiento, que Israel va a seguir generando cada vez a un ritmo más acelerado. Israel decidió ir por el camino de la innovación, es una política que se mantiene a largo plazo independientemente de gobiernos y nos da la tranquilidad como empresa que podremos seguir trabajando esta temática de aquí a 10, 20 incluso me animaría a decir 30 años, porque así fue la historia de Israel desde que nació.

¿Qué es Israel para vos?

Israel para mi es el lugar de las oportunidades. Una estimulación para poder crecer permanentemente. Es el lugar donde no hay límites. Desde que llegué siempre tengo la sensación de que puedo hacer más y más. Y creo que eso es lo que siempre, cuando yo me despierto día a día en este país, me enorgullece y me encanta: que siempre, no solamente yo, sino la sociedad en la cual vivo, puede superarse. Es una de las mayores satisfacciones que puedo tener: sentir que puedo hacer más y que estoy en el lugar adecuado para poder hacer realidad ese crecimiento profesional y personal que siempre soñé.

Para más información, ingresar a: https://meetingil.com/es




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