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  • Mica Tramer

Tami Hirsh Architects; La Chilena Israelí que ocupa un rol esencial en las obras “verdes”

Actualizado: may 11


“Cuando uno tiene algo así hirviendo en el estómago, todo es fácil y eso es lo que me pasa a mí.”

Hija de chilenos, Tami Hirsh, es considerada una de las pioneras dentro de la construcción verde en Israel. A pesar de haber comenzado en el interior de una empresa de arquitectos en Italia y luego en Israel, en el año 2000 decide emprender su propio rumbo creando la firma “Tami Hirsh Architects.”

En su empresa encontramos una visión distinta, una idea de buscar la belleza de un edificio o casa en el ahorro de materia más que en los muebles y colores.

Hasta los seis años tuvo una vida “kibutziana”, rodeada de naturaleza y mucha independencia, pero sus padres chilenos querían volver a su país. Luego de pasar más de diez años en Latinoamérica, donde vivió la mayoría de su infancia y adolescencia, en 1970 vuelve a Israel, y luego de terminar la secundaria sigue el camino israelí hacia el ejército. Su carrera profesional comenzó en Haifa, en el Technion precisamente, por dos años. Sin embargo, sigue su vida en Italia por ocho años, donde además de trabajar como arquitecta en distintas empresas, forma una familia con su actual esposo. Años después del nacimiento de su primer hijo vuelve a Israel y finalmente se decide a crear su propia oficina. Con esto empieza a ser parte de las reacciones mundiales al problema climático.


Nos cuenta que como profesional no pudo hacer caso omiso a las nuevas reacciones y movimientos que surgieron con respecto a la sustentabilidad, lo que ella llama su “background”, haciendo referencia a ciertas situaciones mundiales que le sirvieron como conocimiento de fondo para cambiar definitivamente el sentido de sus negocios.

Hoy en día sus proyectos se tornaron 100% verdes, lo que para ella sería “la traducción de la responsabilidad que tienes tú, que tengo yo y que tiene el que lee esta nota con el planeta tierra.”, sostiene la arquitecta. No sólo como trabajadora independiente, sino también como asesora de empresas externas es que Tami de 66 años logra generar el cambio dentro de su rubro.



Numerosos escritores y científicos buscan llamar nuestra atención sobre la ecología y el cambio que debemos realizar. Maya Vinitsky es uno de ellos y asegura en su libro Solar Guerrilla queEstamos bajo ataque del cambio climático- y nuestra única esperanza es movilizarnos como lo hicimos en la IIGM (Segunda Guerra Mundial).” Entonces, ¿dimensionamos realmente el asunto? Es complejo y multidimensional, sin embargo, para Tami, el concepto de construcción verde logra involucrar gran parte de las soluciones necesarias. “Sí, requiere mucha planificación y estudio, pero debemos acostumbrarnos y entender que nuestra forma de explotar el planeta no está bien”, afirma.


¿Nos podrías explicar en palabras generales de que se trata la empresa “Tami Hirsh Architects”?

Mi firma es una oficina de arquitectos que hace diseños junto con la planificación arquitectónica de edificios y de barrios. Edificios como escuelas y jardines infantiles, lo que se llama obras públicas, pero también edificios privados. En mi firma tengo un “DNA” de todo lo que se trata de sustentabilidad y construcción verde. Además de esto, tengo trabajos en los que yo soy asesora y ayudo en proyectos diferentes a empresas externas para hacer la parte del llamado “Green building”.



Con respecto a Latinoamérica, ¿cómo fue llegar a Israel nuevamente y que rol juega el ser chilena hoy en día?

Yo soy de kibutz y cuando me fui chica hacia Chile, fue un drama terrible. Dejé todo lo conocido, los lindos paisajes de mi kibutz. Pero ya después de unos años finalmente me enamoré de Chile y sigo en contacto con todos mis amigos. Cuando volvimos a Israel antes del Golpe de Estado de 1970, me sentía una “ola jadasha”, completamente externa a todo. Terminé la secundaria y me fui al ejército donde fui instructora en mi primer año y me vi obligada a dejar un poco mi lado latinoamericano. Aprendí muchos valores que sirven como base para la vida. Profesionalmente, el ser chilena no ha sido tema. Por ejemplo, he tenido proyectos en español, pero en el momento que una empresa entra en Israel, por lo menos hoy en día, es todo en inglés.


Bezalel academy of Art, Jerusalem. Fotos: cedidas por la entrevistada.
Bezalel academy of Art, Jerusalem. Fotos: SAANA Architects, Japan. (cedidas por la entrevistada).

¿Qué significa una construcción verde o sustentable? ¿Qué tipo de permisos o certificados son necesarios para que una empresa sea calificada así?

Hablamos de edificios eficientes. Alrededor de todo el mundo existen estándares de construcción verde. Como en Australia uno muy famoso (“green star”), en Estados Unidos (“LEED”) y en Gran Bretaña (“BREEAM”). Esto te da una lista de cosas que si las haces en el edificio llegas a un mínimo para ser “verde”. En Israel el estándar se llama “5281” y está dividido en ocho capítulos; energía, terreno, agua, materiales, salud de la persona, transporte, basura y la obra.


¿Cómo nació la idea y el interés por la sustentabilidad?

Yo (mi empresa) nací diferente. Nací como un arquitecto, como todos los que terminan la universidad. Estuve trabajando en dos oficinas haciendo proyectos muy grandes, cosas muy interesantes, entre otras el aeropuerto Ben Gurión y más. Pero al principio del año 2000 abrí mi firma y empecé a pensar; algo me parecía malo en el modo en que la gente trataba la arquitectura. El modo de pensar de siempre más grande, más ostentoso y más plata. Yo siempre decía ¿Qué pasa con la persona que vive dentro de la casa? ¿Tienen el verdadero bienestar? ¿quién define ese bienestar? ahí fue que empecé a leer del planeta. Justo en ese periodo pasaron cosas en el mundo, porque se empezaron a escuchar voces nuevas que prácticamente reaccionaban a ciertas transformaciones que se veían.

Estas nuevas voces y preocupaciones que llegaron, me dieron la sensación de tener que estar a la vanguardia. No podía seguir diseñando edificios normalmente, porque el mundo de la construcción usa un montón de materia prima y energía. El ahorro de recursos me llevó directo a los edificios y comprendí que mi voz como arquitecta sí puede ser escuchada y generar un cambio.


¿Cuáles son las ventajas globales y personales de este tipo de construcciones?

Yo como arquitecta intento darle ciertas facilidades a la gente en los edificios para poder reciclar, renovar y reutilizar. La eficiencia de estos edificios te ayuda a ahorrar, y no solo ahorro en plata. Existe un ahorro de los recursos del planeta que tiene un significado mucho más grande porque es para nosotros, para mis hijos, para tus hijos, para todas las generaciones que vienen. La ventaja real sería pensar en el hoy del planeta, las cosas son muy urgentes.

El edificio verde además de ahorrar, considera algo muy importante, lo que sería la salud personal. Se buscan las nuevas opciones de los materiales de construcción, no nocivas, que ofrece el mercado.


¿En qué consiste una casa ecológica, tienes proyectos que abarquen esto? ¿Qué desventajas pueden tener, por ejemplo; construirla es más caro?

Mientras abría mi empresa fui estudiando para aplicar todo en casas privadas. Por ejemplo, hay casas que les hice planificación del sistema para reciclar el agua en el jardín, haciendo toda la base de los tubos para regar. La planificación de una casa incluye buscar una buena cantidad de luz natural, poner muchas ventanas para buena ventilación, pero a la vez un buen lugar de sombra, dependiendo de la estación del año. También es esencial el sitio de la construcción, es decir si da al sur o norte, cambia la eficiencia de la energía.

No es más caro, eso es un prejuicio. Es cuestión de valores y prioridades. A nadie le interesa que los demás hablen de cuánto la casa ahorra. Es algo que la gente debe empezar a cambiar sobre cómo ve la construcción.


¿Cómo contribuye al futuro este tipo de proyectos? ¿Qué huella buscas dejar en el mundo?

Lo que busco es reducir nuestra huella ecológica en el mundo. Estuve enseñando mucho en universidades y a nuevos arquitectos como construir para que nuestra huella sea menor. ¿Cómo se hace eso? usando materiales reutilizados, botar menos basura, usar menos cosas, etc. Lo que necesitamos es educación.

Mi contribución es a través de la construcción, porque podemos disminuir el uso de energía y el uso de agua que también es muy cara, pero ni nos damos cuenta porque solo abrimos la llave y nos olvidamos del resto. Comencé a pensar y a aplicar algo que se llama captación de agua, es decir, reusar el agua que viene de medios diferentes, como lluvia, agua gris (de la llave) y del aire acondicionado. También dividir la basura entre húmeda y seca para reciclar y encontrarle nuevos usos a los materiales. Cada uno puede cambiar personalmente, pero también los profesionales debemos hacerlo.


Cuéntanos un poco más de tu trabajo, ¿Cuáles han sido sus proyectos más grandes hasta ahora?

Diseñé el colegio “Beit Hasefer Sinaí” en Ramat HaNéguev. Eso es un lugar desértico y lo importante era darles el bienestar que está ligado a las condiciones del desierto; calor, aire seco y noche fría. Debíamos diseñar un edificio simple con buena sombra y ventilación. La construcción recibió un lindo premio el año 2019, “The best architecture and design for schools”, la verdad fue un proyecto muy bonito.

Como te dije, también soy asesora y soy parte de proyectos muy interesantes. Por ejemplo, la universidad de Bezalel en Jerusalem (de 60.000 metros cuadrados) diseñada por una empresa japonesa llamada “Sanaa”. Por otro lado, asesoré en un edificio público que se llama “el instituto geológico israelí”, donde ahora usan cero agua para el riego, es decir usan agua reciclada. También en un edificio de oficinas del banco Leumi hicimos algo muy interesante con el agua, sacamos las gotas desde el aire acondicionado y la usamos para el inodoro.


¿Qué representa Israel para ti en el contexto de la ecología? ¿Cómo era la situación en el momento que comenzaste tu propia empresa?

Israel estaba muy atrás en el contexto ecológico con respecto al mundo. Justo cuando Israel entró, yo entré, por lo que me sentí muy pionera. Tenía ciertas ventajas al ser una voz nueva, pocos socios, podía enseñar y explicar. Fue fácil mirar al resto del mundo y disminuir esa desventaja que llevábamos. Sin embargo, todavía no está en muy buena posición como se cree. Pero con el hecho de que, en Israel, desde marzo del 2022, todos los edificios nuevos que se construyan deben ser verdes, esto va a ir avanzando. Acá existe ese modo de pensar que nada se puede desperdiciar y que se necesita la eficiencia.



¿Cómo definirías la importancia de salir de esa zona de confort y comenzar a preocuparnos por nuestro efecto en el medio ambiente? ¿Cómo fue dar el paso para ti y tu familia?

Realmente urgente. Todos nosotros, más que nada la gente joven debería estar ahí afuera con carteles marchando, pero pasa que no es cómodo. Nos gusta llegar a la casa, poner aire acondicionado y usar agua caliente hasta que se nos termine, cosas que ni las pensamos. Hay que ir aprendiendo de a poco, pero estamos en una situación de emergencia.

Es difícil, muchas veces tengo que estar detrás de mi marido cuando saca la basura para separarla, pero cuando uno tiene algo así hirviendo en el estómago, todo es fácil y eso es lo que me pasa a mí. Sé que tengo que cambiar todo mientras tenga la posibilidad de hacerlo, más que nada para las futuras generaciones. también se relaciona con la gente que te rodea y tu entorno en general, es un idioma y un modo de pensar, hacerlo solo es más complicado.


Considerando tu historia en Latinoamérica, ¿ves posible una masificación de la construcción ecológica en el continente?

Si, definitivamente. Por ejemplo, Chile está muy bien puesto en todo lo que se trata el ahorro de energía y planificación de este tipo de proyectos. Usan un estándar para edificios verdes y están disminuyendo cada vez más su huella en el mundo.


¿Cuál sería la diferencia esencial entre Tami Hirsch Architects y otra empresa de arquitectos?

Muchas veces los arquitectos buscan que el producto sea comercial, que se pueda vender bien, que la gente lo muestre como casa linda y no como casa competente con los problemas del planeta. Cuando uno construye su casa, generalmente no quiere saber del planeta, está en una fase muy alegre. Entonces, ¿cómo hago para lograr cambios? suelo contarles que sé cómo reducir agua y energía, y que es mucho más simple de lo que parece, solo se debe planear.


Beit sefer Sinai, Ramat Hanegev. Foto: cedida por la entrevistada.
Beit sefer Sinai, Ramat Hanegev. Foto: Aviad Bar Nes. (cedida por la entrevistada).

¿Hoy en día, cuál es tu mayor sueño, tienes algún proyecto o idea que anhelas lograr como tu gran meta?

Mi meta es centrarme en reusar, es decir intervenir dentro de lugares que ya están construidos. Piensa que hoy en día la población está por duplicarse, por lo que habría que duplicar todas las construcciones. Ahora la pregunta es si construir cosas nuevas a lo alto (torres) o entrar al centro de las ciudades, remodelar, reedificar y reusar los servicios ya existentes.

Hoy trabajo en un barrio llamado Florentín donde hay varios edificios. Parte de esos los voy a remodelar y parte los voy a tirar abajo y voy a hacer nuevos en el mismo terreno. Como sigue siendo el mismo lugar, ya hay todas las facilidades de servicios públicos como los caminos, escuelas y parques.


Tami, muchas gracias por tu tiempo.

Gracias a ti.


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